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El líder de la ultraderecha británica y aliado de Milei viajará a la Argentina para afirmar que las Malvinas son "innegociables"

El líder de la ultraderecha británica y aliado de Milei viajará a la Argentina para afirmar que las Malvinas son "innegociables"

El único político al que Javier Milei quería conocer hoy en el Reino Unido, el ultraderechista Nigel Farage, puso en aprietos al presidente argentino al advertir en las últimas horas que pronto vendrá a Buenos Aires para advertirle que las Islas Malvinas “no son negociables”.

Sus palabras se sumaron a las explosivas declaraciones que estallaron en Gran Bretaña, en las Malvinas y, como contraparte, en la Argentina libertaria, tras la filtración, el viernes pasado, de una comunicación interna en el Pentágono en la que Donald Trump, como venganza a la negativa del premier laborista Keir Starmer a participar en su guerra contra Irán, podría reconsiderar su posición sobre la soberanía de las islas. La postura oficial de los Estados Unidos en la controversia territorial del Atlántico Sur fue siempre de singular neutralidad, aunque reconoce el control británico de facto del archipiélago y, en la guerra de 1982, directamente, tras el fracaso de la paz por la vía diplomática, Ronald Reagan ayudó militarmente y con inteligencia a Margaret Thatcher.

Así, después de la reacción en cadena del gobierno laborista, del vocero del premier Starmer, de la jefa del Foreign Office, Yvette Cooper; de los asambleístas en las Islas Malvinas; del jefe de los territorios de ultramar en el Parlamento británico; de los líderes de los distintos partidos, también salió Farage, el más cercano en pensamiento a Milei desde su fuerza en la Cámara de los Comunes, Reform UK. Ya había tuiteado que las Malvinas (Islas Falkland, como las llaman en el mundo anglosajón) no se negociaban; este sábado exclamó: “No es negociable. Y puedo decirles que iré a Buenos Aires en otoño (hacia septiembre de 2026) para reunirme con el presidente Javier Milei”. Agregó: “Y voy a decir: miren, queremos tener las mejores relaciones posibles con Argentina, pero esto no es negociable. No va a suceder”.

Al ser preguntado sobre qué le diría a Trump sobre su cambio de postura respecto a la soberanía de Malvinas, Islas Georgias e Islas Sandwich del Sur, añadió: “Simplemente le diría que eso no va a suceder”.

La filtración de la supuesta información en ese correo -que iba acompañada de otras, como la de que Trump quiere echar a España de la OTAN por su postura anti bélica y de crítica a Israel- armó un revuelo tal que todos lo relacionan con el “momento Groenlandia”, cuando toda Europa reaccionó contra las intenciones del republicano de arrebatarle la estratégica isla a Dinamarca.

En Argentina, desde Milei al canciller Pablo Quirno y las tribus libertarias en redes sociales adoptaron una postura ultranacionalista -similar a la que tenía el kirchnerismo duro frente al conflicto- y comenzaron rápidamente a reclamar la soberanía de las Malvinas, aunque hasta ahora nadie confirmó esa filtración como verídica y el Departamento de Estado ratificó la neutralidad habitual de Washington en el asunto. Y trascendió este domingo, además, que la filtración ya habría hecho efecto en las habituales estrategias de Trump, porque su gobierno ya habla con el de Starmer para obligar a los iraníes a abrir el Estrecho de Ormuz.

Pero la presión sigue en el Reino Unido. Y así como en Londres todo el arco político le reclama al rey Carlos que, este lunes, en una visita de Estado a Donald Trump, pida explicaciones por el email sobre un eventual apoyo a la Argentina en la llamada Causa Malvinas, a Milei se le complica su soñado viaje a Gran Bretaña.

En diciembre pasado, el Presidente había dicho que quería ir al Reino Unido para abril o mayo. Y hasta se pensaba que julio era otra buena oportunidad para que participara, como lo hizo varias veces, de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que tendrá lugar ese mes en Londres. En la entrevista de diciembre con The Telegraph también elogió la visión anti-Brexit de Farage y consideró que “aprendería mucho” de una figura como él, que fue central en el movimiento anti europeo que condujo al Reino Unido a salirse de la Unión Europea después del referéndum de 2016.

Se desconoce si Milei recibiría a Farage. El único que este domingo le extendió la mano, pese a sus dichos sobre Malvinas, fue el canciller Quirno. En medio de las encendidas frases de los libertarios en redes sociales, la cuenta del combativo “Shelby” le retuiteó con un “No” a Farage, que había escrito: “Las Falklands son y serán siempre británicas”, mientras que el canciller de la Argentina se metió en la conversación con un “Hugs” (abrazos), expresión habitual en su activa militancia a toda hora en X.

Más allá de la intensa actividad en redes del gobierno argentino sobre el fin de semana, expertos que conversaron con Clarín señalaron que el verdadero test que debería atravesar Milei es el de cómo detener la explotación de petróleo anunciada para 2028 por la empresa de Israel Navitas, en sociedad con la británica Rockhopper. Será una bofetada para la Argentina, que se opone a ello.

Esos expertos dijeron que el Gobierno nacional podría aplicar a Navitas y Rockhopper, si se animara y tuviera voluntad de hacerlo, la misma estrategia aplicada para recuperar la Fragata Libertad, retenida en Ghana por fondos de inversión que reclamaban a la Argentina por la deuda externa.

La recuperación de la ARA Libertad fue un caso bastante sofisticado de derecho internacional, llevado a cabo por la fallecida embajadora Susana Ruiz Cerutti, de la Cancillería, y el letrado Marcelo Kohen, también argentino pero residente en Ginebra. Se apoyó en un principio clave: la inmunidad soberana de los buques de guerra.

Con todas las diferencias que implican, varias fuentes diplomáticas consideraron que Argentina podría llevar la cuestión del petróleo en Malvinas como un tema en conflicto de soberanía sobre una plataforma continental también en disputa ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS), con sede en Hamburgo. Allí fue donde encontró eco para liberar la fragata, al obtener una medida provisional (cautelar), que es clave en este tipo de disputas y que, para muchos, podría obtenerse también para el caso de la explotación de petróleo y así desalentar allí la inversión privada.

Ello enfurecería más, sin dudas, al Reino Unido. Pero también Israel, país estrechamente aliado Milei y cuyo gobierno en todo momento ha tratado de tomar distancia de las actividades de Navitas -consideradas ilegales por la Argentina- en el sentido de que lo considera un asunto de privados y no estatal.

Natasha Niebieskikwiat

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