El precio del dólar minorista en el Banco Nación mostró una marcada tendencia a la baja en las últimas semanas, con la cotización estabilizada por debajo de los $1.400 tras alcanzar picos superiores a los $1.500 durante el año pasado. La secuencia de precios diarios señala que, luego de momentos de volatilidad entre septiembre y octubre, el billete estadounidense retrocedió y se consolidó en niveles más bajos a lo largo de marzo y lo que va de abril. El recorrido reciente incluye rebotes en torno a los $1.400, lo que reavivó el debate sobre la conveniencia de comprar o vender dólares en estos niveles de precios.
En ese contexto, la estrategia de mantener pesos en instrumentos de renta fija local, conocida como carry trade, logró rendimientos superiores respecto al dólar en lo que va del año. La estrateiga conservadora del ahorrista minorista argentino, atesorar dólares, no viene siendo ganadora al menos en el corto plazo. De acuerdo con los cálculos de GMA Capital, las principales alternativas de inversión en moneda local ofrecieron resultados positivos en dólares, mientras el atesoramiento de divisas resultó menos rentable en lo que va de 2026.
Durante el primer trimestre, los activos más representativos del carry trade lideraron el ranking de rendimiento. El Boncer arrojó una ganancia de 18,1% medida en dólares, las Lecap subieron 13,4%, los instrumentos ajustados por tasa Badlar avanzaron 11,2% y el Fondo Común de Inversión Money Market (como los que ofrecen las billeteras digitales) alcanzó 11%. Todos estos resultados superaron ampliamente al dólar minorista y al dólar financiero. En el mes de marzo, la tendencia se mantuvo para las Lecap, con un alza de 12,7% en dólares, y para el Boncer, que sumó 5,9%. El resto de los instrumentos en pesos mostró menor desempeño, aunque varios evitaron pérdidas en moneda dura.
El análisis de los especialistas apunta a que el carry trade permitió capitalizar los rendimientos positivos que ofreció la tasa en pesos ante una cotización del dólar relativamente estable o incluso en retroceso. Quienes optaron por conservar dólares sin invertir obtuvieron rentabilidad cero, mientras quienes permanecieron en pesos lograron ganancias en moneda dura.
Ante el nuevo escenario de dólar minorista por debajo de los $1.400, los analistas consultados por Infobae exponen posturas divididas, aunque la mayoría destaca que la oportunidad para comprar dólares dependerá del horizonte de inversión y del perfil de riesgo de cada ahorrista. Varios especialistas advierten que la estabilidad reciente no garantiza que la cotización mantenga una tendencia indefinida y sugieren evaluar la conveniencia de dolarizar o permanecer en pesos según los objetivos de cada inversor.
El economista Fernando Baer, de Quantum Finanzas, considera que los niveles actuales pueden resultar atractivos para perfiles conservadores: “Para alguien más conservador en materia de inversiones, el tipo de cambio en estos niveles puede ser interesante para redolarizar. Sobre todo si se viene de posiciones de carry en pesos. Pero la verdad es que la campaña agrícola viene muy bien, flujo que se suma a la liquidación de divisas por emisiones de deuda corporativa de fines del año pasado. Con ese escenario, veo espacio para seguir posicionado en pesos, de nuevo, dependiendo del perfil inversor. Personalmente, me inclino por el carry pero la aclaración es siempre válida para conservadores”.
Por su parte, Pablo Repetto, de Aurum Valores, señala que la decisión depende de la perspectiva que se adopte para analizar la economía: “Si lo veo desde el punto de vista de lo que debería ser un tipo de cambio que ayude a la actividad y sirva para la transición te digo que soy comprador (en este caso opino desde los fundamentos actuales de la economía). Si lo pienso como flujos, por el periodo que nos encontramos estacionalmente, no sería comprador de corto plazo. Quizá en algunas semanas más si siguen sin crecer fuerte las RIN empezaría a acumular”.
Gustavo Ber, del Estudio Ber, apunta que las condiciones del mercado podrían incentivar la dolarización a través de instrumentos financieros: “Creo que más allá de la expectativa de exceso de dólares durante este segundo trimestre, podría haber una mayor inclinación entre los ahorristas por colocaciones en dólares, especialmente en ONs y en bonos soberanos. Ello se debe a que continúan ofreciendo rendimientos competitivos, y las alternativas de inversión en pesos han experimentado una importante compresión de tasas reales, lo cual se combinó con un proceso de apreciación cambiaria”.
En una visión focalizada sobre los precios recientes, Francisco Díaz Mayer, de ABC Mercado de Cambios, sostiene: “Abajo de 1400 rebotó las ultimas 3 veces que tocó el minorista, para mí ahí es para comprar pensando en mediano plazo”.
Desde el sector cambiario, Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio, afirma que la tendencia bajista no muestra señales claras de reversión en el corto plazo. “La tendencia del mercado por ahora es clara, no se ven chances muy significativas de un cambio de tendencia que justifique una suba de los precios. Todo depende del horizonte de la inversión. Si es a muy largo plazo, cuando baja es para comprar. Pero si la acción implica algo de corto plazo, tengo dudas”.
Por último, el analista Salvador Di Stéfano observa que el mercado enfrenta un contexto de fuerte ingreso de capitales y una cosecha agrícola significativa: “Veo un fuerte ingreso de capitales, es muy difícil, ya que la cosecha es muy grande, y vamos a ver un fuerte ingreso de capitales. Si el campo actúa con astucia y posterga las liquidaciones, hay posibilidades de rebote, si liquida estamos complicados para mantener estos niveles. Lo mejor para el productor es que se mantengan estos niveles”.
La diversidad de opiniones entre los especialistas refleja el debate vigente sobre el destino del ahorro en un contexto donde la estrategia de permanecer en pesos obtuvo mejores resultados que la dolarización directa. Las alternativas en moneda local exhibieron rendimientos positivos en dólares hasta el momento, pero la decisión de dolarizar o continuar en pesos sigue atada a la evaluación individual de riesgos y objetivos financieros.