Cuando la lluvia se lleva hasta la ensalada: prevén escasez de frutas y verduras y precios más caros en el “Gran Santa Fe”
Además de demorar y ralentizar las cosechas de cultivos de cultivos clave de la producción argentina, como el maíz temprano, y de restringir el proceso de cosecha de soja a las zonas altas en el centro y norte de la provincia, las intensas precipitaciones pluviales, al punto de inundación, en la zona frutihortícola conocida como “Gran Santa Fe” (unas 1.200 hectáreas en torno de localidades como Recreo y Monte Vera, aledañas a la capital provincial), afectará la disponibilidad y los precios de frutas y verduras, pues según la Sociedad de Quinteros de Santa Fe ya se perdió el 90% de la producción de frutas y hortalizas de la zona.
Se trata de un área en la que trabajan unos 300 pequeños productores, ahora con problemas o directamente imposibilitados de ingresar a sus predios, que tras las intensas lluvias quedaron anegados debido a la insuficiencia y falta de velocidad de los sistemas de desagüe.
“A simple vista, según evaluación del INTA Angel Gallardo, se perdió cerca del 80% de la producción. La zona abarca Recreo, Monte Vera, Angel Gallardo y algo de Gobernador Candiotti, que alberga cerca de 450 productores hortícolas. Estamos en época de transplante y siembra: los cultivos estaban en estadíos tempranos y muchos productores perdieron prácticamente todo. Es una zona de producción de verduras de hoja; lechuga, repollo, acelga, achicoria”, dijo a Infobae Luis Franzini, productor de Recreo y casi agrónomo (le resta defender su tesis de grado en la Universidad Nacional del Litoral).
“No fue solo esta tormenta -agregó- ha habido tormentas sucesivas desde fines de febrero. Las quintas nunca se terminaron de estabilizar y la última lluvia terminó de romper todo. En horticultura los precios responden siempre a las condiciones de oferta y demanda y por eso estas últimas pérdidas hicieron que los precios estén en alza. Ojalá en dos o tres semanas se vuelva a la normalidad. Estamos rezando para que no llueva de vuelta, que no se cumplan los pronósticos de más lluvias, porque ahí sí estaremos muy complicados”.
Sucede que la producción, si queda bajo agua durante muchos días, puede perderse casi por completo. La carencia ya se constata en puntos de venta de la Ciudad de Santa Fe, la capital provincial.
En el ingreso norte a la ciudad, en el llamado “Mercado de Productores”, el precio de la lechuga se duplicó en pocos días y otros productos tendrían la misma suerte, lo que a su turno llevaría a “importar” mercadería de otras provincias, incurriendo en costos de transporte y -de vuelta- precios más altos.
“La humedad en la tierra es muy alta y va a llevar varios días poder volver a trabajar en las quintas (…) no hay piso para llegar hasta los cultivos y poder aprovechar lo poco que queda, principalmente porque en la zona hay mucha producción de verduras de hoja”, dijo en declaraciones Guillermo Beckmann, titular de la Sociedad de Quinteros, anticipando complicaciones de abastecimiento en la región.
En principio, estos problemas de disponibilidad y abastecimiento no tendrían alcance nacional y se circunscribirían principalmente al área directamente afectada. “Santa Fe ha perdido importancia como polo de producción frutihortícola a nivel nacional”, señaló a Infobae Mariano Winograd, especialista en el mercado frutihortícola que tiempo atrás había advertido en este medio que “el dólar barato hace que venga cualquier cosa de Brasil y que sea baratísima”, todo un desafío para los productores locales, más allá de los avatares climáticos.
Las principales áreas de producción frutihortícola de Argentina son el Alto Valle del Río Negro, la región de Cuyo, el NOA y el NEA, que incluye el área del “Gran Santa Fe”, además de áreas periurbanas como el bolsón de producción frutihortícola en torno de la Ciudad de La Plata, clave en el abastecimiento del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y de San Pedro.
A nivel provincial, sin embargo, las quintas del “Gran Santa Fe” forman un cinturón frutihortícola muy importante para la provincia y para el centro-norte argentino, mediante unidades familiares y pequeñas explotaciones que se comercializan mayormente en el Mercado de Santa Fe, en particular, tomates, morrón, lechuga, acelga, espinaca, cebolla de verdeo, zanahoria y apio. Aunque menos relevante en términos de la dieta frutihortícola local, también hay explotación de frutilla en la localidad de Coronda, considerada la “capital nacional” de ese fruto.
En la zona de quintas del “Gran Santa Fe”, epicentro de los problemas de inundación y pérdidas de producción, predomina la horticultura intensiva, tanto a campo abierto como bajo cubierta (invernaderos). La producción está orientada principalmente al abastecimiento del consumo fresco local y regional. También se cultivan, en menor escala, otras hortalizas de hoja y productos de estación, adaptándose a las demandas del mercado y a la estacionalidad.