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clarin.com · hace 12 horas · Clarin.com - Home

La extrema derecha y el desorden del mundo

La extrema derecha y el desorden del mundo

El mundo quedó en vilo cuando Donald Trump amenazó con destruir "toda una civilización" antes de dar marcha atrás y negociar con Irán gracias a la mediación de Pakistán. Al igual que la guerra en Ucrania, el secuestro de Nicolás Maduro o el renovado bloqueo a Cuba, esta crisis dejó evidentes dos elementos constantes de las relaciones entre naciones en la actualidad: el desprecio total por el derecho internacional y la ausencia de la Organización de las Naciones Unidas.

No es casualidad. Desde 2016 - año de la primera elección de Trump, del Brexit en el Reino Unido y del golpe parlamentario contra Dilma Rousseff en Brasil - la extrema derecha ha ganado terreno globalmente y, como en Argentina, ha llegado al gobierno en varios países. Aunque diversos, estos movimientos comparten rasgos: la exaltación del nativismo y del poder irrestricto del líder, el culto a un pasado mítico, la violencia simbólica (y también práctica y militar) y el rechazo al derecho y a los derechos (políticos, sociales, económicos, ambientales, de género, etc.).

La extrema derecha global converge en atacar (o ignorar) a la ONU y a los principios del multilateralismo: es decir, la búsqueda del consenso para abordar desafíos que ningún país puede resolver solo, como la crisis climática, las migraciones o la gobernanza de la inteligencia artificial. El gobierno Trump II cesó de pagar sus cuotas a la ONU, ha venido hostilizando a la organización y abandonó organismos especializados, como la OMS o la CEPAL— y el gobierno de Javier Milei lo imitó, por lo menos parcialmente.

Los números son aterradores. Los fondos globales de ayuda humanitaria cayeron un 53% a partir de 2024. Entre 2025 y 2026, la ONU debe eliminar entre 23.000 y 26.000 puestos de trabajo por falta de recursos. La agencia de refugiados (ACNUR), por ejemplo, volvió al nivel de financiamiento de 2015, cuando las personas que necesitaban protección eran la mitad: 60 millones entonces, 118 millones hoy. El secretario general António Guterres ya alertó que la ONU enfrenta una “carrera hacia la quiebra”.

La ONU enfrenta una pinza brutal: no solo asfixia financiera, sino también crisis de legitimidad. Este repliegue agrava el desorden global.

La extrema derecha contemporánea es un movimiento transnacional coordinado: plataformas como la CPAC —que ya realizó conferencias en Brasil, Argentina, México y Paraguay—, la Atlas Network —con más de 500 think tanks en un centenar de países, incluyendo Argentina— y redes anti-derechos como el Congreso Mundial de las Familias, tejen una internacional reaccionaria que circula narrativas, cuadros y estrategias contra las instituciones multilaterales.

Ante este panorama, la respuesta no puede ser el silencio diplomático ni la espera. Comprender las redes de financiamiento, las narrativas y las estrategias de la extrema derecha es el primer paso para construir una resistencia democrática informada y eficaz. La región tiene historia, legitimidad y razones urgentes para encabezar esa defensa del multilateralismo. Antes de que el desorden del mundo se vuelva irreversible.

Giancarlo Summa es cofundador del Instituto Latino Americano para el Multilateralismo (ILAM), en Rio de Janeiro, fue director de comunicación de la ONU en Brasil, México y Africa Occidental. Coautor (con Monica Herz) del libro “El desorden del mundo - La extrema derecha contra el multilateralismo en América Latina” (UNSAM Edita), que será presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires el próximo 23 de abril.

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