Ficha Limpia y eliminación de las PASO: la estrategia del Gobierno para mitigar el impacto del caso Adorni
Antes de terminar su tercera visita oficial a Israel, Javier Milei comenzó a despedirse del microclima que tanto le gusta con dos gestos políticos destinados a la coyuntura local. Luego de recibir una condecoración de su par israelí, Isaac Herzog, el presidente aseguró que no cambiará de rumbo, amparado en una mención bíblica.
Cuando ya estaba en el avión de regreso, anunció que enviaría una reforma política para eliminar las PASO, lanzar un repechaje para sumar Ficha Limpia y eliminar el financiamiento estatal para los partidos políticos.
Ni la ratificación de su intransigencia en materia económica y política, ni el relanzamiento de la reforma electoral son ajenos al examen que Manuel Adorni afrontará el próximo miércoles 29. Quizás sea la comparecencia del jefe de Gabinete más anunciada desde que la reforma constitucional de 1994 creó el cargo y le impuso,en el artículo 101, la obligación de presentar, una vez al mes, un informe de la gestión del gobierno ante una de las dos cámaras.
Una semana después del estallido del escándalo en torno a las propiedades y viajes del ministro coordinador, el presidente y su hermana, Karina Milei, se empeñaron en ratificarlo. Uno de los gestos que le prodigaron fue asegurar que comparecería ante la Cámara de Diputados. Hubo cavilaciones sobre una posible presentación escrita, pero la discusión fue cerrada y Adorni, hasta ahora, pondrá la cara y contestará las preguntas. Habrá un antes y un después para el gobierno y también para el ministro coordinador, porque será una pulseada que podría definir su futuro. Los hermanos Milei asistirán a la bandeja de invitados especiales para también ponerle el cuerpo al desafío. Además, será un mensaje de disciplina para los 95 integrantes del bloque oficialista en la Cámara Baja.
Desde aquella directiva ha pasado un mes. El gobierno sigue sin encontrar una agenda positiva que le permita superar la crisis que suma cinco semanas y un goteo judicial de malas noticias que siguen resquebrajando la narrativa libertaria. Comenzó la fatiga de los materiales para el tercer año de gobierno, pero lo llamativo es que se profundiza cuando sólo han pasado están por cumplirse seis meses de la victoria electoral de las legislativas del año pasado.
La victoria impactó con fuerza en el Congreso. Los bloques de La Libertad Avanza crecieron. En el Senado se triplicó la bancada y en Diputados superó su duplicación. Después vino un período de extraordinarias con la aprobación del Presupuesto 2026 en diciembre y sanción de la reforma laboral junto a la baja de imputabilidad penal juvenil en febrero. La euforía llegó a su clímax el 1 de marzo, durante el discurso presidencial de apertura del período se sesiones ordinarias 144 del Congreso. Desde entonces el oficialismo está sin línea porque el capítulo siguiente de la ofensiva era la "Argentina Week" en Nueva York y todo se rompió por los errores no forzados de Adorni y un microclima del poder que impugnaba moralmente cuando no era ministro.
La crisis empeoró la interna dentro del Gobierno. La filtración de un video privado a Punta del Este en febrero abrió una nueva brecha en la autodefensa narrariva de la administración libertaria y Adorni dijo que la pieza había salido de adentro. Fue interpretado como un mensaje directo al asesor presidencial Santiago Caputo, enfrentado con Karina, garante de Adorni. Al mal manejo de la crisis se sumó una interna expuesta. La necesidad de suturar las heridas reactivó la mesa política, como una forma de sellar la tregua. El pacto duró poco, la mesa no arrancó, hasta que Milei habilitó la presentación de distintos proyectos de ley con destino brumoso. Quizás el presidente lo sepa, pero anunciarlo le permite mover otros avisperos y aproximarse a una agenda alternativa cuando falta una semana para el 29 que tanto atormenta al gobierno.
Cuando el presidente pisó Buenos Aires, fue presentado el proyecto de reforma política. En la Casa Rosada admiten que no tienen los votos y los aliados esquivos del oficialismo lanzaron sus desconfianzas. El radicalismo anticipó que podría discutir las PASO, pero no para eliminarlas, tal como advirtió el senador Maximiliano Abad. En Diputados, Miguel Pichetto, descree del paquete y dijo que si realmente quieren sacar Ficha Limpia no lo habrían metido adentro de otros cambios tan importantes como eliminar las PASO. Sólo dos pinceladas de un cuadro de críticas mucho más amplio que anticipa las dificultades que tendrá el gobierno para conseguir los votos.
Un escenario similar ocurre con los otros proyectos presentados. El viernes ingresó al Senado una nueva ley de Salud Mental y una llamada ley contra el fraude en pensiones, pero en el fondo es una reforma en temas de discapacidad, cuando el Gobierno ya perdió en dos instancias judiciales por negarse a aplicar la ley de emergencia en la materia que fue sancionada, luego vetada por el Presidente y posteriormente ratificada por dos tercios de ambas cámaras del Congreso. El incumplimiento de esta norma anticipa un revés económico para el Estado pero también un pronóstico reservado después de la presentación de un recurso extraordinario ante la Corte.
En el caso de financiamiento universitario hay un matiz. En febrero fue presentada una nueva ley pero no fue tratada en extraordinarias. En la Casa Rosada se quejan, especialmente cerca de Santiago Caputo, y culpan a sus pares libertarios de la Cámara de Diputados. Cerca del titular de la Cámara Baja, Martín Menem, advierten que tampoco estan los votos. Las diferencias entre un sector y otro es otra muestra de la fragilidad de la tregua pactada durante la crisis que comenzó con los errores no forzados de Adorni.
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La mesa política, que conduce Karina, tuvo serios problemas para arrancar y retomar la iniciativa. El intento comenzó con los proyectos presentados. Aunque los votos no estén, la golpeada conversación pública del oficialismo cuenta, al menos, con otros temas mientras llega el miércoles y Adorni enfrenta el examen político que definirá su futuro.