Faltazo de Máximo Kirchner en la asunción de Kicillof, su sucesor en el PJ bonaerense
La ceremonia de coronación de Axel Kicillof en la jefatura del PJ Bonaerense era una oportunidad para exponer, para demostrar, la consolidación de un proyecto de unidad en el espacio que gobierna la Provincia. Pero las manifiestas diferencias entre el kirchnerismo duro y el gobernador empañaron esa fallida exhibición de concordancia.
El diputado nacional y saliente presidente del PJ, Máximo Kirchner no estuvo en el acto. Su agenda marcaba visitas partidarias en pueblos y localidades de Santa Fe. Prefirió ir a “escuchar a los compañeros” antes que mostrar una señal de diálogo institucional con el traspaso de mando.
En épocas de “política de las fotos” renegó de la instantánea con su sucesor en la mesa mayor partidaria. La ausencia del hijo de Cristina Fernández, líder de La Cámpora y cada vez más alejado de los intereses políticos del gobernador bonaerense, fue el dato excluyente de la reunión de la nueva conducción que estrenó mandato.
La entronización de Kicillof fue fruto de un frágil y complicado acuerdo al que llegaron las vertientes internas del peronismo provincial para evitar una elección interna. Se plasmó a horas del cierre de la presentación de las listas, para un comicio que tenía como fecha el 15 de marzo.
Para evitar el choque de frente se decidió que Kicillof sería el presidente del PJ, Máximo K el titular del Congreso partidario; Verónica Magario vice primera, Federico Otermín vice segundo y Mariano Cascallares, secretario General. Así, todos conformes. Por unos días.
Ahora, en la sede de la calle 54 entre 7 y 8, donde funciona el PJ provincial y el de La Plata, se convocó al primer plenario de autoridades y al traspaso “informal” del mando. Tanto, que el anterior presidente estuvo ausente.
El llamado era para iniciar un ordenamiento general, pero no está previsto ir a fondo con los temas más sensibles de la interna. Revisión del padrón de afiliados, mecanismos de afiliación, métodos de capacitación de cuadros. Eso figuró en el orden del día.
La llegada de Kicillof a la presidencia partidaria se explica como un paso clave en su intento por consolidar su liderazgo y fortalecer su posicionamiento dentro del peronismo con la mirada en su proyecto presidencial. Ya dio otros pasos en el mismo sentido: conformó su movimiento Derecho al Futuro (MDF) con intendentes, dirigentes y legisladores. Busca expandirlo a otras provincias.
Todo ese despliegue no tiene el aval explícito del kirchnerismo. Cristina Fernández no convalida esas aspiraciones. Y ese matiz se manifiesta de formas variadas.
La ausencia de Máximo en la reunión de ayer es una de ellas. El fuerte cruce entre la intendenta de Quilmes (con licencia para ser diputada provincial) Mayra Mendoza y de llegada íntima con la ex presidenta y el ministro de Gobierno provincial, Carlos Bianco es otra expresión. Esta semana la legisladora reaccionó al pedido de solidaridad que hizo Kicillof cuando su funcionario tuvo que ser operado de urgencia (de apendicitis) en Barcelona. “Hubiera sido humano, que existiera la misma reacción” cuando operaron a Cristina, “en otro contexto y presa”, se quejó la alcalde con licencia. “No quiero responder porque me parece penoso y patético todo el evento”, dijo horas después, ya en la Argentina el funcionario que es mano derecha de Kicillof.
Fue en la misma semana en que el senador Mario Ishii (ex jefe comunal de José C. Paz) atado con nudos fuertes al cristinismo, pidió una “emergencia alimentaria” en la Provincia por las demoras y falencias de los programas de asistencia bonaerenses. Lo hizo con un proyecto legislativo sin mencionar los recortes que hizo la Nación a los programas sociales y cuando el Gobernador presentaba una denuncia en la Corte para restituir esos fondos. “Lo mandaron a bastardear la política de desarrollo del gobierno sin hacer una sola mención a la motosierra de Milei”, se quejaron en los pasillos de la Gobernación.
En un escenario de alta sensibilidad, cualquier gesto puede provocar turbulencias. Por eso, no pasó inadvertida entre la dirigencia del PJ reunida en la capital bonaerense el encuentro del intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, con el pastor evangélico Dante Gebel, quien está de gira por el país con una sugestiva intencionalidad política que no se termina de descifrar. El alcalde del oeste del GBA tampoco estuvo en el conclave peronista.
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