Giro en el Mercosur por el posible regreso de Venezuela al bloque
Un debate que permanecía congelado desde hace varios años volvió a instalarse en el ámbito del Mercosur: la posible reincorporación de Venezuela al esquema regional. El movimiento aparece en un momento en el que el espacio regional atraviesa fuertes diferencias internas entre sus Estados parte.
Por un lado, Brasil impulsa una mayor apertura comercial con otros bloques, como la Unión Europea. Uruguay respalda esquemas de mayor autonomía para negociar tratados internacionales por su cuenta. Argentina discute el alcance político de la integración regional. Y Paraguay, por su parte, ostenta la presidencia pro tempore del espacio regional e intenta sostener el equilibrio interno.
Fuentes del Parlamento del Mercosur le contaron a PERFIL que “en el tablero regional empieza a tomar forma un movimiento que hasta hace poco parecía improbable: la reactivación del vínculo de Venezuela con el Mercosur y su reingreso institucional, con escala previa en el Parlasur”.
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Y agregan un elemento clave: “La señal más concreta llegó desde Caracas, donde la Asamblea Nacional formalizó la conformación de su delegación parlamentaria para el período 2026-2031 y la comunicó oficialmente al Parlamento del Mercosur”.
Según esas mismas fuentes, la situación tiene una lectura política más amplia: “En términos diplomáticos equivale a volver a sentarse en la mesa”, aun con la suspensión vigente. Y remarcan que “el engranaje político ya empezó a moverse”.
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El clima regional acompaña ese proceso, pero con matices. “Brasil, Uruguay y Paraguay —incluso bajo la presidencia pro tempore de este último— dan señales de avanzar hacia una normalización progresiva”, reconstruyen en el entorno parlamentario.
Desde Brasil, el vicepresidente Geraldo Alckmin marcó una posición relevante al sostener que “Venezuela está suspendida del Mercosur, pero como ahora atraviesa un momento diferente, eso será reconsiderado”, lo que en el espacio regional fue leído como un cambio de tono.
En paralelo, dentro del Parlasur ya se activaron instancias formales e informales de acercamiento. “Se aprobó la creación de una ‘comisión de acercamiento’ y crecen los contactos informales con autoridades venezolanas”, señalan las fuentes.
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En ese marco, el parlamentario Gabriel Fuks aportó una lectura política sobre el proceso al afirmar que “independientemente de la situación actual de Venezuela, abrir los espacios comunes regionales es una situación de oxigenamiento de la transición venezolana”.
El tema ya ingresó en la agenda inmediata del organismo. La próxima sesión del Parlasur, prevista para el 27 de abril, aparece como un punto de atención clave. “En los últimos días se realizaron al menos dos reuniones entre representantes de La Libertad Avanza y Cancillería para diseñar estrategias orientadas a boicotear o dilatar el tratamiento del tema en el recinto”, señalaron fuentes parlamentarias a este medio.
La instrucción política de Javier Milei, según reconstruyen en el ámbito legislativo, es clara: “Frenar el avance del reingreso”.
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Sin embargo, en el propio Parlamento descuentan que el tema seguirá su curso institucional. “Más allá de las maniobras dilatorias, en el corto plazo se van a activar los mecanismos para el regreso de Venezuela al Parlamento regional”, afirman.
Otro eje que atraviesa la discusión es la interpretación del rechazo argentino. De acuerdo a fuentes diplomáticas, la resistencia no se explica únicamente por la cuestión democrática que motivó la suspensión en 2017, sino también por factores económicos vinculados al sector energético.
“El foco está puesto en la competencia energética: la magnitud de las reservas petroleras venezolanas frente al desarrollo de Vaca Muerta genera preocupación en sectores del Gobierno (argentino) y también en actores empresariales del rubro”, señalan. Y sintetizan: “Más que una discusión de valores, lo que se juega es una disputa de mercado”.
Esa dinámica se cruza con el nuevo posicionamiento de Estados Unidos hacia Venezuela, que reactivó canales energéticos y de diálogo político y reconfiguró el escenario regional.
En ese marco, “mientras buena parte de la región —y ahora también Estados Unidos— exploran una normalización condicionada, Buenos Aires insiste en el bloqueo”, describen las fuentes consultadas por PERFIL.
El resultado es un escenario de reordenamiento dentro del Mercosur, donde el eventual regreso de Venezuela vuelve a instalarse como uno de los ejes de mayor fricción política, con la energía como variable de fondo.