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El Gobierno logró avanzar en un acuerdo técnico con el Fondo Monetario para destrabar un desembolso de US$ 1.000 millones. Si bien todavía falta que el directorio apruebe el entendimiento y difunda el reporte del staff, el organismo proyectó un menor superávit primario, espera un aumento exigente de las reservas y respaldó la estrategia financiera de "vivir con lo nuestro".
El comunicado del FMI se conoció horas después de la llegada de Luis Caputo a Washington y luego de que se conociera que la inflación fue del 3,4% en marzo, la más alta en un año. El Fondo ya había estimado ayer un menor crecimiento (3,5%) y más inflación (30,4% anual promedio). Hoy, aseguró que el programa "equilibrará" la desinflación, la estabilidad externa y los objetivos de crecimiento.
En el plano fiscal, el déficit cero seguirá siendo el pilar fundamental del programa, en línea con un superávit primario del 1,4% del PBI este año y respaldado por un control del gasto "riguroso y continuo". Este pronóstico representa una disminución respecto del 2,2% esperado en la última revisión, en julio pasado. No obstante, se espera que las reformas tributaria, previsional y fiscal mejoren los números.
El superávit primario son los ingresos menos los gastos, sin contar el pago de intereses de la deuda. El Gobierno sigue sosteniendo un saldo positivo en las cuentas, pero con mayores dificultades por la caída de la recaudación en los últimos 8 meses. Por ello, Luis Caputo ordenó a los ministerios que achiquen el gasto, lo que generó conflictos con empresas de colectivos, el PAMI y las provincias.
Por otra parte, el Fondo plantea que se seguirá fortaleciendo la política monetaria con "medidas preventivas" para contener la volatilidad de las tasas de interés y "mejorar" su transmisión y la asignación de crédito. En esa línea, prevé que dicha política sea "suficientemente estricta" para apoyar la desinflación, junto con una "mayor transparencia" mediante la publicación de un informe trimestral.
Milei dijo ayer que no va a aflojar con su plan de ajuste, pero en los hechos el Banco Central inició un relajamiento de la política monetaria ante la caída de la actividad y el deterioro de la cartera de los bancos debido al récord de la mora en los créditos. En esa línea, liberó pesos en el mercado, redujo las tasas por debajo del nivel de la inflación y flexibilizó los encajes bancarios desde abril.
"Las tasas cortas y no tan cortas están negativas, así que ahí hay un contrapunto. El FMI siempre habla de tasas positivas, pero acá no tenemos ni un régimen monetario claro, no hay comunicación. Es una forma indirecta de volver a decirles que definan un régimen consistente y lo comuniquen e implementen bien", dijo Gabriel Caamaño, director de Outlier.
En cuanto al frente externo, se proyecta que las reservas internacionales netas aumenten en al menos US$ 8.000 millones en 2026, mediante "financiamiento" en dólares y las compras de divisas por un monto mínimo de US$ 10.000 millones este año. El Banco Central ya acumuló cerca de US$ 4.000 millones en el año, pero hacia delante el escenario es complejo por los pagos de deuda.
"El objetivo luce algo más exigente que lo planteado anteriormente, implica que el programa está poniendo bastante énfasis en fortalecer la posición externa del Banco Central. Ahora, no necesariamente todo descansa en el superávit externo o en el mercado cambiario, sino también conseguir financiamiento en dólares", dijo Maximiliano Ramírez, director de Lamdba Consultores.
Por último, el organismo respaldó la estrategia de la deuda mediante la emisión continua de bonos en dólares a nivel doméstico, las privatizaciones, los préstamos REPO y financiamiento externo potencialmente respaldado por organismos internacionales. "Se espera que, con el tiempo, esta estrategia impulse un acceso oportuno y sostenible a los mercados internacionales de capitales", dice el Fondo.
Para los analistas, esto sugiere implícitamente que, en el corto plazo, el financiamiento no dependerá de volver a Wall Street. Caputo tenía previsto hacerlo en enero pasado, pero dio marcha atrás y optó por financiarse en el mercado local. Esto contempló la emisión de bonos en dólares en "cuotas", una opción que mostró limitaciones en la última colocación al 2028.
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