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El espejo de la Feria del Libro

El espejo de la Feria del Libro

Hacía calor en el Centro Municipal de Exposiciones a finales de los años 70. Siempre hacía calor debajo de las luces blancas, cuando los adultos se detenían delante de las estanterías o persistían, libro en mano, en las filas eternas para lograr un autógrafo de Quino o de María Elena Walsh. Ese es el primer recuerdo, personal si se permite, porque para quienes cuentan con más de cincuenta años, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires siempre estuvo ahí, acompañando, invitando y especialmente reflejando.

Alejandro Dolina en la Feria del Libro en el año 2000. Archivo Clarín.

Aunque había habido experiencias previas organizadas por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) desde comienzos de esa década, fue en 1975 cuando, bajo el lema "Del Autor al Lector" debutó la Feria con 116 expositores de 7 países, un espacio de 7.500 metros cuadrados y 140.000 visitantes que la recorrieron.

Medio siglo después, abrirá sus puertas mañana en seis pabellones de La Rural, sobre una superficie de 45.000 metros cuadrados, con más de 400 expositores y lista para recibir más de un millón de lectores. Pasó mucha agua bajo el puente.

Como un reflejo fiel de su tiempo y de su gente, la Feria del Libro fue expresando los vaivenes del país, de la industria editorial y de la política, también de los sucesivos paradigmas culturales y de las preocupaciones (y poderío de los bolsillos) de sus visitantes.

La memoria de aquellos primeros tiempos, bajo la sombra de la dictadura militar que comenzó en marzo de 1976, regresará en esta edición. Por un lado, la muestra Censura planificada, con curaduría de Judith Gociol, dará cuenta del andamiaje destructivo que los militares desplegaron para minimizar el despliegue cultural del país.

Feria del Libro de Buenos Aires. Foto: Martín Bonetto.

Además, el Maratón de lectura dará voz a los textos y autores reprimidos y censurados por la dictadura, desde textos infantiles, como La torre de cubos, de Laura Devetach, hasta la no ficción Operación Masacre, de Rodolfo Walsh, o La pasión según Trelew, de Tomás Eloy Martínez, y narraciones rupturistas como las de Manuel Puig, Copi, Reina Roffé o Cecilia Absatz.

Luego vendría la recuperación democrática de 1983 y el presidente Raúl Alfonsín recorriendo sus pasillos; los tensos años 90 del 1 a 1 y el estallido final; el nuevo siglo; la mudanza a La Rural; la pandemia, que la dejó en pausa; y este presente de crisis en el sector. Comienza la Feria del Libro y dejará que nos veamos tal como somos.

Débora Campos

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