El Gobierno realizará una licitación privada para remodelar la terminal de Retiro
El Gobierno anunció este viernes que realizará una licitación privada para remodelar la terminal de ómnibus de Retiro tras 33 años de control de TEBA S.A, del “Zar de Retiro” Néstor Otero, que murió a fines del año pasado. Y, al mismo tiempo, declaró de “interés público” a la iniciativa que presentó un grupo de empresas encabezada por Inverlat Investment, la compañía dueña de Havanna; Service Trade, del grupo inmobiliario Narváez, especializados en remates; Inversiones Peirod, de dos empresarios, Javier Peire y Matías Rodríguez; y BV Investment.
El llamado se oficializó a través del Decreto 273/2026, publicado en el Boletín Oficial. En la norma, se declara de interés público la iniciativa privada para la remodelación integral de la Terminal de Ómnibus de Retiro y se convoca a licitación para modernizar la terminal, la más importante de transporte automotor de pasajeros.
De esta manera, el Gobierno habilita que estas empresas remodelen integralmente la terminal, amplíen su infraestructura, modernicen accesos y sistemas de seguridad, operen y administren la terminal, exploten comercialmente áreas rentables y sumen servicios complementarios.
El decreto obliga a lanzar una licitación pública en un plazo de 60 días para elegir al concesionario final. Las empresas impulsoras corren con ventaja por haber presentado la iniciativa, aunque competirán otros proyectos.
En tanto el decreto también remarca que el futuro concesionario deberá pagar un canon mensual al Estado, financiar las obras, operar la terminal y explotar comercialmente los espacios.
La propuesta de Inverlat y sus socios, que había sido presentada en 2025, según informó entonces LA NACION, solicita una concesión de 30 años y propone una inversión estimada de US$79 millones, con obras establecidas en cinco años. El canon mensual ofrecido es de $100 millones mensuales (aproximadamente US$71.500 al tipo de cambio oficial de hoy).
La noticia fue celebrada por el ministro de Economía, Luis Caputo, en redes sociales. “La Terminal de Retiro será licitada luego de 33 años para modernizar su estructura, ampliar su capacidad y avanzar en la transformación de una infraestructura clave que durante años no recibió las inversiones necesarias, afectando negativamente a la calidad del servicio”, escribió el funcionario de Javier Milei.
Y agregó: “En la terminal circulan entre 10 y 12 millones de pasajeros al año con picos de hasta dos millones mensuales en temporada alta y opera más de 300.000 servicios anuales que conectan la ciudad de Buenos Aires con todo el territorio nacional y países limítrofes. Estamos trabajando para que se desarrollen estos proyectos sin comprometer recursos del Estado, promoviendo la participación del sector privado bajo reglas claras, competitivas y transparentes”.
En la actualidad la terminal es operada por TEBA S.A. de carácter “precario y revocable”, según el texto oficial, tras el vencimiento de la concesión original, dada de alta en 1993. El decreto aclara que la empresa del fallecido Otero continuará provisoriamente hasta que se adjudique la nueva licitación y asuma el nuevo operador.
El Gobierno además derogó el Decreto 2039/2015, que había lanzado una licitación anterior durante la gestión de Mauricio Macri y que nunca terminó de resolverse.
Néstor Otero, más conocido como el “Zar de Retiro”, controló la concesión de la terminal de ómnibus desde 1993. El empresario también manejaba la estación de Once. Ambas áreas le fueron otorgadas por el gobierno de Carlos Menem.
En Retiro se pagan alquileres de locales, tasas, estacionamiento, consignas, servicios y hasta la explotación de los baños. Todo eso, bajo la órbita de TEBA, conforma una caja millonaria.
En 2005, cuando venció el contrato, el entonces presidente Néstor Kirchner y su secretario de Transporte, Ricardo Jaime, se la extendieron por 10 años. Jaime confesó en octubre del 2015 que recibió coimas por parte de Otero y que en consecuencia favoreció a TEBA cuando fue funcionario. Luego, la sucesora en el Ejecutivo, Cristina Kirchner, mantuvo la dinámica.
Durante la gestión de Mauricio Macri, se intentó dos veces una nueva privatización, pero se anularon ambos procesos. Después, Alberto Fernández y su ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, le bajaron el canon por la pandemia y no hubo cambios.
En 2018, Otero apareció en la Causa de los Cuadernos de las Coimas. Fue señalado como uno de los empresarios del transporte que habría hecho aportes ilegales al esquema de recaudación durante la gestión kirchnerista. Hubo allanamientos y le encontraron dinero en efectivo y armas. Fue procesado, pero eso no alteró su control sobre la terminal.
Ya durante la presidencia de Milei, el 3 de diciembre del 2024, Otero fue desalojado de la estación ferroviaria de Once, después de que el Juzgado Contencioso Administrativo Federal 6, a cargo de Enrique Lavié Pico, ordenara efectivizar el desalojo de la empresa Nueva Estación Once S.A. de esa terminal de la línea Sarmiento.
Mientras estuvo vivo, la gestión libertaria no le quitó el dominio, aunque preparó durante más de un año la futura licitación cuyo llamado salió este viernes.
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