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perfil.com · hace 11 horas · Eleonora Gosman

No queremos el regreso de emperadores que se creen dueños del mundo

Lula Da Silva 02042026

Impulsada originalmente por Brasil y España en 2024, la cuarta Cumbre en Defensa de la Paz y la Democracia en Barcelona se vio reforzada por la presencia de México, Colombia, Uruguay y por el titular del Consejo de la Unión Europea. Al concluir las deliberaciones una frase retumbó en la sala del Palacio Real de Pedralbes, cuyos jardines fueron diseñados por el célebre Antonio Gaudí: “No queremos el regreso de emperadores que se creen los dueños del mundo. Tenemos que ir contra este señor de la guerra”. No hacía falta decir nombre y apellido; todos, sin excepción, entendieron que el presunto mandón de la Tierra se refiere a Donald Trump.

Hubo risas y hasta aplausos entre el público representado por participantes e invitados especiales. Pero lo que estuvo detrás de la sonora declaración es un asunto de gran complejidad internacional. Como describió el brasileño Lula da Silva, en su mensaje inaugural: “Vivimos un momento histórico de mayor número de conflictos armados en el mundo, desde el fin de esa confrontación. Pero hoy las Naciones Unidas no representan más aquello para lo que fueron creadas. Y en este contexto el Consejo de Seguridad de la ONU dejó de reunirse o sus miembros de pleno derecho no asisten a las citas”.

Sin embargo, la parálisis de la única organización internacional con capacidad de dirimir disputas, no implica la necesidad de “crear una nueva internacional”. Según el jefe de Estado brasileño “ya hemos tenido varias asociaciones en el mundo y estas no consiguieron resolver nuestros problemas”. Un ejemplo, sin duda, es la reciente Junta de la Paz inventada por el jefe de la Casa Blanca, supuestamente para intermediar en las mismas guerras que él impulsa. Frente a esto, los lideres progresistas concuerdan con un precepto clave: “Ningún presidente ni ningún país del mundo, por grande que éste sea, tienen derecho a imponer normas a otras naciones”.

Lula señaló que la región "vive su momento de mayor retroceso de la integración"

Si hubo un consenso en las deliberaciones fue, precisamente, alrededor del eje del multilateralismo: “Es lo que nos mueve” indicó Lula. Señaló, entonces, que le preocupa que estos temas no puedan hoy ser abordados en las Naciones Unidas. “Estamos hablando de la descarbonización del planeta, pero se están lanzando bombas todo el santo día. O nos interrogamos por qué el Líbano tiene que ser víctima de cada guerra que Israel inicie en conjunto con alguien. Siempre el último disparo tiene que ser en Beirut. Y mientras Cuba les molesta porque es un país socialista, Haití que está al lado y allí la gente muere de hambre, pero no figura ni en el discurso de nadie. El pueblo de Haití también merece respeto, merece sobrevivir”.

El gobernante brasileño se interrogó si “los jefes de Estado que nos hemos reunidos soportaremos que el mundo siga como está. ¿O vamos a intentar cambiarlo? Si no, ¿dónde se van a tomar decisiones? ¿a dónde iremos a parar?”. En su visión, es preciso exigir al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, que convoque a reuniones extraordinarias para iniciar el debate. “La ONU no puede guardar más silencio sobre lo que ocurre en el mundo”. Como es obvio, para el líder de Brasil la configuración actual del sistema multilateral no refleja la realidad geopolítica contemporánea ni garantiza la participación equilibrada de las naciones en las decisiones globales. "Cuando se creó el Consejo de Seguridad, el organismo tenía como objetivo garantizar la paz en el mundo. Y hoy se convirtieron en los señores de la guerra" sostuvo.

El presidente Lula da Silva subrayó, en su mensaje a los aliados, que fortalecer las instituciones multilaterales es esencial para promover la paz pero también para abordar desafíos transnacionales, como la desinformación y la regulación de las plataformas digitales por reglas democráticas. “No es cuestión de un país u otro; es un asunto global. En Brasil, estamos intentando hacer nuestra parte; porque la verdad, desnuda y cruda, es que la mentira salió victoriosa. Es que para mentir, no tienes que explicarlo; no hay que justificarse. Así que este es un reto para nosotros, jefes de Estado. Porque no podemos imaginar dejar que estas sigan funcionando sin una institución que regule su funcionamiento". Y ejemplificó: “No puede ocurrir que un presidente de un país interfiera en la elección de otro, pidiendo el voto para un candidato. De ser así ¿dónde está la soberanía electoral? ¿dónde está la soberanía territorial? No hay otra opción, es un tema que tenemos que discutir y hacernos oír”.

Lula y Pedro Sánchez en Barcelona