← Volver
perfil.com · hace 16 horas · Keun Lee

El desacoplamiento y el nuevo capitalismo de Corea del Sur

President Trump Hosts South Korean President Lee Jae Myung At White House

El desempeño económico de Corea del Sur parece estar desacoplándose del de los Estados Unidos. Mientras que el crecimiento económico en 2025 fue de alrededor del 1% —menos de la mitad que el de EE. UU. y muy por debajo del promedio mundial del 3,3%—, su mercado de valores se disparó un 75%, en comparación con el crecimiento del 18% del S&P 500 (y muy por delante del crecimiento del 26% y 27% del índice Nikkei de Japón y de la Bolsa de Valores de Taiwán, respectivamente).

La desaceleración económica no es sorprendente. Al igual que Japón antes, Corea del Sur se enfrenta a un rápido envejecimiento de la población y al vaciamiento de su industria, a medida que la inversión se canaliza cada vez más hacia el extranjero. El aumento de la desigualdad y la creciente financiarización están exacerbando el problema. La sorpresa es que los precios de las acciones se están disparando a pesar de un crecimiento económico anémico, tal como el presidente Lee Jae-myung prometió que ocurriría cuando asumió el poder el pasado mayo. En ese momento, el índice de referencia Korea Composite Stock Price Index (KOSPI) se situaba en unos 2.600 puntos.

Contra todo pronóstico (y las expectativas de los críticos), alcanzó el objetivo de Lee de 5.000 puntos en un año. Sin duda, este logro fue impulsado en parte por una iniciativa que precedió a Lee. El Programa de Valorización Corporativa (Corporate Value-Up Program), inspirado en una exitosa campaña japonesa, había estado trabajando para impulsar la valoración de las empresas coreanas mejorando su eficiencia de capital desde su lanzamiento en febrero de 2024.

Una vez que Lee asumió el poder, este esfuerzo se aceleró. Para empezar, el pasado julio se enmendó el Código de Comercio de Corea para estipular que los directores tienen el deber de proteger los intereses de los accionistas. Se volvió a enmendar al mes siguiente para exigir la votación acumulativa en las grandes empresas con el fin de proteger a los accionistas minoritarios. Una tercera enmienda, adoptada en febrero, obliga a las empresas cotizadas a liquidar las acciones propias recién adquiridas en un plazo de un año, y las participaciones existentes en un plazo de 1,5 años. Tales acciones crearon las condiciones para un aumento del retorno al accionista, un cambio notable respecto a la era en la que los bajos dividendos frenaban las valoraciones.

La cambiante dinámica del comercio mundial también ayudó, ya que las empresas surcoreanas cotizadas se beneficiaron de una mayor demanda de productos manufacturados que pudieran actuar como sustitutos de los bienes chinos. El auge de la inversión en IA —y la demanda asociada de microchips avanzados— en EE. UU. y otros lugares también dio a las firmas coreanas un poderoso impulso. Estas tendencias ayudan a explicar por qué los beneficios operativos de las 714 empresas que cotizan en el KOSPI aumentaron más del 25% en 2025, alcanzando los 244,8 billones de wones (165.000 millones de dólares), y su beneficio neto agregado aumentó más del 33%. Se espera que las ganancias sean aún mayores este año, con beneficios operativos que alcanzarán los 562 billones de wones y beneficios netos que subirán a 435 billones de wones, un incremento de aproximadamente el 130%. Esto refleja una relación precio-beneficio de 22, frente a un promedio histórico de 10-12.

Otro factor que contribuye al sólido desempeño del mercado de valores de Corea del Sur es el auge de los inversores minoristas. En 2018, menos de seis millones de surcoreanos —el 11,5% de la población— invertían en acciones. Hoy, esa cifra se sitúa en unos 15 millones, o más del 27% de la población. Excluyendo a la población económicamente inactiva, la proporción es de casi el 50%. El mayor incremento se observa entre los jóvenes. Hoy en día, 4,5 millones de surcoreanos de entre 20 y 40 años invierten en bolsa, frente a unos 1,5 millones hace menos de una década (2019). Aunque el inversor senior promedio tiene carteras mucho más grandes, el apetito de los jóvenes por la inversión crece rápidamente. Tras años viendo cómo los precios, especialmente los de los bienes raíces, subían mucho más rápido que sus ingresos, buscan una forma de mejorar sus perspectivas, y un mercado de valores en rápido crecimiento ofrece una solución ideal.

Los inversores individuales poseen ahora cerca del 60% de las acciones en Corea del Sur, frente a un 25% a principios de la década de 2000. Pero los inversores surcoreanos no están volcando su dinero exclusivamente en empresas nacionales. Muchos, sobre todo los jóvenes, están comprando en su lugar acciones estadounidenses, de las que esperan mayores rendimientos. La inversión de los surcoreanos en acciones extranjeras y otros valores se ha más que duplicado en los últimos dos años. A principios de este año, los inversores surcoreanos poseían 1,27 billones de dólares en acciones extranjeras; las tenencias de los inversores individuales totalizaban 210.000 millones de dólares al cierre de 2025, frente a los 140.000 millones del año anterior.

Las carteras de los minoristas se concentran en las tecnológicas de las "Siete Magníficas" —los surcoreanos poseían entre el 1,6% y el 2% de las acciones totales en circulación de Tesla (con un valor de entre 18.000 y 20.000 millones de dólares) el año pasado— y en fondos cotizados (ETF) de alto apalancamiento. Estas inversiones han contribuido a otro desacoplamiento entre el saldo por cuenta corriente y el valor del won. A pesar de los grandes superávits comerciales, la moneda se ha depreciado sustancialmente frente al dólar desde 2021, pasando de unos 1.120 a 1.500 wones. Si bien esto refleja en gran medida los diferenciales de tipos de interés y de crecimiento, las masivas inversiones en valores extranjeros de los residentes surcoreanos también han marcado la diferencia. Con 129.400 millones de dólares entre enero y noviembre de 2025, estas inversiones superaron el superávit por cuenta corriente de 101.800 millones de dólares, lo que explica la continua depreciación del won, incluso cuando el dólar se ha debilitado frente a la mayoría de las demás monedas. Estos acontecimientos implican un cambio fundamental en la naturaleza del capitalismo surcoreano. El sistema basado en inversores extranjeros que surgió tras la crisis financiera asiática de 1997 ha sido reemplazado ahora por un sistema dominado por inversores individuales. Mientras que el antiguo modelo basado en accionistas corporativos enfatizaba la reinversión de beneficios para apoyar el crecimiento continuo de la empresa, el nuevo fomenta la entrega de beneficios a corto plazo a los accionistas, como los dividendos. Esto debería impulsar directamente el consumo interno, que durante mucho tiempo ha sido débil, especialmente en comparación con el sólido desempeño corporativo de Corea.

También debería aumentar el atractivo de la inversión nacional, un objetivo que los incentivos fiscales pueden potenciar aún más, frenando así la depreciación de la moneda y mitigando el aumento del coste de la vida provocado por el encarecimiento de las importaciones. Aunque los vientos en contra para el crecimiento de Corea siguen siendo fuertes, un mayor consumo e inversión internos solo pueden mejorar sus perspectivas.

*) Keun Lee, ex vicepresidente del Consejo Asesor Económico Nacional para el Presidente de Corea del Sur, es profesor de Economía en la Universidad Nacional de Seúl y autor, más recientemente, de Innovation-Development Detours for Latecomers: Managing Global-Local Interfaces in the De-Globalization Era (Cambridge University Press, 2024).

Sin delivery: paro y marcha de repartidores contra Pedidos Ya y Rappi en Córdoba