Mientras busca instalar su candidatura presidencial, a Axel Kicillof le brota un conato de rebelión interna
A la candidatura presidencial de Axel Kicillof, que por estos días alimentó con una visita a España, le surgió un conato de rebelión interna en la propia provincia de Buenos Aires. La antipatía que le dispensa La Cámpora por su distanciamiento de Cristina Kirchner, se suma ahora para el gobernador la novedosa resistencia de un grupo de intendentes del conurbano que considera “prematuramente expulsivo” al axelista Movimiento Derecho al Futuro (MdF).
Los jefes comunales, la mayoría de ellos con base en el reducto peronista de la tercera sección, blanquearon incluso que están dispuestos a apoyar a un candidato alternativo del peronismo en 2027. Y la aparición en escena de Sergio Massa, en un amistoso futbolero con asado posterior en la quinta de San Vicente, encendió las alarmas entre los partidarios del gobernador. La foto y lo que trascendió de la charla de quincho cayeron mal en los principales despachos de La Plata.
Sin embargo, Kicillof y Massa mantienen el contacto directo. Solo unas horas después del encuentro con los intendentes, el jefe del Frente Renovador viajó a la capital bonaerense para reunirse con el gobernador. El lunes pasado, antes de que Kicillof volara a España, repasaron una agenda vinculada a las penurias económicas de la provincia. El resto de la semana se multiplicaron las especulaciones sobre la intención de Massa de enfrentar a Kicillof, llegado el caso, en una PASO peronista.
Uno de los intendentes que estuvo en San Vicente el domingo pasado confió, en contacto con LA NACION, que decidieron empujar la posible candidatura de Massa –que el exministro no confirmó- porque sus propios votantes están molestos y les reprochan desde hace meses el enfrentamiento entre Kicillof y Cristina Kirchner (vía La Cámpora), y dado que en forma paralela entienden que el tigrense sigue siendo “un jugador competitivo”, pese a que “coqueteó con el retiro”.
En forma paralela, los intendentes dejaron trascender que algunos de ellos –el lomense Federico Otermín y el pilarense Federico Achával-, más dirigentes massistas como Juan Andreotti, el jefe comunal de San Fernando, y el diputado renovador Sebastián Galmarini, son “potenciales candidatos” a gobernador y están dispuestos a enfrentar a la escudería axelista en la provincia, que integran Jorge Ferraresi (Avellaneda), Gabriel Katopodis y Julio Alak (La Plata). Por afuera se anotó Mariel Fernández (Moreno).
En San Vicente también fueron de la partida el intendente local, Nicolás Mantegazza, y su par de Ezeiza, Gastón “Gato” Granados, ambos con peso político en la zona sur del conurbano, mientras que por afuera de ese grupo –que también tiene terminales en el interior bonaerense- se sumaron sugestivamente dos jefes comunales alineados con el kirchnerismo, Gustavo Menéndez (Merlo) y Julián Álvarez, que no es el gran 9 de la Selección sino el intendente camporista de Lanús.
Si se pone una lupa sobre este conglomerado de dirigentes peronistas, todos ellos tienen diálogo con Cristina y Máximo Kirchner, y también con Kicillof, pero los espanta la interna permanente. “Hubo sectores radicalizados de Axel y de La Cámpora que decían que tenía que haber una ruptura”, desliza a este diario otro intendente del Gran Buenos Aires. Y agrega: “La discusión de La Cámpora con Axel desgastó mucho a la gente. Están enojados con Milei, pero también con el peronismo, por la interna”.
Los intendentes que no siguen a La Cámpora ni al MdF le reconocen a Massa a que trabajó en silencio en los últimos dos años para que el peronismo no se partiera en pedazos. Por eso ahora están dispuestos a bancar su candidatura, si es que finalmente decide lanzarla. “Si quiere competir, Axel no se lo puede impedir”, avisan. Y le advierten al gobernador que “peleándose con la jefa, no puede ser el heredero”. La pelea con la expresidenta representa para Kicillof una encerrona política y electoral.
“Para la gente, Axel es Cristina, pero si no se hablan más, ella va a poner otro candidato”, dice uno de los intendentes consultados. El razonamiento no obedece a una mera especulación: la titular del PJ nacional le abrió las puertas al regreso de Miguel Pichetto al movimiento justicialista y habilitó al senador sanjuanino Sergio Uñac para que instale su precandidatura presidencial. En la mirada de los intendentes que no comulgan con el MdF, Cristina “podría repetir con Massa, pero depende de la catástrofe de Milei”.
Detrás de esa afirmación hay un diagnóstico económico y político. Para los intendentes del PJ del conurbano se registra un “deterioro irreversible” a causa del modelo libertario que no apuntala a la industria, el comercio y la construcción como actividades centrales, lo que perjudica directamente a los habitantes de los grandes conglomerados urbanos. Pero los jefes comunales señalan que eso no daña solo a la imagen de Milei, sino también a la de Kicillof, que está haciendo “su propio ajuste” en la Provincia.
“La gestión de la provincia se está deteriorando, porque Axel está haciendo un ajuste muy grande”, afirma un jefe comunal que tiene diálogo fluido con el gobernador, a quien le escuchó decir que el recorte bonaerense es de 1,9 billones de pesos. El intendente aporta: “El ajuste en las obras es muy grande”. Por ende, el análisis que el peronismo bonaerense hace a puertas cerradas –como se escuchó en el asado de San Vicente- es crudo: “Volvemos a ser considerados porque Milei se está desplomando”.
Otra cosa son las virtudes propias, advierten los jefes comunales. Por eso no faltan los que comparan a Kicillof con el exalcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta, que en 2023 fracasó en su intento por llegar a la Presidencia. “Axel se siente candidato, pero no sea cosa que le pase como a Larreta, que tenía los fierros de la Ciudad y perdió mal con (Patricia) Bullrich. Tiene un armado cerrado y expulsivo, antes de tiempo”, sostienen. Y dicen que estará a prueba cuando se discuta el adelantamiento electoral en la provincia.
El antecedente de 2025 puede condicionar al gobernador. El año pasado, Kicillof impuso el desdoblamiento electoral que al PJ le sirvió para doblegar a los libertarios y sus aliados en las provinciales de septiembre, pero que se terminó convirtiendo en un yunque para el peronismo en las elecciones nacionales de octubre. El año que viene, los intendentes pugnarán por otro desdoblamiento para asegurar sus territorios, algo que no le convendría a Kicillof como candidato a presidente. “Va a estar incómodo si tiene que desdecirse”, afirman.
“La mayoría de los gobernadores va a adelantar, entre abril y mayo”, especulan. Los intendentes del PJ bonaerense también atienden los rumores que indican que la propia Casa Rosada podría anticipar las elecciones nacionales de 2027, pero advierten que en ese caso denunciarían su “inconstitucionalidad”. No son partidarios de los cambios abruptos: tampoco quieren que se eliminen las PASO porque les sería dificultoso empujar candidaturas nacionales y provinciales. Lo que sí quieren, y ya se lo hicieron saber a Massa, es que vuelvan las reelecciones indefinidas. Ese es un punto de conflicto con el exministro, más allá de las “buena onda” del asado en San Vicente.
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