Lo que se dice en las mesas: para que salga bien el plan los que apostaron al dólar deben perder
En las mesas todavía persisten las dudas sobre la sostenibilidad del actual esquema y rumbo económico. Tampoco en nada colaboran las esquirlas del Adorni-gate.
En las mesas, a pesar de todo el entusiasmo desatado por el experimento libertario, todavía persisten las dudas sobre la sostenibilidad del actual esquema y rumbo económico.
El otro día, en un encuentro VIP, uno de los principales economistas locales y asesor de varios comités de grandes fondos e inversores reconoció descarnadamente lo que le preguntan los inversores internacionales cada vez que lo contactan que, en realidad, todos se lo siguen preguntando: ¿por qué esta vez va a ser distinto? Esto denota que a pesar de todo el entusiasmo desatado por el experimento libertario todavía persisten las dudas sobre la sostenibilidad del actual esquema y rumbo económico. Lo único que atina a responder además de que no tiene la menor idea, excepto que esta vez hay superávit fiscal. Lo que no es poco, pero parece no alcanza. Tampoco en nada colaboran las esquirlas del Adorni-gate que ya tiene secuelas y precuelas para Netflix, dice el consenso del mercado local y externo. Pero también el consenso de analistas y operadores es que, de mantenerse la tendencia, la oferta de divisas en los próximos meses será más que abundante, por no decir que lloverán dólares. Lo mismo proyectan y más, para el 2027.
Las proyecciones más conservadoras apuntan a que el superávit comercial será récord no solo de la mano del agro, de la minería y de la energía sino porque las importaciones pueden seguir amesetadas. Con relación al tema del superávit comercial, nadie soslaya que el saldo externo tiene que ver con el hecho de que hoy el país está exportando un promedio de 400.000 barriles de petróleo diarios, frente a 15.000 barriles diarios en marzo de 2021, y encima las proyecciones son con un barril de 65 dólares.
Sin embargo, así y todo, el consenso de economistas afines al Gobierno y aquellos afines, pero distanciados, anticipa que la recuperación del nivel de actividad y sobre todo del consumo, y de los sectores de la construcción y el comercio está en manos de la gente. ¿Por qué? Si en las elecciones de medio mandato la dolarización de carteras fue, según datos privados, de unos 40.000 millones de dólares, lo que melló el consumo privado y el crédito privado, en un año electoral bisagra como el 2027 si la gente se vuelca nuevamente a comprar dólares al estilo Puerta 12, las cosas se complicarán, pese a la abundancia de divisas. No bastará con que el Banco Central (BCRA) siga comprando reservas, además de poder acumular reservas netas.
Por eso, el economista que disertaba en un reducto de Barrio Norte lo dijo sin tapujos: si los que apostaron al dólar no pierden el partido puede perderse, el Gobierno no lo hizo el año pasado tras las elecciones, habrá que ver qué hará ahora. Lo que les aconsejó a los fondos e inversores internacionales era monitorear la variable más importante: cuántos dólares compra la gente mes a mes.
Algunos banqueros que salieron rumbo a sus mesas después de escuchar a este referente del mercado financiero, comentaron las últimas proyecciones monetarias del BCRA para fines de año, destacando la reducción de expectativas de crecimiento del agregado monetario M2 Privado Transaccional que solo subiría 0,2 puntos porcentuales versus los 0,6 puntos porcentuales de la última proyección publicada.
¿Por qué hablaron de esto? Sencillamente porque el dato dice mucho sobre la economía que proyectan y qué impacto puede tener en tasas de interés. Entre las ideas marco que se llevaron a sus oficinas un banquero local las resumió en que el país tiene las condiciones para crecer, pero la sostenibilidad depende de la credibilidad y esta se valida en la economía real, o sea, en empleo, inversión, actividad. Un desafío de aquellos.
Un colega internacional, amante de la renta fija, que estuvo en las Reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) en Washington destacó que con el “Staff-Level Agreement” que se alcanzó por la segunda revisión del Programa EFF -trabada desde enero y que incluye el desembolso pendiente por 1.000 millones- más las garantías que entregaría el BM por otros 2.000 palos, más otros 1.000 palos de la CAF y el BID, ayudan a descomprimir el corto plazo, pero ayuda a despejar la pared de vencimientos en 2027.
Su colega local, más entusiasta, le recalcó que en el acuerdo alcanzado con el FMI se establece que el BCRA debe acumular reservas netas por al menos 8.000 millones en 2026 de los cuales ya acumuló 3.200 millones. El tema de las tasas no estuvo ausente: saben que con la reintroducción de los Pases activos y la flexibilización de los encajes Santiago Bausili, jefe del BCRA, busca otorgar mayor previsibilidad al sendero de tasas y fomentar una reducción en los spreads bancarios para reducir la mora y empezar a reactivar el crédito. De todos modos, coincidieron en que los instrumentos en pesos están mandando señales contradictorias ya que la curva de tasas parece ordenada, pero el dinero está yendo a los instrumentos que pagan más.
El jefe de una legendaria extrabursátil lo resumió así: si se tienen posiciones en pesos armadas hace unos meses, es probable que estén rindiendo por debajo de lo que el mercado paga hoy. Y lo que les llamó la atención fue un movimiento que no estaba en el radar: la tasa que los bancos usan como referencia, la TAMAR, bajó casi 2 puntos porcentuales en pocos días para ir a la zona del 22,8–23%. Claro que es un tema muy técnico, pero lo importante es que el impacto es directo, en términos de, que cualquier instrumento atado a esa tasa rinde menos, y vuelve a ser relevante la pregunta de si conviene estar en tasa fija o variable. De ahí que ganen atractivo, a los niveles actuales, la mayoría de las Letras en pesos no ofrece una relación riesgo-retorno interesante. Pero para que esto se cumpla debería verse una caída fuerte en la inflación esperada o una mejora adicional en la liquidez del mercado monetario, y por ahora, ninguna de las dos está en marcha.
Hubo mucha avanzada financiera argentina, como no se la veía en los últimos años, en las Reuniones del FMI y BM, claro que varios aprovecharon para visitar clientes y tirar carnada para seducir a potenciales clientes e inversores. Un economista de una reconocida gestora delineo el momentum del mercado global actual así: el mercado parece caminar una fase de transición entre dos paradigmas: uno dominado por el shock geopolítico y otro que intenta reanclar expectativas en el esquema de comienzos de 2026, pero donde ese nuevo esquema se caracteriza por licuación del dólar, la inflación global y la “overperformance” de activos reales. Según explicó, la debilidad del dólar y la caída en la demanda de refugio seguros empiezan a validar esta transición. Sin embargo, la consolidación del régimen depende críticamente de la trayectoria del petróleo y de la evolución del conflicto en Medio Oriente, en particular en Irán.
Además, simultáneamente, el frente político agrega un vector clave que son las elecciones de medio término en EEUU que generan incentivos a normalizar el entorno macro-financiero, lo que eleva la probabilidad de converger hacia un equilibrio de menor inflación implícita y tasas más bajas. ¿Dónde están las oportunidades? Si persiste la tendencia de mediano plazo hay ventanas en activos que no han ajustado plenamente a este nuevo escenario como ser los metales preciosos y bonos largos. Varios de los asistentes al FMI-BM ya se anotaron para el próximo foro Latam de la EMTA en Londres donde se debatirán las implicaciones de un conflicto prolongado en Irán para la región, las perspectivas postelectorales para Colombia, Perú y Brasil, y los avances en las reformas en Argentina. Estarán debatiendo, entre otros, Tomás Tagle (Mercado Alcista), Edwin Gutiérrez (Aberdeen), Pasquale Diana (Finisterre Capital), Martin Soler (HSBC Global) y Graham Stock (RBC BlueBay).
Algo que pasó muy por debajo del radar, en materia económica, fue el contrato de LNG entre Southern Energy y SEFE Marketing & Trading, por el cual Argentina exportará gas a Alemania. Sin duda un hito para el país ya que constituye pasar del potencial a una realidad exportadora concreta lo que además consolida a Vaca Muerta como pieza cada vez del nuevo mapa energético internacional y les permite a los germanos a diversificar el abastecimiento energético. Sin embargo, advertía un especialista a los hombres del mercado financiero deambulando por el DC, que hay una cuestión estratégica no resuelta.
¿A qué se refería? El gas de Vaca Muerta no sólo puede venderse al exterior como LNG también puede ser la materia prima para ampliar la producción de fertilizantes, y además la separación de los líquidos asociados antes de la licuefacción abre una oportunidad adicional para desarrollar la petroquímica y elevar la creación de valor dentro del país -ya hay varios proyectos anunciados, y así podría aumentar las exportaciones petroquímicas dentro del bloque común y a toda la región, y ser más atractiva para nuevas inversiones industriales orientadas, en parte, a exportar hacia Europa. De ahí que el acuerdo UE-Mercosur adquiera una relevancia adicional, no sólo por el comercio, sino porque mejora el marco para inversiones bilaterales y para cadenas de valor entre Argentina y Europa.
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