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iprofesional.com · hace 5 horas

Deudas al límite: las opciones que dan bancos y billeteras virtuales a quienes ya no pueden pagar

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La morosidad familiar llegó al 11,2% en febrero, según datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero (CENDEU) del Banco Central. Es el nivel más alto desde 2004.

El dato lo reveló un informe de la consultora 1816. No es un hecho aislado: marca la decimosexta suba consecutiva en el indicador de atraso de pagos.

Entre enero y febrero, la irregularidad en los créditos familiares saltó 0,6 puntos porcentuales, reflejando una aceleración en la dificultad de los hogares para cumplir con sus compromisos financieros, en un contexto de persistente pérdida del poder adquisitivo.

La capacidad de pago de las familias argentinas atraviesa su momento más crítico en dos décadas. Los bancos y billeteras digitales ya diseñaron mecanismos específicos para evitar la exclusión financiera.

El panorama bancario es preocupante. Pero la situación se oscurece todavía más en entidades no bancarias y plataformas fintech. En este segmento, la morosidad alcanzó 30% en febrero. Casi uno de cada tres préstamos registra algún tipo de incumplimiento.

Mercado Pago es uno de los casos más notorios. La fintech líder registró un salto significativo: pasó de 5,5% a 14,7% de irregularidad según las últimas cifras disponibles.

Informes privados advierten que existen entidades financieras no bancarias donde la morosidad escala incluso hasta 36% en los casos más graves.

En enero pasado, la mora en los créditos es crítica en el sector de las entidades no financieras. Esto incluye proveedores de crédito que no son bancos, como emisoras de tarjetas no bancarias o plataformas de e-commerce.

En este segmento, la irregularidad ya superó el 27%. Más de un cuarto de los préstamos otorgados por estos canales se encuentra en situación irregular.

Los principales bancos del país diseñaron mecanismos específicos para acompañar a los clientes en mora. El objetivo es evitar su exclusión financiera.

El abordaje varía según el perfil de la entidad, el tipo de cliente y la antigüedad de la deuda. Predomina la gestión personalizada y el uso de tecnología para anticipar situaciones de riesgo.

Banco Provincia implementó una estrategia basada en la prevención del sobreendeudamiento y la intervención temprana. La entidad priorizó el otorgamiento responsable de crédito.

Estableció un sistema de monitoreo activo para identificar señales de estrés financiero antes de que los atrasos se profundicen. Para clientes con mora temprana, de hasta 90 días, el banco dispuso una línea general de refinanciación de préstamos personales. Los plazos llegan hasta 72 meses y la tasa fija es del 81,78% nominal anual vigente a marzo de 2026.

Los clientes pueden acceder pagando un anticipo equivalente a una cuota, o sin anticipo si perciben sus haberes en la entidad. Para quienes perciben hasta tres salarios mínimos (es decir menos de $1.073.400), el banco puso en marcha un programa especial. La tasa fija reducida es del 40,89% y la extensión de plazos llega hasta 60 meses.

Frente a casos de mora tardía, de más de 90 días, se mantienen plazos de hasta 72 meses, un anticipo del 5% o sin anticipo para quienes cobran haberes y, para situaciones críticas, opciones de salida definitiva de la mora, como quitas de capital o cancelación por saldo contable.

En el caso de Banco Nación, la política se centra en la oferta de alternativas de pago y planes de refinanciación flexibles, casi individuales. Las condiciones de los acuerdos se determinan a partir de un análisis que contempla el tipo de cliente, el monto y la antigüedad de la deuda.

También evalúan las garantías disponibles y la capacidad de pago. Las propuestas de regularización pueden incluir bonificaciones de intereses y plazos adecuados, siempre con el objetivo de facilitar soluciones sostenibles tanto para clientes como para el banco.

Esta entidad volvió a impulsar su línea de consolidación de deudas como una herramienta clave para ordenar las finanzas personales. Es un préstamo pensado para unificar todas las obligaciones en una sola cuota mensual, generalmente más baja que la suma de los pagos originales.

A diferencia de un crédito tradicional, el dinero no se deposita en la cuenta del cliente. El banco gira directamente los fondos a los acreedores para cancelar tarjetas o préstamos vigentes. Así, la persona pasa de tener múltiples vencimientos a una única cuota bajo el sistema francés, con pagos fijos a lo largo del tiempo.

La propuesta está dirigida sobre todo a quienes cobran su sueldo o jubilación en la entidad, ya que esa relación permite acceder a mejores condiciones. Además, se analiza el perfil crediticio: pueden aplicar tanto clientes al día como quienes tengan atrasos leves, siempre que las deudas no estén judicializadas. Un punto clave es que la cuota no debe superar entre el 30% y el 35% de los ingresos, con el objetivo de evitar un mayor nivel de endeudamiento.

En las últimas semanas, las redes sociales se llenaron de mensajes de deudores con las billeteras digitales. Como "solución" a la imposibilidad de pagar las cuotas, eligieron la eliminación de las aplicaciones.

Mariano Biocca, director ejecutivo de la cámara de Fintech, ante una consulta de iProfesional, es categórico: "Si el deudor no paga, primero la compañía le va a sugerir una normalización; incluso una negociación para solucionar el problema".

Pero si la persona elimina la aplicación, sin mostrar voluntad de pago, lo más probable es que la empresa traslade el caso a un estudio de abogados. Y ahí cambia la dinámica entre las partes.

Está claro: aunque parezca obvia la aclaración, la eliminación de la app no significa que la empresa pierda el rastro de su cliente.

Los dueños de las principales billeteras digitales evalúan aplicar una rebaja de las tasas de interés que cobran por sus créditos a millones de clientes. La decisión se tomó en medio de la disparada de la morosidad. En promedio, ya alcanza a uno de cada cuatro deudores.

Gran parte son usuarios que se endeudaron para "llegar a fin de mes" y no tomaron en cuenta los elevados costos que cobran las aplicaciones.

La medida beneficiará a por lo menos seis millones de clientes de las billeteras que ya tomaron créditos. De esos seis millones, la mitad son trabajadores informales. Los ingresos les fueron afectados por la caída del consumo, y una actividad económica que en general no repunta.

Dentro del ecosistema no bancario, gigantes como Tarjeta Naranja y Mercado Libre concentran casi el 60% de este mercado. También han visto cómo la irregularidad de sus carteras de clientes siguió escalando en el inicio del año.

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