Dólar sin sobresaltos: cuáles son los factores que limitan la suba abrupta y cómo les fue a quienes apostaron por el peso
Más allá de un leve incremento semanal, la cotización del dólar opera con una notable estabilidad desde principios de 2026. La oferta en el mercado supera a la demanda y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) sostiene la cotización mayorista en torno a $1.400 mediante la compra de divisas para evitar que se acerque a 1.300 pesos.
Los analistas esperan que el equilibrio cambiario continúe en los próximos meses, potenciado por la liquidación de la cosecha gruesa, las exportaciones Vaca Muerta y de la nueva minería, junto al ingreso de las colocaciones de deuda de empresas y provincias en los mercados internacionales.
Hasta ahora, el tipo de cambio se movió a contramano de la inflación: mientras que la dinámica de precios se aceleró en el primer trimestre del año, la moneda estadounidense registró caída de hasta 3,4% en el segmento minorista y 3,8% en el mayorista. Desde los picos de septiembre y octubre de 2025, la baja es más pronunciada: 7% y 6,7%, respectivamente.
Con una dinámica inflacionaria que acumuló 9,4% hasta marzo, muchos ahorristas optaron por instrumentos en pesos para obtener tasas positivas en dólares, ya que quedarse líquidos en billete verde hubiera implicado una pérdida.
El carry trade posibilitó el aprovechamiento de rendimientos positivos que brindó la tasa de interés en pesos, en un contexto donde el valor del dólar se mantuvo estable o mostró cierta baja. Aquellos que eligieron conservar dólares sin invertir no obtuvieron ganancias.
Durante el primer trimestre de 2026, la combinación de inflación en alza y baja nominal del tipo de cambio generó un escenario favorable para los bonos en moneda nacional, especialmente para los que ajustan por el índice de precios, como los Boncer. Estos títulos registraron un incremento cercano al 18% en su cotización, al que se suma el retroceso del tipo de cambio, lo que impulsó aún más la ganancia medida en dólares.
Entre los instrumentos que obtuvieron los mejores rendimientos se destacan el Boncer, con una ganancia del 18,1% en dólares, las Lecap 13,4%, los títulos ajustados por tasa Badlar 11,2% y los fondos Money Market ofrecidos por billeteras digitales, que alcanzaron el 11 por ciento. Todas estas alternativas superaron ampliamente el desempeño tanto del dólar minorista como del mayorista en el período.
Tanto el BCRA con la reapertura de un corredor de tasas de interés, como el Tesoro en sus licitaciones de deuda en pesos buscan reducir la tasa de interés. ¿El objetivo? Reactivar la actividad económica mediante la reducción del costo de los créditos para empresas y consumidores. Esto facilita el acceso a financiamiento para invertir, producir o consumir bienes y servicios.
Pese al retroceso de los rendimientos en pesos, los inversores siguen apostando a los activos nominados en moneda nacional, ya que anticipan que la “paz cambiaria” se mantendría, a priori, hasta que finalice la liquidación del agro en junio, y de ese modo obtienen ganancias equivalentes en dólares.
A comienzos de 2026, la buena cosecha de trigo permitió mantener el tipo de cambio estable e incluso con tendencia bajista. Luego, se sumó el ingreso de divisas provenientes de la emisión de obligaciones negociables por parte de empresas y deuda subsoberana (provincias).
En abril comenzó la liquidación de los dólares de la cosecha gruesa (maíz y soja), que concentra el mayor volumen de producción agrícola del país y representa una fuente clave de generación de divisas a través de las exportaciones. Al “trimestre de oro” del sector agroexportador, se añaden los flujos corporativos y provinciales.
Esa oferta de divisas fue aprovechada por el Banco Central para comprar casi USD 7.000 millones. Se trata del 70% de la meta piso de adquisición de divisas -entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones- fijada para todo 2026. El plan es reforzar la posición de reservas internacionales, el jueves superaron el umbral de USD 46.000 millones.
En una reunión con inversores internacionales en Washington, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, informó que entre octubre de 2025 y abril de 2026, las empresas emitieron obligaciones negociables por un total de USD 9.900 millones. De ese monto, solo USD 6.800 millones ingresaron efectivamente al mercado, mientras que quedan pendientes de liquidación USD 3.200 millones, cifra que podría sumarse a la oferta de divisas en el corto plazo.
Werning destacó que las compañías “volvieron a operar (desarmaron coberturas cambiarias y obtuvieron financiamiento para el ciclo de inversiones) tras la actitud de ‘esperar y ver’ que predominó el año pasado” por la volatilidad electoral.
Werning también contó que “la emisión de deuda en moneda extranjera por parte de las compañías se aceleró después de las elecciones, aunque la venta efectiva de esas divisas se dio con cierto rezago, lo que contribuyó a aumentar la oferta de dólares”.
El triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas generó una reducción significativa del índice de riesgo país, lo que favoreció las condiciones financieras y abrió la puerta a nuevas colocaciones de deuda tanto para empresas como para gobiernos provinciales.
El aumento de emisiones externas por parte de empresas y provincias se traduce en un ingreso adicional de dólares en un momento de menor aporte del sector agroexportador hacia el final del año pasado. Ese flujo colaboró en la estabilidad cambiaria durante los meses posteriores a los comicios, ya que parte de esos fondos se liquidó en el mercado de cambios o mediante operaciones en bloque.
El saldo que aún resta liquidar se sumará a los dólares de la próxima cosecha gruesa en el segundo trimestre. Esta combinación de divisas podría contribuir a que el Gobierno mantenga la tranquilidad en el mercado cambiario durante los próximos meses. La estabilidad del tipo de cambio se considera central para que el equipo económico logre que la inflación retome una trayectoria a la baja.
Por otro lado, si el índice de riesgo país logra ubicarse por debajo de 500 puntos básicos y permanece en ese nivel, se abriría la posibilidad de un mayor volumen de emisiones de deuda corporativa, lo que reforzaría la oferta de divisas en el mercado una vez que disminuya la liquidación estacional del agro.