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clarin.com · hace 3 horas · Clarin.com - Home

El Congreso en pie de guerra, Mauricio candidato y nueva interna en el PJ

Ignacio Zuleta

Semana de desfile de armas. La Iglesia tendrá una representación del Gobierno en la misa del martes en Luján por el papa Francisco. Aseguran presencia Victoria Villarruel y el ministro del Interior Diego Santilli. También legisladores y gobernadores. Puede llegar a estar Javier Milei si adelanta el viaje de regreso de Israel.

El oficialismo enfila artillería para el 29 de abril, fecha para cuando tiene turno Manuel Adorni en el cadalso de la Cámara de Diputados. El clima previo a esa cita tóxica, que solo puede terminar en una pelea en el barro con la oposición, inquieta tanto al Gobierno que pone en suspenso otras agendas.

Por ejemplo, la del Senado, que esta semana se llama a silencio en el foro del debate más importante que tiene, que es el debate por la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. No está citado el plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General en donde se discuten los cambios a la letra oficial de la ley de tierras y la ley de villas, entre otras.

La suspensión del debate posterga también la firma del dictamen que integra el menú de demandas del círculo rojo al Gobierno. Pero la Casa Rosada quiere que la atención se concentre en la batalla de Adorni que comprometerá no solo a los diputados.

Hasta ahora la estrategia es llevar el debate a una respuesta a los anti-adornistas con carpetazos y revelaciones sobre la virtud de los adversarios. El viejo recurso de responder con la misma moneda: “Lo que pasa es la banda está borracha” (Los Wawancó, guglear) vs. “Los borrachos son ustedes” (Mike Laure, siga gugleando)

Ese debate se posterga esta semana para que los legisladores atiendan otro maratón que es solo para expertos. Son las audiencias con postulantes a cargos de la Magistratura. Son más de 80 a resolver y van a desfilar para el examen ante la comisión de acuerdos. Son figuras desconocidas para el gran público y van a protagonizar un espectáculo para minorías.

Se juegan destinos individuales y también colectivos porque esta ruleta de designaciones de magistrados es la que alimenta el acuerdo del Gobierno con los gobernadores. El esquema es sencillo. El Gobierno les plantea a los gobernadores que si acuerdan con el oficialismo ir el año que viene en alguna forma de alianza -objetiva o subjetiva, una misma lista o entendimientos que expresen intereses comunes- se van a exponer a un panorama de elección de tercios: un tercio Milei, otro el peronismo y otro las fuerzas que buscan escapar de la polarización.

En ese juego de tercios, los gobernadores arriesgan mucho más que si se acercan al oficialismo y se blindan ante el riesgo de perder. Hoy la prenda del acuerdo son los pliegos de candidatos a magistrados. Un bombón para dar poder político y futuro -un juez te lo puede asegurar más que un morral-.

Hay una serie de compensaciones que el Gobierno reparte con tal de frenar cualquier riesgo de fuga de los mandatarios que no tienen referencia directa con el peronismo del AMBA ni con lo que ha quedado del PRO y la UCR.

En esos intersticios juegan las apariciones de Mauricio Macri como la que protagonizó jueves en Corrientes y el Chaco. Estuvo con dos gobernadores radicales que no dejan de apostar a que renazca la coalición de Cambiemos. Macri parlamentó con Leandro Zdero, gobernador del Chaco, que admitió al PRO como adherente, y no aliado formal, en las elecciones de 2025, pero ya incorporó a su gabinete a dirigentes macristas.

Zdero tiene reelección, pero también la sombra del peronismo, que ya le empató las elecciones legislativas locales del año pasado. Jorge Capitanich ya tiene en marcha una candidatura a volver al gobierno, que ha ejercido tres veces. En ese distrito este radicalismo necesita adherirse a una polarización que separe las aguas y no puede intentar ir con una tercera fuerza que desempate. Ya tiene una elección polarizada por delante.

El jueves Macri terminó la gira con una cena con los hermanos Valdés en Corrientes. Gustavo, exgobernador y senador provincial, y su hermano Juan Pablo, hoy gobernador, se entretuvieron con anécdotas del padre de Mauricio, a partir del libro que publicó el año pasado.

Ese anecdotario postergó la discusión de agenda política -es raro que los políticos, a partir de cierto nivel, hablen de política-. Animado, Mauricio se fue, terminada la cena en la residencia del gobernador, a tomarse una cerveza en la costanera de Corrientes. Allí protagonizó un acto espontáneo con el público que lo reconoció y lo apuró con pedidos de fotos, saludos y preguntas sobre si será candidato o no.

Hasta ahora Mauricio lo niega en todos los términos. Valdés (Gustavo) le tiró un centro: “Es el presidente que más atención le puso a la provincia de Corrientes. Nos debemos un diálogo con Mauricio. Seguramente fue el presidente que más bolilla le dio a Corrientes”. Ese día una radio le había preguntado a su lugarteniente más cercano, Fernando de Andreis: "¿Descarta Macri una candidatura?". "No", respondió.

La oposición amigable dedicará esta pausa a definir qué cambios propondrá a las dos normas -tierras y villas- del proyecto de inviolabilidad de la propiedad. El grupo de asesores de la UCR que conduce el exlegislador por el Chaco Víctor Zimmermann recibirá este lunes la versión final del semáforo que identifica qué van a rechazar, qué van a discutir y qué van a aprobar sin cambiar la letra.

Que habrá cambios es algo admitido ya por el oficialismo. Patricia Bullrich está al tanto del debate de este grupo de radicales porque uno de sus asesores ha estado presente en una representación informal de la jefa del bloque de La Libertad Avanza, en la discusión de los técnicos del bloque radical.

“Si dejás un espacio vacío, Patricia te lo ocupa”, es el comentario en la cámara. Zimmermann reúne este lunes al principal grupo de expertos de la cámara como para proponerles a otros bloques cambios que salven la iniciativa del oficialismo de retocar iniciativas privatistas que cree que mejorarán la percepción de los mercados de su capacidad de avanzar en una agenda política.

También el senador Agustín Coto, que preside Asuntos Constitucionales, admite que habrá cambios y que es mejor esperar a que pasen esos próximos 15 días de tumulto político para sesionar y sacar la ley.

Hay también legisladores del sector amigable del peronismo que juegan en el espectro de los disidentes del cristinismo de Convicción Federal, bloque que preside Carolina Moisés. El sector sostiene que el Congreso debe tener voz y voto en las autorizaciones de venta de tierras de frontera a partir de determinada extensión.

Los gobernadores de provincias que tienen lotes fronterizos pueden sentirse reconocidos en su poder territorial si se aprueba la cláusula de intervención del Congreso en la venta de esas tierras. Hay que seguir los pasos de este grupo que se referencia en el gobernador Gustavo Sáenz, de Salta, porque está señalado como el promotor de la acción judicial para conmover a la cúpula del Partido Justicialista nacional.

Ya tiene estado judicial un pedido de militantes del anticristinismo de que se intervenga al partido porque Cristina de Kirchner está inhabilitada para ejercer este tipo de cargo. La Justicia ya trasladó vista de esa queja a la cúpula que conduce José Mayans y una mesa de vicepresidentes del partido. Respondieron que la tarea de conducción ha sido asumida por ellos y que Cristina no tiene ninguna responsabilidad formal en las decisiones del partido.

El grupo de Sáenz accionó también ante el PJ nacional para sostener la decisión de un magistrado de la provincia de Jujuy que desplazó a Aníbal Fernández como interventor en el PJ de esa provincia. Este sector levanta una tarima para nuclear voluntarios que quieran alzar una corriente del peronismo del interior que le dispute poder al peronismo del AMBA, en la misma onda en la que se mueve el sanjuanino Sergio Uñac.

Estas roscas se cocinan en reuniones gastronómicas, como la cena de Uñac en el Palladio Hotel de la avenida Callao con Juan Manzur y los santiagueños Gerardo Zamora y José Neder. Ocurrió a las mismas horas cuando el gobernador Sáenz festejó su cumpleaños en un departamento de la Capital junto a Raúl Jalil, Carolina Moisés, Guillermo Andrada, también senador por Catamarca y, entre otros, el juez Ariel Lijo, una figura polisémica de la justicia criolla.

Se le atribuyen candidaturas a procurador, a juez de la Corte, a la jefatura de la familia judicial y tantos emprendimientos de centralidad que si no existieran habría que inventarlos. Es un condimento imprescindible en cualquier narrativa de la coyuntura política.

Hay otras constancias de intentos de reconstruir un peronismo que confronte con el del AMBA desde otras comarcas. El viernes se reunieron en Malvinas Argentinas el intendente local, Leonardo Nardini, y Luis Vivona, diputado provincial, para recibir a Miguel Pichetto, Emilio Monzó y Carlos Kikuchi, uno de los inventores de Javier Milei pero que se ha apartado de la observancia de La Libertad Avanza y tiene hoy juego propio.

El debate, obviamente, fue la necesidad de: 1) sostener las PASO como instrumento para resolver las candidaturas de un frente peronista que incluya todas las tribus; 2) convencerlo a Axel Kicillof de apartarse del eje tercermundista para adaptarse a un centro que conviva con el no cristinismo.

Este empeño requiere cautela, para evitar que el peronismo de Buenos Aires se divida. Eso puede ocurrir si el cristinismo ortodoxo de San José 1111 se escinde de Kicillof y plantea una división que puede conducir al peronismo de Buenos Aires a ofrecer dos alternativas a su electorado, que mostró unidad el año pasado.

El peronismo ganó las elecciones legislativas locales, y empató la nacional de octubre, que siempre solía perder. Si ese electorado bonaerense o el nacional que logró 34% de los votos en octubre no permanece unido, perdería capacidad de competir contra el oficialismo.

En este punto nadie atina a encontrar hoy una zona de encuentro entre los dos peronismos, el del interior y el del AMBA. Tampoco los jefes tribales buscan esa instancia. Más bien prefieren adherir a instancias de polarización. Axel sabe de este debate porque ya recibió dos veces a Monzó.

Uno de sus principales lugartenientes, Julio Alak, intendente de La Plata, ha hablado con dirigentes del radicalismo que pueden acercárseles. ¿Tiene sentido que en medio de ese debate Axel aparezca en Barcelona en una conferencia de las izquierdas junto a Lula, Pedro Sánchez y otras figuras que pueden fastidiar a quienes los quieren en un movimiento de centro?

Se entiende que Axel haga esas demostraciones porque el público al que se dirige es el peronismo, que va a mirar con interés esas demostraciones, pero lo que tiene que lograr para ser competitivo es ejercer un liderazgo superador de esas contradicciones. Esa presencia de Axel en Barcelona es semejante a la que hizo este fin de semana Milei en Israel.

El Presidente viajó a consolidar su adhesión al ala atlantista del conflicto global, junto a Estados Unidos e Israel. Su público se lo reclama porque adhirió a la misma agenda de política exterior del gobierno de Juntos por el Cambio. ¿Pero era oportuno hacerlo en los mismos días cuando la Iglesia dedica actos a exaltar la figura del papa Francisco por el aniversario de su elección?

La Iglesia tiene una disidencia fuerte con el Gobierno en la agenda social y, en la coyuntura, se ha presentado en el Senado para pedir que no se toque la ley de barrios populares. Esa misma Iglesia le juntó el sábado a la noche cerca de 200.000 personas para escuchar al cura DJ, que los hizo bailar a rabiar.

En el cálculo de los baquianos esa juntada de gente -la mayoría identificados con la demografía bergoglista, llevada por curas y organizaciones parroquiales- es comparable con la que hubo en la plaza para recordar los 50 años del golpe del 24 de marzo o las que hubo en 2022 por la victoria de la selección de fútbol en Qatar.

Es cierto que el núcleo duro de Axel y de Milei les reclama la ratificación de convicciones, pero en una democracia el voto manda. En 2025 el voto se dividió en los mismos porcentajes históricos que se repiten desde 2015. La Libertad Avanza alcanzó, con aliados, 41% que expresa al voto del no peronismo que heredó de Cambiemos.

El peronismo obtuvo 34%. Es una realidad fatal que los votos están por encima de las condiciones ideológicas que dirigentes atados al dogmatismo, y juzgan los hechos desde su ideología y según se adapte a ella o no, por eso hablan de "modelo", no de gestión. El voto también está también por encima de los resultados de la gestión.

En 2025 mileísmo y peronismo se repartieron los votos en la misma proporción de elecciones anteriores y no lo afectó, como dice la leyenda oficial, que Donald Trump hubiera prometido una ayuda si ganaba las elecciones. Las iba a ganar igual.

Por la misma lógica inexorable del voto en 2015 el peronismo, cuya gestión alardeaba de haber llevado los salarios a su mayor capacidad de compra, perdió las elecciones con Macri, que derrotó a Scioli, que tampoco era mal candidato. Lo recordó Pichetto a los economistas cristinistas que participaron en la mesa "El Peronismo conversa la economía" junto a Guillermo Moreno.

Ignacio Zuleta

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