Milei llega a Israel en un momento complejo para Netanyahu y participará en una ceremonia que despierta polémica
JERUSALEN.- Decir que Javier Milei llega en un mal momento a Jerusalén puede sonar a un eufemismo. Arriba a un país donde reina una tregua tan frágil como un cristal, mal digerida por los israelíes porque entienden que fue impuesta por Donald Trump, cuando aun “el trabajo no está terminado”.
El Presidente aterriza este domingo en uno de los peores momentos de la breve historia de Israel. Su primer ministro, Benjamín Netanyahu, está cada vez más desprestigiado y aislado internacionalmente. Tanto es así que, salvo excepciones, casi no puede viajar al exterior porque está acusado de crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional de La Haya. De hecho, debió posponer un viaje a la Argentina.
Netanyahu está siendo cada vez más cuestionado por haberse lanzado -convenciendo a Estados Unidos- en una guerra contra el gran enemigo, Irán, que está durando demasiado. Una guerra “preventiva” que comenzó el 28 de febrero pasado, que trastocó a la región y al mundo al disparar los precios de la energía.
En Israel Netanyahu también está siendo cuestionado porque hasta el momento no logró ninguno de los objetivos proclamados, ni el fin del régimen islámico “terrorista” de Teherán que quiere aniquilar a Israel, ni la destrucción de su capacidad nuclear y de ataque con misiles, ni el fin del grupo chiita libanés proiraní Hezbollah en el Líbano.
Un mes y medio después del inicio de la operación militar “rugido del León”, si bien Netanyahu fue obligado por su aliado Trump a una tregua -con Irán y con el frente “secundario” pero atado a la teocracia, el sur del Líbano-, la incertidumbre es total. Más allá de que desde hace diez días ya no suenan las sirenas y no hay que correr a los refugios, todos creen que en cualquier momento vuelve la guerra y lo que se vive es la tranquilidad que precede la tormenta. Y nadie sabe cómo terminará.
En su tercera visita a Israel, Milei se topará con una situación -a nivel internacional e interno- de lo más caótica y esquizofrénica: tanto desde Teherán como desde Washington siguen llegando noticias de los más contradictorias. Y las cosas podrían precipitarse en cualquier momento.
Al margen de lo anterior, como en las dos anteriores visitas -en febrero de 2024 y junio de 2025, cuando se estaba por desencadenar la “guerra de los 12 días” contra Irán- Milei, que se autodefinió el presidente “más sionista del mundo”, será recibido triunfalmente. Al tratarse de uno de los poquísimos líderes que respaldan en forma automática en este momento a Israel, y que se atreven a viajar en medio de una guerra puesta en pausa, será una tercera visita con alfombra roja, fanfarria y elogios.
A lo largo de tres días, en agradecimiento a esta alineación contra viento y marea, Milei será galardonado con una importantísima medalla de parte de su par israelí, Isaac Herzog, recibirá un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Bar Illan y será condecorado por la Academia de Estudios Talmúdicos. Y, en el evento, más importante de la visita, se convertirá en el primer extranjero en participar de la ceremonia de las antorchas, una de las más sentidas en el país. Siempre en señal de reconocimiento, la municipalidad de Jerusalén anunció días atrás que una plaza de Jerusalén será bautizada “Argentina”.
Lo cierto es que, fiel reflejo del clima intenso que se vive en Israel, incluso la ceremonia de las antorchas en la que Milei será protagonista está envuelta en polémicas.
“Israel tiene una larga tradición para celebrar el Día de la Independencia y suelen honrarse a 12 figuras prestigiosas, por las 12 tribus de Israel, que han hecho algo heroico. Siempre fueron ciudadanos israelíes, siempre fue un evento modesto, muy emocional y popular para los ciudadanos. Este año Netanyahu lo ha transformado en algo muy controvertido por la elección de las figuras, entre las cuales aliados políticos de la ultraderecha y personajes allegados a él que lo ayudan a aplacar su base electoral con vista a las elecciones que habrá dentro de unos seis meses”, dijo a LA NACION Noga Tarnopolsky, periodista argentino-israelí que trabaja para medios franceses.
Entre los personajes seleccionados que causaron escozor están Avraham Zarbiv, de 54 años, un juez rabínico estatal que llamó a “arrasar Gaza”, expulsar a los palestinos y establecer asentamientos allí, y el hombre clave del gobierno para los rehenes, Gal Hirsch, cuya selección fue calificada por algunos excautivos y familiares como “una bofetada en la cara”, según subrayó The Times of Israel.
La figura de Zarbiv es muy controvertida. Como reservista estuvo en Gaza, desde donde posteó videos de él sobre un bulldozer celebrando la destrucción de edificios. Su nombre se ha convertido en un verbo: “zarbivear”, que expresa arrasar Gaza. Un editorial del diario Haaretz denunció sin medias tintas que su nombramiento para encender una antorcha del Día de la Independencia “marca el colapso moral de Israel”.
Fue tal la polémica este año sobre la ceremonia de las antorchas -a la que en enero había sido invitado Donald Trump, quien finalmente pegó el faltazo y su protagonismo fue sustituido por Milei-, que también hubo gente seleccionada que se negó a participar. Entre ellas, Hana Laszlo, actriz muy popular que decidió bajarse porque algunos salieron a protestar porque ella se había opuesto a la guerra de casi dos años en Gaza, en represalia del brutal asalto del grupo terrorista Hamas del 7 de octubre de 2023.
“La ceremonia de las antorchas tiene una importancia enorme y la gente está muy enojada con Bibi (Netanyahu) porque este gobierno eligió a gente que no corresponde… Había que darle la antorcha a algún soldado reservista que cumplió 500 días en Gaza, o que fue herido en el Líbano, o a algún chico secuestrado que regresó y que intenta rehacer su vida”, dijo a LA NACION Sonia Kapeika, argentina que vive desde hace más de 40 años en Nahariya, ciudad pegada a la frontera con el Líbano, en el norte de Israel.
“No sé por qué lo eligieron a Milei para la antorcha, no sé si no tenían a quién poner, aunque bienvenido sea… Milei nos quiere, es verdad, pero nada más...”, añadió, contrariada.
Como todos los israelíes que viven en el norte del país y vivió semanas encerrada, bajo los misiles de Hezbollah, Sonia no ocultó el enojo ante un cese del fuego que “no es una tregua verdadera”. “Nadie ya le cree nada a Bibi, desde el jueves acá hay una tranquilidad que no es tranquilidad porque firmaron una tregua con el Líbano, pero no con Hezbollah, que responde a Irán, que en cualquier momento vuelve a atacar”, aseguró, harta y exasperada como muchos en este país.
En su tercer viaje a Israel, Milei llegará a un país inmerso en la incertidumbre -hasta hace pocos días ni siquiera se sabía si la ceremonia de las antorchas iba a poder hacerse con gente o sin gente, debido a las restricciones-, en emergencia, que no ha vuelto a la normalidad desde que comenzó la guerra contra Irán, el 28 de febrero.
El aeropuerto internacional Ben Gurion, de Tel Aviv, aunque está operando con límites, parece fantasma: casi ninguna aerolínea comercial internacional ha retomado sus vuelos al país y la aerostación luce vacía. Al margen de los problemas de seguridad -hasta hace diez días llovían misiles desde Irán-, la desolación también se debe a que Ben Gurion se ha transformado prácticamente en una nueva base militar de Estados Unidos.
Como podrá ver al llegar este domingo a la mañana Milei -acompañado por su hermana Karina, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques-, sus pistas llaman la atención por la cantidad de aviones de combate de la US Air Force estacionados allí, con sus banderitas estadounidenses a la vista, en fila, como recordando quién realmente parece mandar aquí.
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