Empeoraron las condiciones de vida de las familias que viven en la pobreza e indigencia según el Indec
La pobreza y la indigencia no se limitan a la falta de ingresos para alimentarse y costear los bienes y servicios básicos. También se manifiesta en las condiciones de vida: la familias pobres e indigentes viven en condiciones precarias, tienen menor acceso a la red pública de gas, de agua potable o a la red pública de cloacas, viven en mayor proporción en zonas inundables o cerca de basurales y sólo disponen de la cobertura médica del hospital público.
Es lo que surge de la medición del Indec Condiciones de vida de los hogares que muestra cómo viven 30 millones de personas, de los cuales 8,5 millones son pobres, incluyendo 1,8 millones de indigentes, en los 31 aglomerados que relevó el instituto del segundo semestre de 2025, en comparación con el resto de la sociedad, lo que marca un elevado grado de desigualdad social.
Además, en relación a un año atrás, si bien se redujo la pobreza y la indigencia, se acentuó la precariedad entre los que permanecieron en esas condiciones, como en el acceso a los 3 servicios básicos (gas, agua corriente y desagües) y la falta de acceso a algunos rubros básicos, como la cobertura médica de obras sociales o mutuales, por parte de las familias que permanecieron en la pobreza.
Así, la pobreza se potencia por un abanico de privaciones que van más allá de la insuficiencia de ingresos.
Un año atrás, entre los pobres era del 67,9% versus 65,9% un año después y 52,1% entre los indigentes versus 51,8% un año después.
En años anteriores, la cobertura médica entre los pobres era superior. En el segundo semestre de 2023 era del 31,3% entre los pobres no indigentes y del 13,0% entre los pobres indigentes. Y en el segundo semestre de 2024 del 28,3% y 13% respectivamente.
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