El misterio de la momia lectora de Homero
Un grupo de arqueólogos acaba de encontrar una momia en la necrópolis de Al-Bahansa, a 200 kilómetros de El Cairo. Lo curioso es que esta momia, en vez de cargar con el habitual papiro de fórmulas mágicas y oraciones -ese manual de contraseñas para ingresar con éxito en el inframundo- guardaba, sobre su vientre, un fragmento de La Ilíada.
El texto elegido es el famoso “Catálogo de las naves”, donde se describe a la flota de las fuerzas aqueas que se reunieron para destruir Troya. Suponemos que el morador de esta tumba, que data del año 400, era un egipcio culto y helenizado, a medio camino entre la religión y la literatura.
Me imagino a este lector de Homero preguntando a sus amigos cuál es para ellos el mejor papiro para llevarse a la tumba. Lo veo haciendo su propia lista de textos: una lista que dice “Mil libros para leer después de morirse”. Lo supongo recién llegado, saludando a sus dioses. Y pidiéndoles con amabilidad: “por favor, no me busquen, durante esta eternidad voy a estar muy ocupado, voy a estar leyendo”.
En la tumba hallada aparecen motivos egipcios tradicionales combinados con otros griegos y romanos; da la impresión de que en esa época Egipto era un crisol de culturas. ¿Cuál habrá sido el Más Allá al que fue a parar nuestra momia?
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