Brasil viola Convención de Viena al perseguir opositor de Lula en Estados Unidos
El gobierno del presidente Lula estaría violando la Convención de Viena y las leyes de Estados Unidos para intentar perseguir a un adversario político radicado en dicho país. Todo sin consultar a las autoridades competentes.
El hecho se produce luego que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) detuviera brevemente al ex Jefe de Inteligencia de Brasil Alexandre Ramagen, un férreo opositor a Lula. La situación implicaría la manipulación del hecho por parte del agregado policial de Brasil.
El funcionario del gobierno de Lula habría pasado por encima de las leyes y la soberanía de Estados Unidos para intentar realizar la extradición de un adversario político del líder izquierdista. Una falta grave.
El Departamento de Estado de Estados Unidos indicó que ningún extranjero tiene derecho a manipular el sistema de inmigración para eludir las solicitudes formales de extradición. Una clara violación a la Convención de Viena.
La administración Trump indicó que no tolerará las persecuciones políticas dentro de su territorio. “Hoy hemos solicitado que el funcionario brasileño pertinente abandone nuestra nación por haberlo intentado”.
El artículo 41 de la Convención de Viena establece que los funcionarios en el exterior “deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”.
La Convención establece que “Todos los asuntos oficiales de que la misión esté encargada por el Estado acreditante han de ser tratados con el Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado receptor por conducto de él, o con el Ministerio que se haya convenido”.
El accionar del agregado policial de Brasil en Estados Unidos deja al desnudo la persecución transnacional del gobierno de Lula contra sus opositores y adversarios políticos.
En Nicaragua, la dictadura de Ortega estableció todo un manual para perseguir, reprimir, espiar e incluso asesinar a sus adversarios en el exterior. Un modus operandi que viola la soberanía y constituye crímenes de lesa humanidad.
La persecución transnacional también ha sido implementada por la dictadura de Venezuela. Uno de sus casos más trágicos y nefastos fue el asesinato del militar Ronald Ojeda en Chile. La venganza de la izquierda no conoce fronteras.
El gobierno de Lula también podría estar incurriendo en persecución transnacional y en la violación de la Ley de Asilo Territorial, la cual Brasil firmó en 1954 y ratificó en 1964.
Pero lejos de disculparse, el presidente Lula ha descubierto que la confrontación con Estados Unidos le ayuda a levantar sus números en la campaña electoral. Lo hizo con los aranceles y lo intenta nuevamente.
El mensaje de Estados Unidos hacia el gobierno de Lula es fuerte y claro: la cacería de brujas contra opositores en suelo estadounidense no será tolerada.
Si bien es cierto el presidente Lula no es Ortega ni tampoco es Maduro, su cercanía y admiración por ambos dictadores izquierdistas parece ponerse de manifiesto en su irrespeto por el derecho internacional y los derechos humanos.
*El autor es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.