El RIGI, una herramienta que ya suma promesas de inversión por US$ 78.000 millones
A casi dos años de su aprobación en el Congreso, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) empieza a dar sus frutos y se posiciona como una de las bases de la esperanza de estabilidad económica para la Argentina en el mediano plazo y fuente de dólares para los próximos 5 a 10 años.
Al poner en mejores condiciones de competitividad a la Argentina frente a Chile y Perú y reducir el riesgo financiero y de cambio en las reglas de juego, el RIGI ya sumó promesas de inversiones por casi 78.000 millones de dólares.
No obstante, aún no se verifica un crecimiento de la industria local ni del empleo asociado a la minería y la energía, los sectores que cuentan con mayor cantidad de proyectos y que desembolsarán más capital en el país.
Según relevó Juan José Carbajales, titular de la consultora Paspartú, hay más de US$ 17.600 millones que ya tienen aprobación oficial del Ministerio de Economía y casi US$ 46.000 millones que están en en trámite ante los despachos oficiales. Adicionalmente se sumaron otros anuncios por US$ 14.000 millones que todavía no se presentaron formalmente, pero están en carpeta.
De acuerdo a los números de Paspartú, al menos 5.600 millones de dólares se van a desembolsar entre 2025 y 2028, según cómo se fueron estructurando los tiempos de aprobación de los proyectos.
La distribución total de esas inversiones en el tiempo demandaría entre 15 y 20 años para la mayor parte de estos proyectos.
El RIGI fue reglamentado en agosto de 2024 y se convirtió en el principal vehículo del gobierno de Javier Milei para transformar los recursos naturales en infraestructura, acelerar proyectos que se hubieran realizado más adelante o habilitar algunos que, sin esas garantías, continuarían sin explotarse.
De esa forma, se busca dar un salto de las exportaciones de energía y minería por 60.000 millones de dólares anuales a partir de 2030 -según pronosticó esta semana el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, ante la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham)- y sostener la estabilidad que le faltó a la economía argentina en los últimos 15 años.
El régimen está pensado para proyectos de gran escala, con un umbral mínimo de US$ 200 millones; ofrece estabilidad fiscal por 30 años, beneficios aduaneros e impositivos, libre acceso a las divisas generadas y la garantía de que, ante cualquier cambio futuro en las normativas, las empresas podrán reclamar contra el Estado ante tribunales internacionales.
Son las condiciones de mínima que pedían grandes multinacionales y empresarios locales después de décadas de inestabilidad, restricciones para el acceso a dólares y vaivenes normativos. La puerta de acceso al RIGI se mantendrá abierta hasta julio de 2027; después, el Gobierno promete que esas características serán la regla y no la excepción de toda actividad.
Vale aclarar que algunos de los planes todavía no cuentan con financiamiento o decisión final de inversión, principalmente en la minería de cobre.
La mayor inversión que está en marcha es el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) del consorcio Southern Energy, conformado por las petroleras Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, la británica de capitales alemanes Harbour Energy y la noruega Golar LNG, por US$ 6.878 millones.
El primer proyecto de licuefacción de gas natural de gran escala en Argentina -ya hubo una pequeña experiencia previa de YPF entre 2019 y 2020- pondrá US$ 2.800 millones hasta mediados de 2027 para instalar dos barcos en Río Negro y aprovechar la oportunidad que ofrece el mundo para diversificar fuentes de suministro de energía, lejos de zonas de guerra.
"Sin RIGI no hay GNL", solía repetir el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, a mediados de 2024, para exhortar al Congreso a que sancionara la Ley Bases sin cambios a ese régimen. En efecto, el proyecto liderado por PAE fue el primer gran anuncio de inversión que está en marcha.
Detrás figura el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), conformado por YPF, PAE, Vista, Pampa Energía, Tecpetrol, Pluspetrol, Chevron, Shell y Gas y Petróleo (GyP) de Neuquén, con unos US$ 2.900 millones, para ampliar la capacidad de evacuación de petróleo crudo de la cuenca Neuquina, el transporte hasta la costa oceánica de Río Negro y la exportación, principalmente a las refinerías de Estados Unidos.
Su importancia está dada en que cada día que no está en marcha este oleoducto, el sector se pierde de generar unos US$ 45 millones en divisas.
Más abajo en el nivel de inversión aparecen Rincón, de la minera angloaustraliana Rio Tinto, con US$ 2.744 millones para producir litio en el oeste de Salta, cerca de la Cordillera de los Andes; y Los Azules, de la canadiense McEwen Copper, con US$ 2.672 millones, para sacar cobre de San Juan; así como varios desarrollos mineros y energéticos de menor monto pero igual valor estratégico. Allí se anotan inversiones para oro, plata, acero y energías renovables, entre otros.
En la columna de los proyectos en trámite hay al menos el doble de inversiones prometidas. El caso más significativo es el de Vicuña, un consorcio integrado por la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining, que trepa a US$ 18.000 millones, "la mayor inversión extranjera de la historia" según prometieron las propias empresas, para extraer cobre, oro y plata a entre 4.000 y 5.300 metros de altura en el noroeste de San Juan. Está estructurado en varias etapas, y la primera garantizaría unos US$ 7.000 millones desde 2027 hasta 2030.
La multinacional suiza Glencore, principal comercializador de materias primas en el mundo, suma dos apuestas gigantes en el cobre: Pachón, por US$ 9.500 millones, en San Juan, y MARA, por US$ 3.800 millones, en Catamarca.
Por su lado, a partir de la ampliación del RIGI a todos los proyectos de exploración y producción de hidrocarburos (que no estaban contemplados originalmente, excepto el GNL), Pampa Energía pidió ingresar con Rincón de Aranda por hasta US$ 4.500 millones y Tecpetrol presentó Los Toldos II Este, con US$ 2.400 millones, ambos para ampliar su producción de petróleo.
Más atrás aparecen otros proyectos de la surcoreana Posco, la china Exar, Rio Tinto y Transportadora de Gas del Sur (TGS), entre otros, para el litio y la ampliación del gasoducto de Vaca Muerta.
En la etapa de anuncios, pero sin presentaciones oficiales, la petrolera Phoenix Global Resources (PGR), de José Luis Manzano y el fondo suizo Mercuria, prometieron 6.000 millones de dólares; la minera First Quantum, otros US$ 5.250 millones para el cobre en Salta; y TGS, US$ 3.000 millones más para un proyecto petroquímico entre Neuquén y Buenos Aires.
Por ahora, los grandes ganadores del RIGI son las provincias de Río Negro, Neuquén, San Juan, Salta y Catamarca, que atraen inversiones y actividad económica mientras otras zonas del país pierden empleos. El desafío será generar una cadena de valor industrial y de servicios que impulse un desarrollo federal mientras la migración interna avanza por goteo.
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