Eduardo Elsztain se mete en la pelea por el acceso a infraestructura de la mayor inversión en minería
El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) convocó a una audiencia pública para el miércoles 3 de junio, en la que se debatirá el pedido de "prioridad de acceso" a las redes de energía eléctrica del depósito de cobre, oro y plata Josemaría, ubicado en el noroeste de San Juan.
La solicitud cuenta con la oposición de la minera de oro Hualilán y Caposo, de la australiana Challenger Gold -donde el empresario argentino Eduardo Elsztain es el principal accionista-; de Los Azules, que ya tiene aprobado su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por US$ 2.672 millones para producir cobre; y de dos municipios de la provincia, Iglesia y Calingasta.
Josemaría integra, junto a Filo del Sol, el proyecto Vicuña, de las mineras BHP y Lundin Mining, que prometen la "mayor inversión extranjera de la historia", con desembolsos por 18.000 millones de dólares a partir de 2027 y hasta la próxima década.
Solo la primera parte de esas inversiones, por unos US$ 7.100 millones hasta 2030, demandará una potencia eléctrica de 260 MW. Vicuña tendrá uno de los mayores consumos de energía de la Argentina, un poco por debajo del que tiene Aluar en Chubut para producir aluminio.
Desde hace unos días, el proyecto está bloqueado por una jueza provincial de La Rioja, provincia por donde pasan los vehículos para acceder al campamento en San Juan, a 4.000 metros de altura.
Como contó Clarín en marzo, el boom de la minería y el listado de proyectos multimillonarios que se vienen en San Juan encuentra un cuello de botella en la infraestructura crítica para su viabilidad, no solo en rutas sino también en las redes de transmisión de energía eléctrica en alta tensión.
Vicuña propuso la construcción con fondos propios de obras para la ampliación de la red eléctrica en la provincia; entre ellas, el pasaje de 132 kilovoltios (kV) a 500 kV de la línea Nueva San Juan - Rodeo, para permitir llevar de los actuales 247 megavoltios amperes (MVA) a 854 MVA.
Esa línea fue financiada en partes iguales por el Estado nacional y por la provincia de San Juan. Con la instalación de transformadores, Vicuña puede desbloquear toda su capacidad, a cambio de quedarse con la prioridad del 90% en la utilización del remanente.
Según consta en la resolución 219/2026 del ENRE, publicada este viernes en el Boletín Oficial -y que sucede a la resolución 79, de febrero-, Los Azules presentó un documento que calcula su demanda hacia 2030 en 140 MW y la de El Pachón, otro proyecto de cobre de Glencore, en 300 MW.
Los Azules, que opera bajo el nombre de "Andes Corporación Minera" y pertenece a la canadiense McEwen Copper, con el gigante Rio Tinto como socio minoritario, argumentó que de entregar la prioridad de uso de la infraestructura eléctrica a Vicuña en la magnitud solicitada, solamente quedarían disponibles entre 99 y 199 MVA "sobre un vínculo troncal que es de interés público".
En tanto, Golden Mining, el vehículo de Elsztain, avisó que Casposo puede necesitar unos 20 MW en el futuro y cuestionó que de avanzar con el pedido de Vicuña, "solo una fracción reducida de la capacidad de transporte quedaría disponible para otros proyectos".
La resolución de este conflicto sentará un precedente para toda la minería argentina. No solo definirá el futuro de Vicuña, sino también la viabilidad de otros proyectos millonarios que dependen de la misma red.
Mientras tanto, en otras zonas del país como Jujuy, Salta y Catamarca siguen armándose los proyectos de YPF Luz, Central Puerto y Genneia para la construcción de una línea eléctrica de al menos 140 kilómetros en la Puna, que otorgue abastecimiento de energía a los principales proyectos de la minería mediante fuentes renovables, como la instalación de parques solares.
El Estado nacional no hace inversiones a gran escala para ampliar la red de transmisión eléctrica en alta tensión desde 2014 y por ahora tampoco lo hacen los privados.
Previamente, las obras pagadas con fondos públicos de todos los contribuyentes argentinos tenían un criterio más político -para satisfacer a los gobernadores- que de necesidad técnica.
Posteriormente, el desarrollo de nueva generación térmica y renovable saturó las redes. Ya hay nodos donde es difícil agregar oferta, mientras la demanda sigue creciendo.
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