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lanacion.com.ar · hace 3 horas · Enrique Erize

Frente al aluvión de soja se aconsejan las estrategias de cobertura combinadas con Chicago

LA NACION

Hace dos o tres años atrás los productores agrícolas argentinos eran advertidos que Vaca Muerta ya era una realidad y que ello derivaría en que finalmente el campo tendría el anhelado “socio” en la generación de divisas para el país. En consecuencia, la posibilidad de una reducción de los DEX (derechos de exportación), las mal llamadas “retenciones”, se acercaba inexorablemente. A su vez, la frase de Milei en el Dia de la Industria, el 2 de septiembre de 2024, alentaba expectativas. “Para proteger a la industria se le robó al campo durante décadas…” dijo entonces el Presidente, para luego agregar: “ello generó un sector industrial adicto al Estado”. Hoy, Vaca Muerta ha permitido que nuestro país pasara de ser importador de petróleo a exportador.

El “socio” apareció, y en buena hora, pues las cotizaciones de los granos y oleaginosas en la plaza internacional están en mínimos históricos. No obstante ello, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, acaba de anunciar que los DEX al campo desaparecerán recién al final de un hipotético segundo mandato de Milei. Muy desafortunada frase de Iraeta. Y muy inoportuna. Un referente británico declaró hace pocos días: “En la Argentina, uno de cada tres camiones va al Estado, mientras que en Europa nos regalan uno de cada cinco”. “El silencio es salud”, Iraeta. El productor argentino es conmovedor. ¿Otro más que no la ve? Y van …

Hoy, la plaza internacional evoluciona en un contexto signado por una variabilidad intradiaria muy marcada y el productor argentino no tiene defensas. Aclaremos la cuestión. Evaluemos, por razones de espacio, la plaza sojera. Estamos en pleno “weather market” (mercado climático) en EE.UU. y, mal que le pese a muchos, el mercado de referencia a nivel global es Chicago (¿o alguno pretende que sea Dalian o San Pablo?). Coherencia por favor. Si en Estados Unidos se logran rindes de tendencia, estamos frente a un ciclo 2026/27 complicado.

En la Argentina, el tipo de cambio evidencia un retraso indiscutible (el balance turístico del 2025 así lo evidencia) y los márgenes para el productor podrían ser muy negativos con esa combinación. En ese caso, la conclusión es: “game over” (esto se terminó).

¿Cuál es mi opinión al respecto? Soy prudentemente optimista. Si el productor argentino de soja entiende (por favor) que las estrategias de cobertura deben materializarse combinadas con Chicago, se pueden lograr resultados interesantes. Soja en el mundo sobra (la pesadilla de Brasil) pero en EE.UU. las reservas son ajustadas. El balance de oferta y demanda estadounidense para el ciclo 2026/27 no da espacio para tropiezo productivo alguno. Si los rindes en esta nueva campaña son 100 kg/ha inferiores a los proyectados por el USDA (sólo eso) los stocks en EE.UU caerían a niveles de reservas por debajo del 5% y allí se activarían las alarmas en Chicago. Ello obligaría a que el país del Norte racione la demanda externa para asegurar el abastecimiento interno vía precios. Única receta en aquellos pagos. En noviembre del 2025 sugerimos lo mismo. Entre diciembre y marzo, la soja en Argentina no movió, pero en Chicago mostró alzas de entre 40/50 dólares por tonelada. Huelgan los comentarios. Decíamos un mes atrás que la ponderación adecuada de los factores de mercado ha cambiado.

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