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Rafael Grossi: “Irán no tiene la bomba, pero tiene un elemento importantísimo para un arma nuclear. Para varias, para más de diez”

Rafael Grossi: “Irán no tiene la bomba, pero tiene un elemento importantísimo para un arma nuclear. Para varias, para más de diez”

La revista Time, que lo consideró días atrás como una de las 100 personas más influyentes del mundo este año, escribió que el argentino Rafael Mariano Grossi es un experto en “abrir puertas” para ingresar donde otros no pueden. Desde su cargo de director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) Grossi se ha reunido con Donald Trump, con Vladimir Putin, con Volodimir Zelensky, autoridades iraníes y otros líderes globales en medio de conflictos con objetivos precisos sobre instalaciones nucleares.

Diplomático de carrera de 65 años, ahora el argentino se postula para ser secretario general de las Naciones Unidas con un discurso muy crítico del organismo al que considera en camino “a la irrelevancia total” o “en lenta agonía” y por eso precisa “un liderazgo nuevo”, más “proactivo”.

Compite con otros tres candidatos (la chilena Michelle Bachelet, la costarricense Rebeca Grynspun y el senegalés Macky Sall) y busca reemplazar a Antonio Guterres en una elección en la que tiene grandes chances y que dependerá de la votación de las grandes potencias mundiales en el Consejo de Seguridad antes de fin de año.

Después de contestar por tres horas 49 preguntas de representantes de 193 países sobre sus planes para el cargo, Grossi recibió a Clarín y otro medio argentino en la sede del organismo en Nueva York y habló de sus planes para la ONU, el apoyo del gobierno argentino, las guerras y de su idea de que “la diplomacia preventiva es una fase fundamental” en cualquier conflicto. “¿Irán tiene la bomba? No. Pero tiene un elemento importantísimo para un arma nuclear. Para varias, para más de diez”, dijo sobre el uranio iraní.

Rafael Mariano Grossi, durante una presentación en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, este martes. Foto: BLOOMBERG

--Usted afirmó que esta era la elección más crítica de la historia de la ONU. ¿Por qué?

-Creo realmente en eso. En este momento histórico hay dos cosas que convergen muy claramente. Es la situación mundial, el retorno de la guerra en todos los continentes, con todas las concomitancias casi inmediatas que ello trae. Por ejemplo, el efecto inmediato del cierre del Estrecho de Ormuz y el efecto sobre el precio del petróleo, los commodities, los fertilizantes, un efecto que estamos sufriendo todos. Además, esto pasa en un momento donde las Naciones Unidas están bastante desacreditadas y, si no desacreditadas, sencillamente ignoradas. En el análisis de los conflictos la gente casi ni pregunta dónde están las Naciones Unidas porque no se las ve. Si nos fijamos en las negociaciones en este momento con Irán, en otros conflictos como Congo con Ruanda, Camboya con Tailandia, Armenia con Azerbaiján en su momento, Sudán, obviamente Rusia y Ucrania… en fin, en todos estos casos las Naciones Unidas no han tenido y no tienen un papel. Entonces cuando vemos estas dos cosas convergentes, creo que es un momento de cambiar. Las instituciones internacionales no son muy adeptas a las revoluciones, pero sí se necesita un cambio de dirección importante, con un liderazgo mucho más proactivo, con un liderazgo mucho más presente que hasta ahora. Y por eso es que creo yo que es justo calificar a esta elección como muy importante para las Naciones Unidas.

-Definió el estado de la ONU con palabras duras en su discurso. Habló de cinismo, tristeza, frustración...

--Es la realidad que tenemos que enfrentar. Eran todos colegas los que estaban en esa sala, embajadores, representantes permanentes, todos tenemos que asumir esa realidad. Obviamente que las Naciones Unidas probablemente como tales no van a desaparecer, pero van a seguir navegando lentamente hacia un mar de irrelevancia total, y ya estamos viendo señales muy claras. Porque si el principal país contribuyente, que son los Estados Unidos, comienza a cerrar el grifo y a pagar a cuentagotas para que apenas se puedan pagar los salarios y poquito más, realmente la institución está en una crisis de liquidez como nunca anteriormente. Entonces, perfectamente, puede ser no una muerte súbita, pero será una lenta agonía. El lado bueno es que "crisis es oportunidad". Podemos barajar y dar de nuevo. Pero eso requiere un liderazgo nuevo.

-¿Cómo ejercer ese liderazgo, cuando la principal potencia del mundo, que es la que más dinero aporta, tiene un presidente como Donald Trump, que descree del multilateralismo, que dice que la ONU no sirve para nada?

-Dos cosas. La primera es que el propio Trump dice que las Naciones Unidas tienen un gran potencial, que no lo ha realizado. Y lo segundo, y es que lo que a mí en el fondo me inspiró a hacer esto, es que me conocen a mí. Yo tengo una muy buena relación, no solamente con la administración americana, sino con Beijing, Moscú, Londres, París. Por supuesto, nadie acá es el mejor del mundo, no se trata de eso. Se trata de ser un actor profesional apto para el momento en que se vive. Entonces yo baso mi expectativa positiva en poder ser una persona que puede hablar en Washington. Puedo decir 'esto es lo que yo pienso que hay que hacer, escuchar y tratar de actuar'. En este momento, lo digo con todo respeto, eso no existe.

--¿No cree que su discurso se vincula al de Trump, que dice que la ONU está obsoleta? Usted viene a proponer un gran cambio.

-No, porque mi diagnóstico es independiente, autónomo, que tiene que ver con mi propia experiencia de lo que se puede hacer. Yo he visto que nosotros desde la AIEA actuamos en lugares donde las Naciones Unidas deberían estar actuando y no lo hacen. Es porque está faltando para mí esa capacidad de interlocución.

Rafael Grossi en la central nuclear de Zaporitya, Ucrania.

-¿Tiene indicios de que todos los miembros con poder de veto del Consejo respaldarían su candidatura?

-Es aventurado decir si me van a apoyar o no y no debe hacerse. Yo necesito el apoyo de todos y creo que lo voy a tener. Esa es mi aspiración.

-Ellos también son muy prudentes, ¿no? Porque en el fondo los cinco miembros permanentes del Consejo tienen el poder de veto. Están esas señales, pero yo las trato con enorme prudencia y con mucha modestia. Porque un tema que es importante marcar es que yo sigo a cargo de la AIEA. Mucha gente dice que es una ventaja. Al contrario, yo diría. Estoy enfrentado con decisiones serias cotidianamente, decisiones que potencialmente podrían irritar a unos o a otros. Entonces, eso es algo que hace que yo tenga que tratar ese tipo de señales con enorme prudencia.

--Muchos reclaman que es hora de que la ONU sea conducida por primera vez por una mujer ¿Eso puede perjudicar su candidatura?

-Creo que no. Es un tema que ha ido perdiendo prioridad. No es que la igualdad de género no sea importante. Hay un convencimiento de que no es momento para actos simbólicos como sería poner una mujer por primera vez, que no estaría mal. Pero de lo que se trata es de elegir la mejor persona. Hombre o mujer. Y de preguntarse quién es la mejor persona para ejercer el cargo en este momento frente al mundo que tenemos.

-Para mí es un orgullo. Yo soy argentino. No entiendo una persona que se presente bajo la bandera de otro país. No lo entiendo. Aunque en uso de licencia, yo soy un miembro permanente, y muy orgulloso, del servicio exterior de la nación argentina. Yo le agradezco al presidente Javier Milei que me haya presentado, porque él es escéptico de las Naciones Unidas. Es un hombre que le gustan las discusiones conceptuales y yo he tenido conversaciones muy profundas con él sobre las Naciones Unidas y sobre por qué yo quería ser candidato. Y yo traté de explicarle que justamente el organismo tiene que cambiar y que es posible cambiarlo. Entonces, yo agradezco el apoyo.

-Y si usted fuese elegido, ¿cree que el presidente Milei cambiaría su visión sobre las Naciones Unidas?

--No es mi objetivo cambiarle la visión. Pero él es una persona sensible. Yo confío que con una buena gestión en las Naciones Unidas, muchos líderes que pueden tener una visión un poco más escéptica del organismo la cambien.

--Usted habla de eliminar la burocracia, las partes que no son eficientes de la organización. ¿Va a aplicar la motosierra en la ONU?

--No, motosierra no. Yo creo que de lo que se trata es de dar continuidad a un ejercicio que ya ha empezado Guterres, porque cuando Estados Unidos deja de pagar, se comenzó a tratar de racionalizar el sistema. Es una tarea muy difícil. Pero dentro de las Naciones Unidas hay muchas duplicaciones. Hay siete, ocho o nueve organismos que se refieren al clima, por ejemplo. Yo creo que hay un convencimiento de que hay un burocratismo excesivo y que tiene que haber una racionalización del sistema. Esto para mí es bastante claro.

-¿Cree que el fuerte alineamiento que tienen Trump y Milei a nivel político puede llevar a Estados Unidos a impulsar definitivamente su candidatura?

-Estados Unidos, como organismo líder en las Naciones Unidas, es el primer contribuyente. Lo que va a estar mirando es quién puede hacerse cargo de esto y hacerlo de manera efectiva, que logre recuperar la confianza que han perdido en las Naciones Unidas como algo en lo que vale la pena invertir. Además, ellos dijeron que los organismos deben contribuir a la prosperidad de los Estados Unidos.

-En la audiencia varios países reclamaron que la ONU tiene como un doble rasero en cuanto a la aplicación de la Carta, que denuncian la violación de derechos por parte de algunos países y de otros no. ¿Cómo enfrentará usted esas críticas?

-Javier Pérez de Cuellar, el único latinoamericano que fue secretario general, dijo un día una frase que me pareció muy buena: el secretario general no es un juez y no debe ponerse en esa posición. Por supuesto debe defender la Carta y los principios de la Carta. Pero tiene que ser siempre. Y así lo respondí en la sesión. Frente al uso de la fuerza, el secretario general debe poder ser un actor útil para la solución del conflicto. ¿Cuál es el papel del secretario general en esa dinámica? ¿Ir a levantarle el dedo a alguien y decir, usted es esto, usted es lo otro? ¿O ir a tratar de solucionar el problema? Yo creo en lo segundo. A mí me ha pasado tener diálogos a veces complejos con el presidente Vladimir Putin, pero siempre estaba muy claro que lo que estábamos discutiendo allí era cómo evitar un accidente en la central nuclear de Zaporiyia. Yo creo en esa aproximación quirúrgica del secretario general en un conflicto.

--¿Y qué habría hecho distinto por ejemplo en Ucrania si usted hubiera sido secretario general?

-Para empezar, es un conflicto que no empieza en 2022 sino en 2014 y quizá antes. Hay toda una fase de diplomacia preventiva que ya no fue ejercida. No hubo ningún tipo de conversación y se deja que todo se vaya deteriorando. Y esto yo lo vi en primera persona porque la AIEA está presente en Ucrania y nosotros sabíamos que en Donbass había como otro país. Nadie lo decía. O sea que hubiera actuado más preventivamente a esa altura. No siempre se garantiza el éxito, pero yo creo que la diplomacia preventiva es una fase fundamental en cualquier conflicto. Y uno puede ya saber dónde están las raíces o el germen de futuros conflictos. Lo estamos viendo en África, en Haití, lo estamos viendo en muchos otros lugares. Y yo pretendo ser un secretario general muy activo en entablar la conversación sobre esos conflictos en ciernes.

-Ayer se extendió el cese del fuego, aparentemente Estados Unidos e Irán seguirán negociando. ¿Cómo cree que la AIEA debería estar involucrada en un eventual acuerdo nuclear entre ambos países? ¿Es la única que podría certificar lo que acuerden en materia nuclear?

-La alternativa sería inspectores estadounidenses en Irán. Es decir, no digo que no, probablemente si ellos llegaran a un acuerdo, pero lo veo muy difícil. Y además la AIEA es la única que garantizaría esa imparcialidad y esa neutralidad. Hay un cuerpo de inspectores que está trabajando en Irán desde hace 60 años, que conoce todas las instalaciones, todo el programa nuclear y que puede tener ese diálogo.

---En estos días, ¿han sido consultados al respecto por Irán o por Estados Unidos?

--¿Y qué podría pasar, dentro de las negociaciones, con el uranio? Porque Trump dice que está todo destruido, luego que lo va a recuperar, que lo van a trasladar a otro país ¿Cuál es la situación realmente y qué puede pasar?

--Son 440 kilos de uranio enriquecido al 60%. Ese material, si bien está en una instalación que ha sido bombardeada, es accesible. Costará un poco entrar pero, aunque está enterrado ahí, se puede acceder. Está en unos cilindros, una especie de barriles, en forma gaseosa. A través de análisis, conociendo la estructura, conociendo el tipo de ataque que sufrió, nosotros más o menos tenemos idea de cuánto daño hubo. El material está ahí, no fue movido. Y está muy cerca de ser de grado militar. En un par de semanas se puede llegar al 90% de enriquecimiento. Por lo tanto, es un peligro de proliferación. ¿Esto implica que Irán tiene la bomba? No. Pero implica que tiene un elemento importantísimo para un arma nuclear. Para varias, para más de 10.

--Se habló incluso de un operativo militar de EE.UU. para recuperar el uranio. ¿Es factible?

--Los americanos han planteado inclusive la posibilidad de un raid y de recuperarlo. Por supuesto, ellos tienen capacidades militares extraordinarias, como lo probaron en Venezuela, pero esto es más difícil. Yo no digo que es imposible, pero es muy difícil. Para empezar, el ingreso al lugar es difícil, ha sido bombardeado, sería defendido. Y además, la manipulación de esos barriles que tienen gas es muy complicado, es muy contaminante. Inclusive, nosotros hemos manejado la hipótesis de una exportación a otro país. Lo hemos hablado con Rusia, por ejemplo, Turquía y con distintos países. Pero requiere toda una actividad que no es algo que lo pueda tomar un comando e irse. Yo recomiendo siempre la diplomacia, en eso y en cualquier otra cosa.

--Una posibilidad puede ser la exportación, otra puede ser la dilución, lo que se llama downblending. O sea, tienen uranio al 60% y con un proceso lo reducen. Es como agregar agua al vino y así se le baja la capacidad militar. Entonces se neutraliza el problema. Eso requiere otro tipo de inspecciones porque hay que hacerlo in situ, se tarda unos días, unas semanas, pero se puede hacer. Entonces las opciones son o exportarlo a otro lugar, o hacer la dilución o downblending y después exportar inclusive ese material diluido al 5%. Y ahí el rol de la OIEA sería fundamental porque tendría que estar supervisando que eso realmente se efectivice.

Rafael Grossi, durante una visita a una muestra sobre los avances nucleares de Irán, en Teherán, en abril de 2025. Foto: EFE

-Estados Unidos e Israel mataron al liderazgo político, pero también a varios científicos nucleares iraníes. ¿Esto limita el potencial de desarrollo?

-Muchos de ellos fueron eliminados. Inclusive fuimos culpados nosotros en la AIEA, y yo personalmente. Dijeron: esto es culpa de Grossi. Absurdo total. Por eso me amenazaron de muerte. Pero el sistema nuclear iraní es enorme y no depende de cinco o seis expertos.

-No, accidente de tipo radiológico, no. Eso también se ha hablado mucho, pero sin basamento. Porque la realidad es que ese material puede generar contaminación al que lo manipula, pero no va a generar un Chernobyl.

-¿Tras los bombardeos, Irán puede seguir enriqueciendo uranio si quisiera?¿Le quedó capacidad?

--La puede reconstruir. Primero tendría que reconstruir instalaciones para después poder enriquecerlo en dos semanas. Quizá pueda tener algo que nosotros no vemos. La realidad es que justamente el material está en un nivel tan alto de enriquecimiento que con pocas centrífugas se podría llegar a hacer.

--¿Cuánto le preocupa a usted que el aumento de los conflictos y la inestabilidad mundial esté llevando a más países a considerar un desarrollo armamentístico nuclear? Y en caso de ser elegido, ¿cómo abordaría esa carrera?

--Me preocupa realmente. Porque es un tema nuevo de la agenda internacional y es súper preocupante. Porque, hasta ahora, los pseudo-proliferadores eran países en Oriente Medio, países con agendas opacas o lo que fuera. Ahora, lo que se ve es que hay países importantes en Europa o en Asia que dicen: con el mundo como está, con el sistema de alianzas resquebrajado, con la falta de garantías que yo voy a tener del paraguas nuclear de fulano o mengano, ¿no debería yo reevaluar la autorrestricción que me he impuesto a mí mismo de no tener armas nucleares? Todos los países del G7 y algunos más podrían tener armas nucleares. Fácilmente tienen toda la capacidad tecnológica de tenerlas. Sin embargo, firmaron el Tratado de No Proliferación. Y ahora se ve un resquebrajamiento de eso. Entonces, realmente es uno de los temas a seguir.

-Usted fue amenazado de muerte. ¿Cómo le impactó eso personalmente? ¿Cambió su vida?

--Sí, porque los servicios de seguridad llegaron a la evaluación de que había que tomarlo en serio. Entonces, Austria puso guardaespaldas. Y eso no es lindo. Afecta a la familia porque es gente que tenés en tu casa todo el día y no podés ir a ningún lado sin que te acompañe alguien. Es algo incómodo. Yo no tengo un poder de decisión sobre eso. Por ahora lo mantienen.

Paula Lugones

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