"Afuera Frugoni, respira Adorni": el Gobierno echó al funcionario que no declaró siete departamentos en Miami
El Gobierno decidió despedir al cuestionado secretario de Coordinación de Infraestructura del Ministerio de Economía, Carlos Frugoni. La noticia fue confirmada por fuentes oficiales indubitables. Este domingo Clarín había adelantado que el despido de Frugoni, quien omitió registrar en su declaración jurada de bienes al menos siete departamentos que compró en Miami y una sociedad comercial fundada en un paraíso fiscal de los Estados Unidos, era cuestión de horas. Pasó.
El martes pasado, el canal A24 había revelado que Frugoni había adquirido esa cantidad inmuebles de alto costo en el Estado de Florida. Un día después, se consignó en Clarín que Frugoni le había admitido al autor de esta nota que todo lo informado sobre su patrimonio millonario en dólares era real, y agregó que se trató de "un error" que "estoy rectificando desde antes de que se conociera la noticia que se difundió sobre los departamentos".
El domingo, el despido del funcionario era un hecho pero no se había anunciado de modo oficial. Finalmente un alto funcionario de Presidencia le confirmó que "Frugoni está afuera".
Este diario indagó: "¿Lo echaron?". La respuesta que "sí". El presidente Javier Milei esperaba que el jefe en los hechos de Frugoni, el ministro de Economía, Luis Caputo, ejecutara la decisión final.
El viernes pasado, Frugoni no se había presentado en su puesto de trabajo. Las complicaciones para él se profundizaban: había sido denunciado en los tribunales por varios delitos en escritos diferentes. El más completo de ellos es el que redactó el dirigente de la Coalición Cívica, Facundo del Gaiso, que pidió que la Justicia investigue si Frugoni había cometido los delitos de omisión maliciosa, negociaciones incompatibles con la función pública, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.
El despido de Frugoni se da en un contexto sensible el Gobierno. El foco de la atención de buena parte de los medios estaba puesto en las inconsistencias en las respuestas que tras más de un mes de debate no logró satisfacer Manuel Adorni, el jefe de Gabinete de Ministros.
Adorni, de absoluta confianza de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, nunca pudo demostrar que lo había afirmado en público tras conocerse las dudas y pesquisas judiciales sobre quién había pagado un viaje de vacaciones que hizo en jet privado a Punta del Este en el último carnaval, a lo que se sumaron al menos dos impulsos fiscales más avalados por el mismo juez, Ariel Lijo. Una de esas causas, la de mayor difusión mediática, es la que se centra en el posible enriquecimiento ilícito de Adorni. El caso avanza y las novedades en las que avanzó quien instruye la causa, el fiscal Gerardo Pollicita, fueron siempre negativas para Adorni.
Una tercera causa intenta conocer si la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, titular de una consultora de "coaching" para empresas, logró obtener contratos con el Estado. Quien está detrás de la documentación que podría surgir, o no, a ese respecto, es el fiscal Carlos Stornelli.
El caso de Frugoni fue brutal en un contexto en el que la Casa Rosada se vio envuelta en sospechas de proteger a acusados de cometer posibles actos delictivos con dinero público.
Hasta que el affaire de Adorni se masificó en la opinión pública, era este mismo Gobierno el que despedía casi en el acto a los funcionarios apenas sospechados de no trabajar con la transparencia adecuada acorde a la Ley en el Ejercicio de la Función Pública.
Frugoni no solo aceptó que lo informado sobre su patrimonio era cierto, si no que con el paso de los días se conocieron más novedades: buena parte de sus departamentos y casas en Florida están alquilados, por lo que recibe buena cantidad de dólares por esos negocios, que tampoco declaró.
También se supo que había girado desde una de sus cuentas en los Estados Unidos, hacia la Argentina, 400 mil dólares que utilizó para comprar una casa en un country en el norte más cotizado en propiedades de estilo en el desigual conurbano bonaerense.
Para colmo, la gestión porteña de Jorge Macri lo había removido de su puesto de titular del organismo regulador de las autopistas de la Ciudad, llamado AUSA, en marzo del 2025. Frugoni no había presentado sus declaraciones de bienes aun a pesar de que fue sancionado por ese motivo. Tanto fue así, que fue incluido en el registro que lo inhabilita para ejercer cargos públicos en la Jefatura de gobierno de la Ciudad.
Quedará en la discusión cómo fue que el Gobierno Nacional designó a Frugoni para manejar toda la Obra Pública que empezaba a financiar el Estado Nacional, además de tener bajo control los millonarios presupuestos que se destinan al funcionamiento del Transporte público.
Es una paradoja. En principio emparentado con este subordinado bajo sospecha, el despido de Frugoni le devuelve al Gobierno, al menos en apariencia, su intolerancia ante el funcionariado que no puede justificar sus acciones una vez que se conoce que pueden estar entreveradas con corrupción.
Con Frugoni "afuera", tal como describieron a la situación las fuentes oficiales, el jefe de Gabinete de Ministros evitará responder al respecto ante la Cámara de Diputados, en la que expondrá su informe el próximo miércoles.
Ahora solo deberá enfocarse, lo cual ya es demasiado, a prepararse a enfrentar a la Cámara baja no solo para dar explicaciones sobre la marcha de la administración, si no, sobre todo, respecto a su propio patrimonio bajo sospecha.
Adorni festejó el viernes el archivo de la causa que investigaba si había existido delito en el viaje que su esposa hizo a Nueva York en el avión presidencial, para acompañar a su marido en el evento que se llamó "American Week". El archivo no es sobreseimiento, pero aun así, al menos en ese expediente, recibió una "buena" noticia.
Ahora, echado Frugoni de la gestión, la situación se podría volver ambivalente para él, aunque desde la Casa Rosada se intentará mostrar el accionar contrario.
Las preguntas son las mismas que antes pero con otro final para uno de los protagonistas de una trama que iba en paralelas que se cruzaban: ¿Por qué Frugoni fue despedido y Adorni es sostenido en el cargo?
El miércoles, su presentación ante el Congreso se espera como un gran acontecimiento que involucrará a todo el Gabinete, y hasta al propio Presidente, que afirmó en declaraciones a los medios que acompañará a la Cámara de Diputados a su funcionario.
La paradoja de este escenario, en el que se enredó sin encontrar salida el propio Gobierno, es que fue también Adorni el principal difusor, desde que era vocero de la Casa Rosada, de la transparencia total, absoluta, con la que trabajaban los funcionarios nacionales bajo mando de Milei. Esa vara, en rigor, es simplemente el deber y la obligación que tienen todos los empleados estatales, sea el cargo o empleo que ocupen: no pueden actuar cometiendo delitos vinculados a sus puestos.
El jefe de Gabinete se metió en su propio barro cuando en una conferencia de prensa no pudo o no quiso responder las preguntas básicas sobre su patrimonio, que creció en el último año y medio: compró dos propiedades, viajó al exterior en un jet pago por un amigo suyo que para colmo era proveedor de los medios públicos, lo cual está probado para la Justicia.
Hasta ahora, la causa de enriquecimiento tiene demostrado, algo que puede igualmente cambiar, que el jefe de Gabinete no solo compró dos propiedades desde que asumió como vocero y tras ascender en el esquema de poder central, si no que también se habría detectado que usó decenas de miles para realizar esas operaciones, y viajes al extranjero, entre otros gastos, utilizando siempre efectivo. Esa plata no estaba bancarizada.
Adorni, entonces, sigue dando vueltas sobre el carrousel de las sospechas y las dudas. Más allá de la salida de Frugoni. En las próximos horas, y días, esta historia, crucial para los Milei, seguirá generando novedades.
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