Estados Unidos impone su supremacía estratégica en materia energética
Estados Unidos produjo 14 millones de barriles diarios de crudo en 2025 y triplicó en ese periodo lo que lograba en 2009, cuando obtuvo 5 millones de barriles/día. En aquel momento la economía norteamericana importaba más de 60% del petróleo que consumía.
Ahora EE.UU. se ha convertido en el principal exportador de petróleo del mundo entero y en el mayor vendedor de gas natural líquido (GNL) del sistema global.
El precio del petróleo alcanzó a los 125 dólares por barril en 2012, que a valores de hoy serían US$ 180 por barril.
Este es el milagro producido por el shale gas/shale oil en el mercado petrolero norteamericano: fue la producción del “gas de las rocas” por la utilización intensiva del “fracking” (perforación hidráulica vertical/horizontal) lo que logró este asombroso incremento de la producción petrolera y gasífera estadounidense.
El hecho central de la época en materia energética es que hay una gigantesca sobreabundancia de petróleo en el mercado mundial, que la Agencia Internacional de Energía (IEA) estima en más de 4 millones de barriles diarios, debido sobre todo a la fenomenal producción estadounidense.
De ahí que lo que hay que prever es que, terminada la guerra con Irán, se produzca un derrumbe del petróleo en el mercado mundial y vuelva a imperar la ley de la oferta y la demanda.
En suma, hay una nueva ecuación estratégica en el mundo, sustentada en una nítida primacía norteamericana que le otorga una amplia libertad de acción.
Hay que agregar también lo referido al posicionamiento de EE.UU. en relación a la actual crisis energética global y el papel que juega en este sentido la especial transformación de su economía experimentada en los últimos 25 años.
Esto surge del hecho de que la producción estadounidense, por efecto de la 4° Revolución Industrial, consume cada vez menos energía por unidad de producto.
Algunos datos son reveladores en este aspecto: EE.UU. produce hoy 4 veces más de lo que producía en la década del ´70 y el petróleo que consume por unidad de producto se ha reducido 6 u 8 veces en relación a lo que requería entonces.
En el gas líquido natural la disparidad es todavía más acentuada: así, por ejemplo, la disrupción del gas líquido (GNL) provocado por la crisis del Estrecho de Ormuz ha llevado el precio del GNL a US$ 15/US$ 20 por millón de unidades termales británicas (BTU) en Europa y en Oriente, en tanto que en Estados Unidos los precios del GNL se han mantenido siempre por debajo de US$ 3/BTU.
Esto hace que la economía estadounidense crezca este año más de 4%, en tanto que el sector IA (Inteligencia artificial + infraestructura IA) represente más de 1,6% de ese incremento, un porcentaje superior al del gasto individual; y esto lleva a afirmar que la primera economía del mundo (US$ 28 billones / 26% del PBI global) crece hoy liderada y arrastrada por la Inteligencia artificial (IA).
El primer viaje internacional que tiene previsto Donald Trump después de imponerse en la guerra contra Irán será a Beijing, donde tiene pactada una “visita de Estado” con Xi Jinping, el líder máximo de la República Popular, a realizarse el 14 y 15 de mayo de este año.
Los líderes de las dos superpotencias sellarán entonces un acuerdo estratégico de cooperación sobre el comercio internacional y la alta tecnología, en especial la inteligencia artificial.
El acuerdo sobre la alta tecnología/Inteligencia artificial es el preámbulo del pacto de fondo destinado a revertir las corrientes del comercio internacional, de modo de permitirle a China en los próximos 10 años reducir en los a la mitad su gigantesco superávit comercial de US$ 1,6 billones, que está “desindustrializando” ruinosamente a las industrias manufactureras del resto del mundo.
Al mismo tiempo esto obligará a triplicar las exportaciones estadounidenses a China, especialmente las de alta tecnología, sobre la premisa de que no hay ningún tipo de restricciones para venderle a la República Popular la totalidad de los equipos más avanzados de IA, cuando los argumentos de “seguridad nacional” carecen de consistencia y son un puro anacronismo, por tratarse de una tecnología intrínsecamente cooperativa.
Por ultimo hay que advertir, que todos estos cambios tienen lugar cuando en Estados Unidos está en marcha un formidable proceso de des-inflación desatado por el boom de productividad que surge del despliegue pleno de la Inteligencia artificial; y esto lleva a su vez a una rebaja estructural de las tasas de interés llevándolas en poco tiempo a 2% anual o menos, todo esto acompañado por una superabundancia de producción y a muy bajos precios.
“Lo que está en marcha es un fenómeno masivamente des-inflacionario de la economía norteamericana”, sostiene el “Northern Trust”, uno de los principales fondos de inversión de Wall Street, con 136 años de antigüedad y con activos por US$ 1,4 billones.
Kevin Walsh, el nuevo titular de la Reserva Federal designado por Trump, afirma que el boom de IA ha desatado “la mayor ola de productividad de nuestra época, tanto en el pasado, como en el presente y el futuro”.
Este es un hecho que también contribuye a la supremacía de EE.UU. en el momento actual.
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