Uno de cada tres hogares no llega a fin de mes, justo cuando el dólar mayorista se mueve en mínimos de seis meses. Esa foto resume bastante bien la economía de hoy: entran más divisas y el Gobierno gana aire en el frente cambiario, pero el alivio todavía no baja con claridad al bolsillo.
En el mercado creen que el tipo de cambio puede seguir contenido durante las próximas semanas. El dólar oficial mayorista operó en torno a los $1.364, mientras el Banco Central ya acumula compras por u$s5.718 millones en lo que va del año. A eso se suma una expectativa muy concreta para el segundo trimestre: entre abril y junio, la City espera que el agro liquide entre u$s8.000 millones y u$s10.000 millones.
Ese flujo no se explica solo por la cosecha. El Gobierno también apuesta a que Vaca Muerta toque este año el millón de barriles diarios de producción, y proyecta que energía y minería alcancen una balanza comercial conjunta de u$s60.000 millones hacia 2030. Son dos apuestas centrales para reforzar la oferta de dólares y sostener la estabilidad cambiaria sin sobresaltos.
Pero esa estrategia tiene una contracara cada vez más visible. Después del 3,4% de inflación de marzo, el debate por el atraso cambiario volvió con fuerza. La economía argentina se encareció 14,3% en dólares en el primer trimestre, una combinación de inflación todavía alta y un tipo de cambio que bajó 4,2% en el mismo período.
Ese encarecimiento reabrió la discusión sobre competitividad, sobre todo en sectores productivos y exportadores. También ayuda a explicar por qué el Gobierno acelera una reforma tributaria que promete bajar Ganancias, retenciones, impuesto al cheque, IVA e Ingresos Brutos, con la idea de aliviar costos sin tocar el ancla cambiaria. Por ahora, igual, se trata de un proyecto que todavía debe llegar al Congreso.
La atención ahora pasa a abril. Tanto Milei como Caputo insistieron en que la inflación va a empezar a ceder y las consultoras privadas ya la ubican, por ahora, en una zona de 2,3% a 2,4%. Ese cálculo se apoya en el congelamiento de combustibles y en una menor presión de algunos rubros que habían empujado fuerte en marzo, como educación y carne.
El problema es que en la calle el margen ya es mínimo. El Índice del Argentino de a Pie de Focus Market ubicó a la economía familiar en una zona de "tensión contenida", con 61,8 puntos, y mostró dos datos especialmente incómodos: el 31,6% de los hogares no llega a fin de mes y el 14% ya redujo cantidad o calidad de alimentos. Esa es hoy la otra cara del dólar bajo: la macro gana aire, pero el consumo y el poder de compra todavía no muestran alivio real.
En síntesis, el Gobierno gana margen con más dólares y un tipo de cambio contenido, pero el verdadero examen sigue estando en el bolsillo. La pregunta de abril ya no es solo si la inflación baja, sino si esa mejora empieza a sentirse de verdad en la economía de todos los días.
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