El Gobierno difundió estadísticas positivas sobre el salario y el empleo, con un aumento récord de monotributistas
“Vamos a una Argentina donde trabajar tiene que ser mucho más negocio que litigar y contratar a un trabajador tiene que ser mucho más rentable que no contratarlo. Esta es la realidad de lo que buscamos”. Así lo dijo el secretario de Trabajo, Julio Cordero, al comentar nuevas estadísticas oficiales sobre salarios y empleo: “En 2025 se registró un incremento en la participación de los trabajadores en el ingreso nacional, en un contexto de expansión del empleo y recuperación del salario real”, indica un informe del Ministerio de Capital Humano.
“De acuerdo con datos elaborados por la Dirección Nacional de Estudios y Estadísticas Laborales, sobre la base de las Cuentas Nacionales del INDEC, la participación de los trabajadores en el ingreso total pasó del 45,1% en 2023 al 45,5% en 2025, alcanzando su nivel más alto desde 2020″, afirmó la cartera que encabeza Sandra Pettovello y de la que depende Trabajo.
Según el informe oficial, que fue difundido en una rueda de prensa de Cordero con varios medios, entre ellos Infobae, “en el sector privado el crecimiento fue aún más significativo: el indicador se incrementó del 36% al 37,8%, lo que representa una suba de 1,7 puntos porcentuales y el valor más elevado desde 2018″.
Para Capital Humano, “esta evolución se da en un escenario de crecimiento del empleo y de las horas trabajadas, junto con una mejora en el salario efectivamente percibido por los trabajadores". Agregó: “En este sentido, es importante señalar que los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) permiten captar el salario total, ya que incorporan componentes como premios por productividad, adicionales y horas extras. A diferencia del Índice Salarial (IS) elaborado por el INDEC, que mide únicamente los conceptos normales y permanentes del salario”.
“Desde esta perspectiva, se observa que el salario real proveniente del SIPA se ha mantenido en los últimos meses y presenta una mejora en el mediano plazo”, enfatiza el informe que presentó Cordero.
El secretario de Trabajo señaló: “Queremos que los salarios paritarios sean el piso que cobre el trabajador, es decir, que no se pueda pagar a una persona por debajo de lo que negocian los gremios, pero buscamos que le paguen muy por encima. Que las empresas que pueden empiecen a pagar por encima mediante distintos mecanismos, como el salario dinámico, que están contemplados en la Ley de Modernización Laboral”.
En ese sentido, Corderó aseguró que la Ley 27.802 tiene “plena vigencia” a partir del fallo que dictó este jueves la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que revocó la medida cautelar que frenaba la reforma laboral y restableció la validez de 83 artículos de la norma. Y exhortó a las empresas que puedan a otorgar aumentos salariales por arriba del piso establecido en las paritarias con recursos que figuran en la ley.
“Los empresarios tienen que tomar conciencia que tienen que aumentar cuando pueden y que tienen todos estos mecanismos que les permiten aumentar -resaltó-, como el salario dinámico, el pago parcial o total del transporte o bonos por productividad, dentro de una variedad enorme de conceptos pensados para permitir un ingreso superior del trabajador, en algunos casos por mayor eficiencia o porque trabaja más".
Por otra parte, Cordero también dio precisiones sobre los números sobre empleo que figuran en el informe de Capital Humano, que sostiene: “El mercado de trabajo evidencia transformaciones estructurales, con un crecimiento sostenido del trabajo independiente bajo el régimen del monotributo. Entre noviembre de 2023 y enero de 2026, se han incorporado más de 160 mil trabajadores, alcanzando niveles récord”.
Para la cartera que dirige Pettovello, “lejos de ser una modalidad de menor calidad, esta forma de inserción laboral presenta ingresos competitivos e incluso superiores al empleo asalariado en varios segmentos: la brecha de ingresos a favor del trabajo independiente se ubica entre el 10% y el 11% en categorías profesionales y técnicas, y en torno del 4% en tareas operativas”.
Por eso, según concluye el estudio oficial, “la mejora en la participación de los trabajadores en el ingreso nacional refleja no sólo una recomposición de los ingresos laborales sino también la consolidación de un mercado de trabajo más dinámico, con mayor nivel de actividad y diversidad de formas de inserción".
En su diálogo con los periodistas, Corder reveló que, durante los primeros meses del actual Gobierno, el cálculo tradicional del índice de desocupación en Argentina —ubicado en 7,7 % en marzo— omitía un universo significativo de beneficiarios del Plan Potenciar Trabajo considerados como empleados, pese a hallarse excluidos formalmente del mercado laboral. Esta metodología, destacó el secretario de Trabajo, distorsionaba la fotografía real del desempleo y condicionaba el diseño de políticas públicas orientadas a la inserción laboral.
Según detalló Cordero al analizar los resultados, al incorporar a las personas que recibían el Plan Potenciar Trabajo pero no accedían a empleos efectivos, la tasa de desocupación para el primer trimestre de la gestión ascendía a 9,13 %. El propio funcionario precisó que el programa sumaba 1.300.000 beneficiarios, aunque el análisis se focalizó en sólo 950.000 personas susceptibles de ser incluidas, dado que el resto migró a planes sociales alternativos, como Niñez y Familia.
Este reajuste en el criterio estadístico fue motivado por el lanzamiento de Volver al Trabajo, programa que desde su instrumentación permitió a sus beneficiarios ingresar al mercado formal o informal sin perder la asistencia económica, hasta un tope de 3 salarios mínimos. El objetivo, explicó Cordero, fue incentivar la búsqueda activa de empleo, desmontando restricciones previas: “Se crea el Volver al trabajo, que les permite trabajar desde el primer día. O sea, siguen cobrando el plan, pero pueden ingresar al mundo del trabajo igual”.
En la práctica, argumentó Cordero, la reforma propició la paulatina adhesión de los titulares de planes sociales al circuito productivo. Sin embargo, el cálculo exacto del impacto tiene matices, ya que la migración hacia el empleo no fue uniforme ni de inmediata cuantificación.
En el balance actual, el Gobierno estima un índice de desocupación del 7,5 %, después de considerar el efecto de los nuevos mecanismos de inclusión laboral. Esta cifra representa una estabilidad relativa y, según Cordero, “la desocupación no aumentó como históricamente en otros momentos, en donde fueron mucho más altos”.