El rey defiende a la torre, el ajedrez extravagante que ensaya Milei
Por algún cálculo que no termina de volverse convincente, Manuel Adorni cree que la semana próxima, cuando tenga que enfrentar a los diputados en su informe ante el Congreso, sus problemas llegarán a un pico de intensidad y luego dejarán paso a un período más calmo para él. El jefe de Gabinete ya repartió entre los ministerios las preguntas que los diputados hicieron sobre la gestión de Javier Milei y luego elegirá las respuestas que dará sobre esos temas en la primera hora de su presentación. La parte más caliente llegará en las horas siguientes, cuando los legisladores de la oposición le preguntarán sobre sus departamentos, sus viajes y sus gastos, la saga que lo atormenta desde aquel viaje fatal a Nueva York en el que combinó motivaciones laborales y familiares.
El jefe de Gabinete, según adelantan en su equipo, dirá que esas preguntas no son pertinentes, pero todo el Gobierno sabe que quedará obligado a ensayar algunas respuestas. Los opositores creen que Adorni intentará hacer de ese momento un show parecido al que dio Javier Milei en la Asamblea Legislativa del 1 de marzo, cuando castigó a los gritos a opositores y medios de comunicación, pero hay que destacar algo: Adorni no es Milei.
Para rellenar esa brecha, el Presidente decidió que acompañará a su ex vocero a la sesión del 29. Será una situación contra natura, difícil de explicar para quienes no conozcan los laberintos del gobierno de Milei, porque los jefes de Gabinete tienen desde siempre la tarea de defender a los presidentes y, en todo caso, actuar como pararrayos o fusibles de las crisis políticas que amenazan al habitante más importante de la Casa Rosada. Esta vez, en una inédita subversión de las reglas del ajedrez, será el rey el que arriesgue su cuerpo para que sobreviva la torre.
Esa situación sirve para explicar qué lugar ocupa Adorni en el Gobierno de Milei. Adorni es un jefe de Gabinete volcado hacia adentro de la administración: su única fuente de poder es su cercanía y su diálogo diario con el Presidente. El que se encarga de las relaciones con los políticos de la oposición o con los gobernadores de las provincias -con el exterior del Gobierno- es Diego Santilli.
Por supuesto, luego de hablar con ese mundo ajeno, Santilli queda obligado a conectarse con Adorni o con Karina Milei para poder involucrar al Presidente de manera plena en las decisiones.
Esa llegada frecuente y directa al Presidente hoy la tienen únicamente Adorni, Karina Milei, la ministra Sandra Petovello, la diputada Lilia Lemoine, y, por cuestiones puntuales, Santiago Caputo y Luis Caputo.
El jefe de Gabinete apuesta a que esa sesión del 29 funcione como una especie de catarsis en la que la oposición podrá descargar sus preguntas más peligrosas y que esa tensión comience a deshilacharse con el paso de los días. Es un plan ambicioso.
Los problemas de Adorni pueden dividirse hoy en dos expedientes judiciales. Uno de ellos es el que el juez Ariel Lijo delegó al fiscal Gerardo Pollicita, que investiga la compra de dos departamentos en la Capital Federal -uno en la Avenida Asamblea y otro en la calle Miró- y una casa en un country club de Exaltación de la Cruz.
Los defensores de Adorni insisten en que allí será difícil probar un delito, porque lo que tienen los Adorni en ese esquema son -básicamente- deudas. En este etapa, los abogados de Adorni tendrán que armar un esquema que les permita justificar de donde sacó el jefe de Gabinete el dinero que puso hasta ahora en esas operaciones. El problema verdadero llegará cuando venzan las hipotecas y Adorni tenga que afrontar esos pagos. ¿Cómo justificará el funcionario esos fondos? ¿Podrá pagar esas deudas? Una posibilidad es que venda el departamento de la avenida Asamblea para levantar las hipotecas y poder conservar la vivienda de Miró, pero con este escándalo a su alrededor le resultará difícil encontrar compradores genuinos. Hoy esa causa está en pleno desarrollo, con la aparición casi diaria de nuevos testigos y declaraciones. Sin embargo, como ocurre en todas las investigaciones patrimoniales, luego sobreviene un período menos chispeante, cuando los peritos y contadores tienen que verificar lo que dijeron los testigos y los datos que pidió el fiscal. Esa paz puede extenderse durante años.
Más complicada es la otra parte de la investigación, que Lijo eligió conservar. En esa causa se investigan los costosos viajes de esparcimiento que Adorni y su familia hicieron desde que llegó a la gestión pública. El jefe de Gabinete, en este caso, tendrá que enfrentar a un juez enojado con el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, que, como Adorni, juega en el equipo de Karina Milei en la disputa transversal que mantiene la hermana presidencial con Santiago Caputo.
Ya quedó claro que los Milei no quieren desprenderse de Adorni y que están dispuestos incluso a apostar partes del poder del Presidente para defenderlo, pero hoy es imposible descartar la salida de un funcionario con una imagen que -según admiten en su equipo más cercano- está muy desgastada y sometido a la revisión de la Justicia.
Como para demostrar que es un mileísta convencido, Adorni le dijo a quienes hablaron con él en los últimos días que le presta hoy más atención a lo que dicen de él los periodistas que los fiscales y los jueces e incluso los políticos de la oposición. Por supuesto, como siempre ocurre en estos casos, les reserva cuotas de odio mayores a los periodistas más cercanos al Gobierno o que habían construido con él algún vínculo de cercanía y hoy publican las novedades de la investigación o las particularidades de sus propiedades.
También, por supuesto, anota a los ministros y dirigentes libertarios que lo apoyaron a desgano cuando Karina o él mismo les mandaron mensajes de whatsapp convocando a una cruzada para salvarlo. Aunque lo niegue una y otra vez en público, Adorni la tiene apuntada a la senadora Patricia Bullrich, que desde hace décadas toma sus decisiones consultando poco a sus pares. Adorni está convencido de que Bullrich celebró cada rulo del escándalo que lo dejó fuera de una posible candidatura a Jefe de Gobierno de la Ciudad.
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