Kicillof inició su gira por España y ante dudas empresarias aseguró: “La estatización de YPF es un tema ya cicatrizado”
MADRID.– MADRID.– La biblioteca de El Ateneo, un salón modernista del Siglo XIX cubierto por libros desde el suelo hasta el techo, se convirtió este jueves en una unidad básica peronista. “Se siente, se siente, Axel presidente”, corearon las 150 militantes kirchneristas y algunos curiosos que acompañaron al gobernador bonaerense en la presentación de su libro en España.
La capital española fue la primera parada de la gira internacional más ambiciosa de Axel Kicillof, que terminará el sábado en Barcelona, donde pretende coincidir con Pedro Sánchez y Lula Da Silva en un congreso global del progresismo. Un paso más en su estrategia para proyectarse como el líder del peronismo de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El paso más importante en su breve visita a Madrid había ocurrido un rato antes, cuando el gobernador se reunió con una decena de empresarios españoles en el hotel Meliá Princesa. La estatización de YPF, cuando la petrolera Repsol estaba a cargo de las operaciones, es un fantasma que lo persigue en España desde que tomó la decisión, en 2012. Por eso es, justamente, uno de los dirigentes políticos más conocidos en este país.
“La estatización de YPF es un tema que ya está cicatrizado”, dijo sin embargo Kicillof a LA NACION.
Desde la delegación bonaerense relataron que en ese encuentro hubo presencia de compañías con intereses en la provincia de Buenos Aires, algunas de ellas con participación estatal, sobre todo por la buena sintonía que existe con el presidente Pedro Sánchez.
Kicillof escuchó anuncios de inversiones y ampliación de operaciones en territorio bonaerense de distintas empresas, así como entusiasmo por parte de fondos de inversión. Estuvieron presentes representantes del sector energía, logística, alimentos, tecnología, satelital, juegos del azar y logística, indicaron. Muchos de ellos están interesados -aseguran- en el nuevo régimen de promoción de inversiones local.
Kicillof estuvo acompañado durante todo el día por Carlos Bianco, ministro de gobierno bonaerense; Cecilia Nicolini, asesora de Asuntos Internacionales; y Jésica Rey, secretaria de Comunicación. Desde su comitiva prefirieron no revelar los nombres de las empresas ya que -aseguran- podrían tener represalias por parte del Gobierno Nacional.
El día de Kicillof en esta capital comenzó con una reunión con la vicepresidenta Yolanda Díaz, la principal aliada del gobierno socialista desde la izquierda española. La líder de Sumar, que mantiene una excelente relación con el sindicalismo argentino y con otros dirigentes kirchneristas, lo recibió al mediodía (las 9 de Argentina) en su despacho del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Fue un encuentro amistoso que duró más de una hora, reconstruyó LA NACION en fuentes oficiales españolas. Kicillof apareció sonriente en las fotos difundidas por el equipo de la vicepresidenta con su característico mate de cuero. Después de la reunión, los dirigentes posaron con las banderas de ambos países de fondo y agendaron una próxima para cuando la española viaje a Buenos Aires.
La única aparición pública de Kicillof fue la presentación de su libro, una reedición del manual de economía titulado “De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del pensamiento económico”.
La distendida conversación con el analista español Pablo Simón, que se extendió casi una hora y media, le permitió al gobernador hacer breves menciones a la Argentina para cuestionar el rumbo económico del Gobierno. “El experimento de Milei ya fracasó”, dijo Kicillof, una frase que encendió al público entre aplausos y cantos por su candidatura presidencial.
Durante varios momentos de su intervención sobre economía remarcó que la Escuela Austríaca, que Milei pregona como su espacio teórico, es totalmente marginal. “El rol del Estado todavía es uno de los grandes temas por discutir en la actualidad. Créanme que la idea absurda de que hay que destruir el Estado no existe, excepto en estas mentes afiebradas y míseras. Pero para el resto del mundo no existe”, indicó.
También hizo referencia a la necesidad de fortalecer la alianza entre la Unión Europea y el Mercosur. “No se trata de hacer demagogia. Lo que me gusta de este acuerdo comercial es que hoy estamos en una situación global donde hay problemas que tenemos en común y que debería tener respuestas o soluciones comunes”, explicó. Y remarcó el rol de Europa como la contracara de Donald Trump en Estados Unidos.
Kicillof dejó la presentación entre fotos y abrazos de los militantes que lo esperaban debajo del escenario. Todavía le quedaba la última escala, una cena en la facultad privada IE University, a la que estaban invitados políticos y académicos, en su torre de lujo sobre el Paseo de la Castellana.
La gira de Kicillof continuará mañana en Barcelona, con una reunión con el alcalde de esa ciudad, Jaume Collboni. Por la tarde se espera su participación en la Movilización Progresista Mundial. Desde las 15 (las 10 de la Argentina), el gobernador integrará el panel “Progresismo y multilateralismo en un mundo fragmentado: las relaciones entre la Unión Europea y América Latina en tiempos de cambios”, junto con representantes de Brasil, México, Italia y Portugal.
Kicillof también participará de un taller el sábado por la mañana, que será a puertas cerradas. Pero, sobre todo, Kicillof espera llevarse una foto con los grandes líderes del progresismo internacional, Pedro Sánchez y Lula da Silva, que serán los oradores que cierran el encuentro.
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