Tenistas y aviadores
En pocas semanas más y como ya es tradicional en el circuito de tenis –última etapa de mayo, primera de junio- el Campeonato de Francia concentrará la atención mundial de ese deporte con uno de los segmentos del Grand Slam.
Para nuestro deporte se trata de un torneo especial, donde Guillermo Vilas alcanzó el primero de sus “majors” en 1977 y Gastón Gaudio lo heredó como vencedor de una final exclusivamente argentina en 2004. El campeonato, desde hace un siglo, se conoce popularmente con el nombre del estadio, Roland Garros, instalado junto a la Port d’Ateuil en Paris. Pleno de historia. Deportiva, y de las otras.
Eugene Adrien Roland Georges Garros nació en 1888 en Saint-Denis, en la isla de Reunion, una posesión francesa al sureste de África. Recibió una educación exclusiva en los mejores institutos de París, primero en Letras y Derecho, y luego Escuela de Altos Estudios Comerciales(HEC). Al mismo tiempo, practicaba tenis, rugby y ciclismo. Pero no fueron estas sus pasiones sino otra: la aviación.
Quedó fascinado en 1909, cuando vio una exhibición en Reims del pionero francés Luis Leriot. Roland Garros se compró un aparato y en 1910 obtuvo la licencia de piloto.
Al año siguiente Roland Garros fue uno de los 20 anotados para un rally que unía París con Getafe, en los suburbios de Madrid, una aventura “imposible”, muy peligrosa para las aeronaves de la época.
Resultó un desastre desde el comienzo. El primer día, el piloto Emile Train realiza un aterrizaje de emergencia, cae sobre un grupo de espectadores y hay varios muertos, incluyendo el ministro de Guerra, general Berteaux. Pero la “carrera” no se suspende. A la segunda escala, San Sebastián, apenas llegan tres de los 20 pilotos que habían largado: Vedrines, Gibert y Garros. Este cae con su aeronave sobre un arroyo, en el Monte Leizarán y abandona. El único que llegó a Madrid fue Vedrines.
“Eran pioneros y se mataban casi todos en esas máquinas frágiles y lentas, pero el espíritu era seguir intentándolo” explica Pedro Valle, patrono de la Fundación Infante de Orleans.
Dos años después, Roland Garros ya era un héroe nacional: con su Morane-Salnier partió desde Dijon, en la Riviera francesa, y al cabo de ocho horas aterrizó en Bizerta, Túnez. Fue el primer hombre en atravesar en vuelo el Mar Mediterráneo.
El domingo 7 de abril de 1912 significó un acontecimiento en la Argentina: por primera vez se votaba bajo el sistema universal, secreto y obligatorio, legado de la presidencia de Roque Sáenz Peña. Las semanas previas se vivieron con la expectativa de esa votación pero, además, por otras cuestiones. Una de ellas fue la visita de cuatro pilotos que ofrecieron exhibiciones de esa novedad, el vuelo en aeroplanos. Los pilotos eran el suizo Edmund Audemars y los franceses Rene-Pierre Barrier y Roland Garros, quien fueron acompañados por el argentino Pablo Teodoro Fels. Integraban un equipo llamado “The Queen Aeroplane”.
Habían llegado el 18 de marzo en el vapor Umbia y esas exhibiciones complementaban lo sucedido dos años antes cuando, durante las celebraciones del Centenario, se voló por primera vez sobre el cielo porteño.
La Razón los llamó “Los cowboys del espacio” y durante una nota alusiva en La Nación, Daniel Balmaceda cuenta que los aviones –que llegaron días después- se ubicaron en el Hipódromo. El primer vuelo fue de Roland Garros, el domingo 24 entre el areródromo de Villa Lugano y el Hipódromo. “El miércoles 27 de marzo –detalló Balmaceda- resolvió salir a dar una vuelta. A las cuatro de la tarde, portando una cámara fotográfica, realizó las primeras tomas de la ciudad hechas desde el aire a bordo de un avión. Si bien ya se habían capturado imágenes de Buenos Aires desde globos aerostáticos, Roland Garros fue el pionero desde un aparato de estas características. Una vista de Palermo fue publicada por el diario La Argentina”.
Los pilotos también visitaron al presidente Sáenz Peña en Martínez y volvieron a dar exhibiciones durante su estadía. La última de ellas fue una especie de carrera, el domingo 14, con salida y llegada en San Isidro, donde también estuvo el presidente junto a su par brasileño, Manuel Campos Salles.
Roland Garros se enroló como voluntario en las filas francesas cuando estalló la Primera Guerra Mundial.
Los combates aéreos eran una novedad y allí Roland Garros se jugó la vida a cada instante. Fue el primero en disparar ametralladoras colocadas delante del piloto, a través de la hélice.
En abril de 1915 su avión fue derribado por las defensas antiaéreas de los alemanes y el piloto cayó prisionero.
Tres años después pudo huir de su cautiverio en Magdeburgo y volvió al combate.
El parte del Ejército francés, después de la batalla aérea en las Ardenas, decía:
"El teniente de Infantería Eugène Adrien Roland Georges Garros, Oficial de la Légión de honor Aeronáutica Militar, volando su máquina, fue derribado por el as alemán, el teniente Hermann Habich, cerca de Vouziers, Francia, el 5 de octubre de 1918. Fue asesinado un día antes de cumplir 30 años".
Los franceses irrumpieron en los primeros planos mundiales de tenis en la década del 20 y sus estrellas, los famosos Mosqueteros (René Lacoste, Henri Cochet, Jacques Brugnon y Jean Borotra) destronaron a Estados Unidos en la histórica final de la Copa Davis de 1927, en Filadelfia. Para el desquite, un año después y que también ganarían, Francia preparó un estadio a la altura del acontecimiento. Le encomendaron la gestión a los presidentes de los clubes más tradicionales Emile Lesieur (del Stade Francais) y Pierre Gillou (del Racing), y la obra al arquitecto Luis Faure, quien ya había diseñado el estadio principal de los Juegos Olímpicos de París en 1924.
Fue Lesieur el inspirador del nombre: amigo de Roland Garros desde que estudiaran juntos en la Escuela de Altos Estudios Comerciales, se había destacado luego como un formidable deportista, tanto en rugby como en atletismo, representando a Francia como velocista (100 y 200 metros) en los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1912. Lesieur, primero sugiriendo y luego exigiendo, logró que el nuevo estadio llevara el nombre del héroe francés de la aviación, su admirado Roland Garros. Y allí también se trasladó el Campeonato de Francia, internacional desde 1925 y el certamen más importante del tenis mundial en canchas de polvo de ladrillo.
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