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lanacion.com.ar · hace 18 horas · Melisa Reinhold

Cómo funcionará el FAL, el fondo que reemplaza el pago directo de indemnizaciones

LA NACION

El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) volvió a destrabarse, luego de que la Cámara de Trabajo aceptara la apelación del Gobierno para que entren en vigencia los 82 artículos de la reforma laboral que habían quedado suspendidos. A través de un esquema de aportes obligatorios de las empresas, este instrumento estará destinado a financiar las indemnizaciones, aunque todavía resta que se publique la letra chica de la normativa.

El Ejecutivo trabaja en la reglamentación del FAL con una fecha fijada en el calendario: el próximo 1° de junio, cuando está previsto que el fondo entre en vigencia. Según pudo saber LA NACION, el Ministerio de Economía publicará los detalles sobre su funcionamiento en los próximos días, mientras que la Comisión Nacional de Valores (CNV) lo hará una vez que se conozcan los aspectos legales y técnicos.

Ese clima de expectativa se siente en la City porteña. Desde la eliminación de las AFJP en 2008, mismo año en el que estalló la crisis financiera global, el mercado de capitales argentino se quedó sin el principal demandante de activos de largo plazo. Para las sociedades de bolsa, esa dinámica podría cambiar con este nuevo instrumento, que inyectará al mercado entre US$2500 y US$4000 millones cada año.

Los Fondos de Asistencia Laboral serán inembargables y los deberán conformar los empleadores con un aporte obligatorio y mensual, que será del 1% para las grandes compañías y del 2,5% para las pequeñas y medianas empresas (pymes), calculado sobre las cargas sociales. Los fondos serán administrados por una ALyC habilitada por la CNV, a elección del empleador, pero los recursos acumulados no podrán usarse para otra cosa que cubrir obligaciones en caso de despido.

Luis Caputo y Santiago Bausili

“Estos fondos funcionan de forma similar a un Fondo Común de Inversión (FCI), buscando capitalizar el ahorro mediante una gestión profesional de activos. Al momento de una desvinculación, el empleador podrá optar por pagar la indemnización con recursos propios —como lo hace actualmente— o utilizar los saldos acumulados en su cuenta del FAL, total o parcialmente. Quedan excluidos de este régimen el personal de casas particulares y el régimen de la construcción", explicó Damián Zuzek, director de SBS Asset Management.

El objetivo del Gobierno es dar previsibilidad tanto a las empresas como a los trabajadores. A diferencia del esquema tradicional, donde el empleador tenía que hacer frente a un pago directo y muchas veces abultado en el momento en que se desvinculaba un empleado, ahora pasará a tener una suerte de “ahorro”. No se tratará de un costo laboral adicional, porque el aporte se compensará directamente con una reducción equivalente en las contribuciones patronales destinadas a la Anses.

En cambio, el costo fiscal sí lo sentirá el Estado. Cada peso que se aporte al fondo es un peso que dejará de ingresar al sistema de seguridad social, según remarcaron desde PwC. Con la alícuota base, el impacto fiscal directo ascenderá al 0,15% del PBI en lo que resta de este año, equivalente a un costo anualizado del 0,23% del PBI.

La estrategia del Ejecutivo está en el largo plazo. Si se toma como referencia el universo actual de 6,2 millones de trabajadores formales, con un salario bruto promedio cercano a los $2.150.000, la masa salarial totaliza en $13,3 billones, de acuerdo con estimaciones de AXIS, la administradora de fondos comunes de inversión del Grupo MAV Mercado Argentino de Valores. Sobre esa base, la Bolsa de Comercio de Rosario prevé que haya un flujo anual de US$2179 millones, aunque el Gobierno espera que ascienda a US$4000 millones.

Se espera que FAL inyecte entre US$2400 y US$4000 millones al mercado de capitales argentino

“Desde 2008, el mercado se redujo a instrumentos de corto plazo. Eso generó un descalce entre el ahorro —que es de corto— y las necesidades de financiamiento de la economía real, que son de largo plazo. Estos fondos tienen el potencial de convertirse en ese inversor que hoy falta: uno capaz de financiar proyectos de largo plazo, desde infraestructura hasta crédito hipotecario“, consideró Javier Casabal, senior fixed income strategist de AdCap.

La experiencia regional demuestra que atar el ahorro laboral al desarrollo financiero arroja resultados macroeconómicos tangibles. Desde ConoSur Asset Management destacan el caso de Chile, donde los fondos gestionados por las AFP fueron un “ancla” de estabilidad macroeconómica. Con un manejo de activos que se ubica en torno al 70% del PBI, el país financió la red de autopistas “más moderna” de América Latina y creó uno de los mercados hipotecarios “más profundos” de la región.

En Brasil, el Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio (FGTS) es el antecedente más directo de la FAL, ya que se nutre de los aportes laborales. Hoy es la mayor fuente de financiamiento para planes masivos de vivienda y saneamiento.

Incluso Uruguay logró “industrializar” su ahorro previsional (AFAP) volcándose a sectores estratégicos a través de fideicomisos financieros, según remarcó el informe de ConoSur.

“Es necesario y muy positivo que comience a gestarse el ahorro a largo plazo doméstico. Es un tipo de ahorro que, a nivel estructural, fortalece la economía local al aumentar la inversión interna, reduce la dependencia del capital extranjero y colabora a aprovechar el alto potencial de crecimiento de la economía”, cerró Zuzek.

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