Axel Kicillof teje relaciones con la izquierda mundial en una cumbre de líderes en Barcelona
BARCELONA.- El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, visitó este fin de semana Barcelona para participar en una cumbre mundial de las izquierdas, apadrinada por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez, y en la que también participaron varios mandatarios latinoamericanos. Entre ellos, se destacó la presencia del presidente brasileño, Lula da Silva, el colombiano Gustavo Petro, y la mexicana Claudia Sheinbaum. En el orden del día se incluyó el compromiso de formar un frente común para combatir las políticas de la ultraderecha y estimular una cambio de ciclo político que favorezca las fuerzas progresistas.
El sábado por la mañana, el mandatario argentino expuso en dos de las 30 conferencias programadas en la cumbre, que se extendió por dos días para compartir experiencias y generar nuevas propuestas políticas. Habló en dos paneles, dedicados a los temas “Soluciones progresistas para un mundo que se desliza hacia el caos” y “Respuestas locales progresistas: en la primera línea de la democracia”. Estaba prevista otra presentación o el viernes, pero no pudo ser porque se prolongó un encuentro paralelo a la cumbre junto a Petro.
En estas cumbres, las reuniones bilaterales son tan importantes o más que los actos públicos colectivos, pues permiten tejer redes de relaciones y complicidades que se traducirán en posteriores colaboraciones. “La respuesta a los problemas de nuestros pueblos no es local, bonaerense, ni puede ser argentina. Las solución ante las políticas [de ultraderecha] debe ser internacional. Acá la estamos construyendo”, dijo Kicillof em el cierre de su segunda intervención.
En concreto, la agenda de Kicillof incluyó encuentros con varios líderes internacionales, además de la reunión con el presidente de Colombia. Estuvo, por ejemplo, con el expresidente español José Luís Rodríguez Zapatero, la líder de la oposición italiana, Elly Schlein, la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Katerina Barley, y la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró.
La conferencia de Kiciloff que concentró una mayor atención fue la segunda, dedicada a las políticas de los entes locales y regionales y en la que también intervinieron los alcaldes de Barcelona, Jaume Collboni, y de Roma, Roberto Gualtieri, entre otros. El gobernador defendió su obra de gobierno: “Veníamos mejorando la vida de los ciudadanos con nuestros planes hasta que llegó la derecha más extrema de Milei: sus políticas son un fracaso, están destruyendo el tejido productivo”.
Kicillof no fue el único que hizo referencias al presidente argentino, cuya fotografía decoraba uno de los paneles informativos de la cumbre como ejemplo del peor populismo. “Queremos que se acaben las motosierras, como en la Argentina” proclamó Collboni. “Lo que se comenta aca [de Milei] es que es una vergüenza y un disparate. No es un líder respetado a nivel mundial como él dice, sino que se le ve como el más subordinado a Donald Trump”, espetó el gobernador bonaerense en una conversación con LA NACION.
Entre otros asistentes que escuchaban con atención a Kicillof, se ubicaba en primera fila Reyes Maroto, exministra de Industria de Sánchez. “No lo había escuchado nunca y me ha encantado. Transmite esperanza”, declaró Maroto, que actualmente es líder de la oposición en la ciudad de Madrid, después de perder las últimas elecciones frente a José Luis Almeida.
Tras el debate, Kicillof fue agasajado por un grupo de argentinos residentes en Cataluña, que le dieron varios regalos y le solicitaron que firmara algunos de sus líbros. “Su discurso fue espectacular. Ojalá sea el futuro presidente”, suspiraba Laura Cravello, de la asociación argentina Ramal 25.
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