"Necesitamos equilibrar la cancha": creció la importación de carne de cerdo desde Brasil en el primer trimestre del año
El mercado porcino argentino transita 2026 con señales mixtas, según un informe de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Afines (CAICHA).
Por un lado, consolida su crecimiento en consumo interno frente a otras carnes (vacuna), pero por otro, enfrenta un avance sostenido de las importaciones que comienza a generar preocupación en distintos eslabones de la cadena.
Durante marzo, siguiendo con los datos de CAICHA, las compras externas de cortes porcinos alcanzaron las 5.515,9 toneladas, lo que implica un salto del 31,37% respecto a febrero y una suba interanual del 13,92%. En el acumulado del primer trimestre, el volumen importado totalizó 12.581 toneladas por US$ 34 millones, marcando un crecimiento del 10,8% interanual.
El abastecimiento externo se concentró, como es habitual, en Brasil, Chile y Alemania, con un claro predominio del producto brasileño, que continúa siendo el principal factor de competencia en el mercado local.
El avance de las compras externas no es un fenómeno coyuntural sino una tendencia que se viene consolidando con fuerza. El consultor Juan Uccelli remarcó que en 2025, Argentina importó 53.000 toneladas de carne de cerdo, muy por encima de las 19.000 toneladas registradas en 2024, lo que representa un incremento cercano al 179% interanual.
"Por el tema de la relación con el dólar, Argentina pierde competitividad con Brasil y las consecuencias son conocidas: mayor presión de las importaciones en nuestro propio mercado, que algunos remarcan que en porcentaje del total de lo producido es baja, pero lo que no entienden es que los cortes que se importan (bondiola, jamón, paleta, pechito, solomillo), fijan precio y condicionan el valor de la media res, situación que termina marcando el precio del cerdo en pie que se le paga a los productores", había analizado en su informe mensual que presentó a principio de mes.
Desde la industria advierten que este proceso impacta directamente en la competitividad del sector. “El crecimiento de las importaciones representa un desafío para parte de la cadena porcina. No es solo un problema del productor, sino de toda la integración del sistema”, señaló Gustavo Lazzari, presidente de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (CAICHA).
"No es una problemática exclusiva del eslabón primario, porque cada año que pasa vemos una mayor integración vertical en la cadena, tanto desde la granja hacia el frigorífico como a la inversa. No podemos vivir cerrados a la competencia pero también necesitamos equilibrar la cancha. La reforma laboral y la reforma tributaria son absolutamente necesarias. Sin ellas y sin acceso a un mercado de crédito razonable, nos va a ser muy difícil competir a nivel local y en el exterior", agregó el directivo.
En paralelo, las exportaciones muestran un comportamiento más volátil. En marzo se embarcaron 1.977 toneladas, lo que representó una caída mensual del 25,7%, aunque en la comparación interanual se destaca un crecimiento del 118,39%.
En el primer trimestre, las exportaciones sumaron 5.188,3 toneladas por US$ 5,81 millones, con una cartera de destinos diversificada que incluye China, Filipinas, Brasil, Chile, Uruguay y países africanos, entre otros. Sin embargo, desde el sector reconocen que el volumen exportado aún es bajo en relación con el potencial productivo, y que persisten limitaciones sanitarias que restringen el acceso a mercados clave.
"Nuestras exportaciones cayeron considerablemente y necesitamos abrir mercados, que están sanitariamente cerrados a nuestros productos. En este sentido, en el corto plazo la apertura de China a nuestras menudencias como también la de México para todo el universo de productos, son muy relevantes”, dijo el titular de CAICHA.
En el plano interno, la carne de cerdo continúa ganando terreno en la mesa de los argentinos. Durante marzo, las ventas minoristas de carne porcina y chacinados crecieron 1,5% interanual, acumulando un 4,5% en el primer trimestre. Este avance se explica, en gran medida, por la mayor competitividad de precios frente a la carne vacuna.
En cuanto a precios, el sector mostró en marzo una suba del 4,4% mensual, acumulando un 10,2% en el primer trimestre, por debajo de otras carnes como la vacuna (+7,4%) y aviar (+7,0%). El comportamiento evidencia una estrategia orientada a sostener volumen y participación de mercado, absorbiendo parte de los costos para no perder competitividad en un contexto de consumo aún condicionado.
"El desempeño de estos primeros meses del año demuestran que la carne de cerdo y los chacinados lograron sostenerse y ganar competitividad frente a otras carnes, aun en un contexto económico complejo para el consumo. El sector hizo un esfuerzo permanente por equilibrar precios y absorber costos sin perder mercado. Hacia adelante, continuamos creyendo que la evolución del consumo estará muy vinculada a la recuperación del poder adquisitivo y a la estabilidad de los precios relativos, factores clave para consolidar este crecimiento del primer trimestre”, señaló Lazzari.
Por otro lado, un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) confirmó el auge del consumo de carne de cerdo. Desde el último año cada argentino come cinco kilos menos de carne de vaca: pasó de consumir 49 kilos y medio a 44 kilos y medio por año por persona.
Y por otro lado, se consume un kilo y medio más de carne de cerdo y alcanzó 19,3 kilos por argentino. “La suba de los precios cambia los hábitos de consumo: en el último año se registró una inflación del 33%. La carne de vaca aumentó 64% y la de cerdo 25%. Esta diferencia, entre otros motivos, causó que muchas familias opten por el cerdo como una alternativa más amigable con sus bolsillos”, explica Antonella Semadeni, economista FADA.
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