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lanacion.com.ar · hace 10 horas · Florencia Donovan

Las dos Argentinas con las que convive Milei

LA NACION

El Banco Nación está esperando el visto bueno del Banco Central (BCRA) para anunciar la semana que viene una fuerte baja de tasas de interés. La idea es que las pymes puedan financiarse a tasas de interés de menos del 20% anual, casi diez puntos menos de lo que consiguen hoy en el mercado, y algo por debajo de la inflación esperada para los próximos 12 meses. De avanzar en esta línea, sería una suerte de caso testigo para el sistema financiero, que sigue intentando digerir la mora que hasta marzo se mostró inflexible.

Mientras que la economía se adapta a las nuevas reglas de juego, no hay mucho que pueda hacer el Gobierno para compensar el ajuste que se está viviendo en algunos sectores clave y de fuerte concentración de empleo, como la industria y la construcción. Mejorar las condiciones crediticias es una de las pocas herramientas que tiene a mano. Sin embargo, parece difícil que en el primer semestre los bancos traccionen como lo hicieron en 2025. “Las tasas ya no están tan altas, pero ahora lo que no hay es demanda”, reconoce el responsable de un banco líder.

Una de las cámaras bancarias elaboró un informe interno. Proyecta que, asumiendo que se mantienen las tasas pasivas (de los depósitos) negativas en términos reales, que el empleo se estabiliza o mejora levemente y una moderación de la inflación (como estiman todos los economistas privados), recién para junio comenzarán a mejorar los números del sistema financiero con respecto a la mora. Transitar el desierto llevará algunos meses.

En el Gobierno, más allá de las chicanas públicas, no son ajenos al problema. No por nada se decidió esta semana que Enarsa, la empresa estatal que el Gobierno aspira en algún momento a desmantelar, siga siendo la encargada de importar los cargamentos de gas natural licuado (GNL) que luego se comercializarán en el mercado interno en los meses de invierno, de mayor demanda. Economía había lanzado previamente una licitación para que empresas privadas se hicieran cargo de la operación. Pero varias industrias le hicieron llegar al equipo económico la advertencia por el impacto que los mayores precios de la energía tendrían sobre los precios e incluso sobre los balances de las compañías. El pragmatismo claramente supera el afán libertario.

No son semanas fáciles. Algunos ministros no ocultan su frustración. Y es que, mientras por un lado la Argentina sigue suscitando el interés de los inversores internacionales, por el otro, la conversación local se enturbia cada vez más. Hay dos Argentinas conversando al mismo tiempo: la de afuera, fascinada; la de adentro, impaciente.

“Antes mi trabajo era resolver quejas y problemas, como trabas a la importación -reconocía esta semana un diplomático-. Ahora no paro de recibir llamados de empresas que quieren visitar el país”, dice. Es indudable que en el exterior hay vocación por entender y saber más del fenómeno Milei. El exjefe de Gabinete libertario Nicolás Posse fue una de las figuras más buscadas en la Asamblea de Primavera del FMI, la semana pasada. Participó de charlas privadas organizadas por Jefferies, Bank of America y Balanz Capital. Si bien hace tiempo que perdió conexión con el Gobierno, conoce como pocos al líder libertario. Bien elegido el nombre de su consultora, “Perspective” (perspectiva). Hoy los inversores quieren ver más allá, qué sigue después de 2027. Es la gran incógnita.

Es cierto que aún el interés internacional no se traduce tanto en fuertes inversiones. Aunque hay excepciones. “Están empezando a aparecer algunos inversores extranjeros -dice Manuel Solanet (h), de Infupa-. En los dos deals más avanzados en los que estamos trabajando, los interesados son todos extranjeros. No sucedía desde los años 90; uno es del rubro de alimentos y el otro es de minería”, agrega.

Es indudable que al mundo le agrada el cambio de modelo económico. El multimillonario Peter Thiel, que se instaló con su familia en Barrio Parque, estuvo esta semana cenando en la casa del ministro Federico Sturzenegger en zona norte. La visita incluyó hijos y algunos fieles colaboradores del ministro de Modernización, como el economista Lucas Llach. El fundador de PayPal piensa en algo más que una inversión inmobiliaria en el país. Habrá que esperar.

Gran parte de las grandes apuestas internacionales dependen de lo que suceda en 2027. Falta un año y medio. Una eternidad en tiempos argentinos, pero apenas unos pocos meses para quienes tienen una visión de largo plazo. El escenario electoral, reconocen varios armadores políticos, recién empezará a configurarse después del Mundial de fútbol. “Nadie va a mover ninguna ficha en serio antes; no hay nivel de escucha hoy”, dice un experimentado político, de diálogo transversal con varios espacios. Esto no quita que ya hoy sea la conversación excluyente del círculo rojo. Nadie quiere quedar mal parado.

En el interín, el Gobierno deberá lidiar con un clima interno que por ahora no refleja las mieles de la estabilización macroeconómica. El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella registró este mes una caída de 5,68%. Entre los hogares de ingresos bajos, la baja fue aún más pronunciada: 12,6%. “No la ven” o el Gobierno está teniendo más dificultades en mostrar el camino. El ministro Luis Caputo le prometió a la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) que la recibiría en mayo. Es posible que haya más lamentos que otra cosa.

La realidad es que la recaudación estimada para el segundo trimestre es más bien floja. A los gobernadores ya les advirtieron que no gasten a cuenta de la coparticipación porque impuestos como Ganancias, que suelen ser fuertes en esta época, no vienen demasiado bien.

En Economía estiman que el crecimiento de los ingresos entre abril y junio será del orden del 15% interanual, lo que marca que seguirán cayendo en términos reales. Eso explica por qué se acumulan deudas con proveedores. PAMI hizo un primer pago a los laboratorios la semana pasada y prometió regularizar otro mes de atraso. Pero todavía no tienen fecha de cobro. Se acumulan más de cinco meses de atraso. Con las provincias, en tanto, las negociaciones son constantes. La Ciudad de Buenos Aires (CABA) estaría negociando ahora recibir bonos, como Lecaps, a cuenta de los $800.000 millones de coparticipación adeudados. Son conversaciones en curso. En tiempos de Sergio Massa al frente del Palacio de Hacienda, se le había hecho a la Ciudad una oferta similar, de pago en bonos, que fue rechazada de plano por la administración porteña. Eran tiempos de billeteras interminables y de pesos voladores. Las cosas cambiaron.

Economía, sin embargo, tiene un as bajo la manga en términos financieros, que podría usar en caso de emergencia. El BCRA está pronto a aprobar su balance 2025. Como las reservas de la entidad están en moneda extranjera y a lo largo del año pasado el tipo de cambio oficial trepó casi un 40%, el BCRA mostrará en su balance una ganancia en pesos por demás interesante. No sería lo ideal para el manual libertario, pero en caso de necesidad garantizan un colchón de pesos al que podría apelarse.

Sin tanto margen de acción sobre la administración central, en tanto, las provincias están aprovechando para pescar algo del excedente de liquidez global. Chubut emitió nuevamente bonos por US$650 millones al 9,45 por ciento. La seguirán en los próximos días Neuquén, San Juan y Santa Cruz. Hay que aprovechar mientras la ventana esté abierta. Nunca se sabe cuánto duran las buenas, pero tampoco cuánto tiempo se extienden las malas.

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