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La SIP advierte que la libertad de prensa se desarrolla en un "clima de tensión" en la Argentina

La SIP advierte que la libertad de prensa se desarrolla en un "clima de tensión" en la Argentina

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) advirtió que "la libertad de prensa se desenvolvió en este período en un clima de tensión en el debate público, con episodios que afectaron el ejercicio del periodismo" en la Argentina, según planteó el informe que se aprobó este viernes, en la Reunión de Medio Año de la SIP.

El informe de Libertad de Prensa sostuvo que, en el último semestre, "después de un período de aplacamiento de la ofensiva contra el periodismo", el presidente Javier Milei retomó "su costumbre de agraviar a periodistas y medios con imputaciones de corrupción, promoción de falsedades o descalificaciones personales".

Uno de los ejemplos que mencionó la SIP fue que, "en una de sus últimas embestidas en su cuenta de X, se refirió a la periodista Liliana Franco como 'pluma mugrosa'".

"En este contexto, la reiteración de las descalificaciones consignadas exhibe un deterioro del debate público y, dentro de este, de la relación del poder político con la prensa. La calidad de la discusión democrática atraviesa una coyuntura en la que periodistas y medios sufren estigmatizaciones y agravios que pueden derivar en autocensura y en otras afectaciones del trabajo periodístico", sostuvo la SIP.

Uno de los principales hechos que señaló la entidad en su informe de Libertad de Prensa fue que el Gobierno prohibió desde este jueves el ingreso de los periodistas a Casa Rosada.

"Sin aviso previo, el Gobierno deshabilitó el registro de huellas dactilares que permitía a unos 60 periodistas acreditados de distintos medios nacionales y extranjeros ingresar a la Casa Rosada para desarrollar su labor informativa diaria en la sala de prensa. La decisión fue denunciada por ADEPA como 'una medida intempestiva que no reconoce antecedentes en la vida democrática argentina'", dijo la SIP.

También destacó que "uno de los aspectos que generó mayor inquietud" fue la creación, en febrero pasado, de la Oficina de Respuesta Oficial, un organismo del Gobierno nacional, "que nació con el objetivo de desmentir supuestas noticias falsas, 'operaciones' de prensa y de sectores opositores. El tono confrontativo del organismo y la calificación de contenidos periodísticos como 'operaciones políticas deliberadas' fueron interpretados como un factor de estigmatización hacia periodistas y medios críticos".

El informe de la SIP fue en sintonía con el que el mes pasado difundió la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), en el que expresó su preocupación por el clima de tensión entre el poder político y distintos sectores de la vida pública, entre ellos, el periodismo. Y destacó la importancia de preservar el “diálogo” y el debate público.

Junto con los informes de cada país, la SIP difundió sus informes de Libertad de Prensa y las Conclusiones para toda la región, donde señaló que la libertad de prensa atraviesa una situación crítica en las Américas.

La presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Martha Ramos, alertó sobre un retroceso sostenido, con una creciente reconfiguración autoritaria desde el poder. El documento señaló "violaciones sistemáticas a la libertad de prensa como la censura previa, las restricciones al acceso a la información y la utilización del sistema judicial para silenciar voces críticas",

Ramos destacó "un entorno digital cada vez más hostil, caracterizado por la cibervigilancia, campañas de descrédito y desinformación promovida desde el Estado, junto con una persistente estigmatización de periodistas por parte de líderes políticos" de toda la región.

Por su parte, el vicepresidente primero de la SIP, Carlos Jornet, dio lectura a las Conclusiones, donde subrayó que "la crisis de la libertad de prensa está estrechamente vinculada a la falta de sostenibilidad de los medios, un factor que debilita el funcionamiento democrático".

Jornet identificó "un patrón extendido de hostigamiento, restricciones, presiones desde el poder político y violencia contra periodistas, agravado por altos niveles de impunidad y por discursos que deslegitiman el periodismo y fomentan la autocensura".

También en estas Conclusiones de la SIP se destacó que, "en un hecho sin precedentes en democracia, en estos días se prohibió en Argentina el ingreso de los 60 reporteros acreditados en la Casa Rosada, sede del Gobierno, mientras el presidente Javier Milei descalifica al '95% de los periodistas'".

El informe sostuvo que las agresiones más violentas contra periodistas y medios en el último semestre "se registraron en Perú, país que vive un proceso político altamente adverso para el trabajo de la prensa, y en Ecuador y México, donde el hostigamiento desde el poder se suma el accionar del crimen organizado, en un entorno agravado por la impunidad de quienes ejercen la violencia".

En la inauguración de la Reunión de Medio Año de la SIP, su presidente Pierre Manigault advirtió que la libertad de prensa enfrenta un asedio coordinado, sofisticado y cada vez más normalizado, que trasciende regímenes y fronteras: desde la retórica hostil que estigmatiza al periodismo, el acoso judicial y las restricciones al acceso a la información, hasta la violencia impune, la fragilidad económica de los medios y las nuevas amenazas digitales.

"Estamos presenciando la normalización de la hostilidad hacia la prensa. Cada vez más, líderes políticos emplean una retórica agresiva que deslegitima al periodismo, alimenta la polarización y erosiona la confianza pública. Las palabras importan. Y cuando esas palabras presentan a los periodistas como adversarios en lugar de participantes esenciales de la democracia, crean un clima donde prospera la intimidación y se instala la autocensura", dijo Manigault.

Y agregó que, "por primera vez en la historia moderna, también debemos reconocer un cambio profundo: Estados Unidos está experimentando presiones sistémicas sobre la libertad de prensa que reflejan patrones observados durante mucho tiempo en América Latina".

Según su visión, este cambio es importante, porque "cuando la libertad de prensa se debilita en Estados Unidos, envía una señal a todo el hemisferio, envalentonando a otros gobiernos a hacer lo mismo", afirmó Manigault.

"Estamos llamados a defender la libertad de prensa dondequiera que esté amenazada, sin vacilación y sin excepciones. Porque, al final, el principio que nos une es simple e innegociable: un ataque contra el periodismo en cualquier lugar de las Américas es un ataque contra la democracia en todas partes", concluyó el presidente de la SIP.

El Gobierno les prohibió a todos los periodistas acreditados el ingreso a la Casa Rosada

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