Senado: el pliego de Mahiques avanzó en medio de chispazos por Lago Escondido y la integración de la comisión
La audiencia pública por el pliego de Carlos Mahiques en el Senado expuso mucho más que una discusión técnica sobre su continuidad en la Cámara Federal de Casación Penal. Fue, sobre todo, un escenario de alta tensión política, con cruces directos entre oficialismo y oposición, acusaciones cruzadas sobre la legalidad del proceso y reproches personales que marcaron el tono de una jornada cargada.
El momento más áspero se dio incluso antes de que el juez comenzara su exposición. La senadora Juliana Di Tullio cuestionó la integración de la Comisión de Acuerdos y denunció que la oposición no está representada como corresponde. En ese contexto, cruzó con dureza a la jefa del bloque oficialista: “Tranquila Patricia, solo estoy contando lo que hacen ustedes. Estoy contando lo que dice el reglamento, te guste o no. Vos inventás el reglamento según te conviene. No es una amenaza, es una irregularidad lo que vos decidiste”, lanzó, en referencia a Patricia Bullrich.
El intercambio escaló rápidamente. Di Tullio insistió en que el funcionamiento de la comisión podría derivar en la nulidad de lo actuado, mientras que desde el oficialismo rechazaron esa interpretación y acusaron al kirchnerismo de no ocupar los lugares que le fueron asignados. Ese clima inicial condicionó el resto de la audiencia.
Ya con Mahiques frente a los senadores, el eje del debate se trasladó hacia su trayectoria y las polémicas que lo rodean. La senadora Anabel Fernández Sagasti fue una de las más incisivas. Retomó el episodio del viaje a Lago Escondido y buscó confrontar al magistrado con ese antecedente, incluso con menciones a chats que circularon en esa causa.
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El juez rechazó de plano las acusaciones. Sostuvo que se trató de un “viaje de amigos” y que no existió financiamiento por parte de empresas. También recordó que tanto en sede penal como en el Consejo de la Magistratura no se acreditaron delitos ni faltas disciplinarias. “No me financió ninguna empresa”, insistió, al tiempo que evitó profundizar en detalles que —según su postura— ya fueron saldados por la Justicia.
Desde el kirchnerismo, sin embargo, plantearon que el problema no era sólo judicial sino ético. Martín Soria y la propia Fernández Sagasti cuestionaron los vínculos entre jueces, empresarios y funcionarios, y hablaron de “falta de ética” en ese episodio. Del lado oficialista, Bullrich salió a cruzar ese planteo y cuestionó que se reabrieran discusiones sobre causas cerradas, en un intento de deslegitimar el proceso.
La tensión también alcanzó otros aspectos personales. Fernández Sagasti interrogó a Mahiques sobre la situación de sus hijos —entre ellos el actual ministro de Justicia— y posibles incompatibilidades. El planteo generó nuevas interrupciones y reproches desde el oficialismo, que consideró improcedente ese tipo de preguntas.
Detrás de los cruces, la discusión de fondo volvió a girar sobre la legalidad del recorrido de Mahiques en la Justicia. El juez defendió su traslado a la Cámara Federal de Casación Penal, dispuesto durante el gobierno de Mauricio Macri, y sostuvo que fue avalado por el Consejo de la Magistratura, el Poder Ejecutivo y el propio Senado.
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El kirchnerismo insistió en la objeción contraria: que ese traslado se hizo sin concurso y que, por lo tanto, no puede servir como base para un nuevo nombramiento. En ese punto, los senadores opositores retomaron el precedente del fallo “Bertuzzi” de la Corte Suprema, que estableció que los traslados no equivalen a designaciones permanentes.
A esas críticas se sumaron las impugnaciones presentadas por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), que consideran inconstitucional la prórroga del magistrado.
Mahiques rechazó esas objeciones y buscó encuadrar la discusión en términos institucionales. “No me hago cargo de imputaciones a un supuesto grupo de jueces trasladados”, planteó, y sostuvo que su desempeño siempre estuvo guiado por criterios técnicos y no ideológicos.
Pese al clima de confrontación, el oficialismo logró avanzar. Mientras se desarrollaba la audiencia, La Libertad Avanza, junto a la UCR y bloques aliados, reunió las firmas necesarias para emitir dictamen favorable al pliego. Unión por la Patria no pudo firmar un rechazo, en parte por su decisión de no integrar la comisión en las condiciones actuales.
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El resultado dejó al Gobierno en una posición expectante de cara al recinto. La intención es tratar el pliego en una próxima sesión, donde se definirá si Mahiques continúa en su cargo por otros cinco años.
La audiencia, sin embargo, dejó algo más que un trámite administrativo encaminado. Expuso el nivel de tensión política que atraviesa al Senado, reavivó la discusión sobre la legitimidad de las comisiones y volvió a colocar a la Justicia en el centro de la disputa entre oficialismo y oposición.