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infobae.com · hace 18 horas

La acción de Intel superó su precio récord de la era de la burbuja de las puntocom y alcanzó un nuevo máximo histórico

Infobae

La jornada del viernes marcó un hito para Intel, que registró un ascenso de 26% en el valor de sus acciones y rompió su marca histórica previa, lograda durante el auge de las puntocom en el año 2000. El salto bursátil de la empresa coincidió con el entusiasmo generado tras la publicación de los resultados del primer trimestre y un pronóstico de ingresos que superó ampliamente las estimaciones de Wall Street.

El impulso de Intel no solo impactó a la propia compañía, sino que también contribuyó al avance de los principales índices bursátiles de Estados Unidos. El S&P 500 y el Nasdaq cerraron en alza, mientras que el índice Philadelphia SE Semiconductor sumó 3,5% y acumuló dieciocho jornadas consecutivas en positivo. El repunte fue acompañado por un contexto internacional donde las renovadas esperanzas de negociaciones entre Estados Unidos e Irán dieron un respiro a los mercados. Reuters informó que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, tenía previsto llegar a Islamabad para reanudar conversaciones de paz, lo que reforzó la tendencia positiva en Wall Street.

El desempeño de Intel respondió a varios factores, entre ellos el fuerte crecimiento de su segmento de centros de datos e inteligencia artificial. Durante el primer trimestre, la compañía reportó ingresos por 5.100 millones de dólares en ese rubro, lo que representó un incremento interanual de 22 por ciento y superó la expectativa de 4.410 millones de dólares prevista por los analistas. Según información de Yahoo Finance, la demanda de CPUs para tareas de inferencia de inteligencia artificial impulsó significativamente los resultados. Si bien las unidades de procesamiento gráfico (GPUs) de empresas como Nvidia dominaron inicialmente el panorama de la inteligencia artificial, la proliferación de agentes de IA en tareas empresariales devolvió protagonismo a los CPUs, que se volvieron fundamentales para la operación de centros de datos.

El crecimiento en ventas se vio acompañado por el anuncio de nuevos desarrollos tecnológicos. Intel comenzó a comercializar chips basados en su proceso 18A, que incorpora técnicas avanzadas de fabricación como los transistores gate-all-around y el suministro de energía por la parte posterior del chip. Estas innovaciones permitieron aumentar el rendimiento y la eficiencia de los productos destinados tanto a computadoras personales como a servidores. La empresa también firmó acuerdos con terceros, como Microsoft y Amazon, para fabricar procesadores personalizados utilizando esta tecnología. Además, el empresario Elon Musk comunicó que la futura planta de fabricación de chips Terafab, destinada a abastecer a Tesla y SpaceX, empleará el proceso 14A de Intel en sus semiconductores.

 El CEO de Intel, Lip-Bu Tan, lideró el proceso de reestructuración que impulsó el valor de la empresa a máximos históricos (Reuters)

El repunte de Intel se produjo en un contexto de profundos cambios internos. Tras la salida de Pat Gelsinger como CEO en diciembre de 2024, la junta directiva nombró a Lip-Bu Tan como su sucesor en marzo de 2025. Según declaraciones recogidas por Reuters, Tan manifestó que “un año atrás la conversación sobre Intel era si podíamos sobrevivir. Hoy se trata de cuán rápido podemos añadir capacidad de manufactura para responder a una demanda enorme. Esta es una compañía fundamentalmente diferente”. La nueva gestión implementó medidas de ajuste que incluyeron la cancelación de proyectos de construcción en el extranjero y una reducción significativa de personal, lo que permitió mejorar el flujo de caja libre, que pasó de un saldo negativo de 3.680 millones de dólares a uno de 2.020 millones negativos en el último trimestre.

Además del saneamiento interno, Intel consiguió atraer inversiones externas relevantes. En agosto, la administración Trump adquirió cerca de 10 por ciento de la compañía, mientras que SoftBank sumó 2.000 millones de dólares y Nvidia aportó 5.000 millones. Estas inyecciones de capital reforzaron la confianza de los inversores y contribuyeron a un rally sostenido en el precio de la acción, que avanzó 122 por ciento en lo que va del año y 300 por ciento en los últimos doce meses.

Otro movimiento importante se produjo cuando Intel decidió recomprar el 49 por ciento de su planta en Irlanda, que previamente había vendido a Apollo Global Management por 11.200 millones de dólares. La recompra requirió un desembolso de 14.200 millones de dólares, según datos reportados por Yahoo Finance. Al mismo tiempo, la compañía mantuvo su apuesta por reforzar su posición en la industria de semiconductores, centrando su estrategia en ganar participación frente a actores asiáticos como TSMC.

 La demanda de infraestructura de inteligencia artificial y la innovación tecnológica robustecieron el crecimiento en los ingresos de la compañía (Europa Press)

La reconfiguración de Intel no estuvo exenta de desafíos. En el primer trimestre, la empresa registró una pérdida neta de 3.700 millones de dólares, atribuida a una amortización de 3.800 millones relacionada con la adquisición de Mobileye en 2017. No obstante, en términos ajustados, el beneficio neto alcanzó 1.500 millones. El director financiero, David Zinsner, advirtió que la compañía y el sector aún enfrentan limitaciones en el suministro de memoria, obleas y otros insumos críticos.

El optimismo en torno a Intel también se reflejó en la opinión de analistas del sector. HSBC mejoró la calificación de la acción, proyectando que la demanda global de infraestructura de inteligencia artificial favorecerá el negocio de CPUs para servidores. Además, el CEO de Tesla, Elon Musk, expresó su confianza en el proceso de fabricación 14A de Intel, que planea utilizar en su planta de chips para abastecer a SpaceX y Tesla.

El avance de Intel impulsó al sector tecnológico en Wall Street, donde las acciones de AMD subieron 12,5 por ciento y el índice tecnológico del S&P 500 escaló 1,2 por ciento. Por su parte, el sector salud retrocedió 1,4 por ciento, mientras que las caídas en bancos como Goldman Sachs y JPMorgan Chase limitaron el avance del Dow Jones. El comportamiento de los mercados se vio influido también por el contexto geopolítico, especialmente por el alivio que generó la posible reanudación de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán tras semanas de tensión en el estrecho de Ormuz.

Según Reuters, los operadores más audaces fueron los primeros en ingresar al mercado, motivados por la expectativa de estabilización, y posteriormente se sumaron inversores guiados por el temor a quedarse fuera de la tendencia alcista. Al cierre de la jornada, el precio de la acción de Intel alcanzó los 83,26 dólares, superando el récord previo de la burbuja puntocom y consolidando un nuevo máximo en su historia.

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