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YPF, Vista y Pampa Energía: cuánto pueden escalar las acciones de las 3 joyas de Vaca Muerta

hace 8 horas en iprofesional.com

Argentina atraviesa una transformación energética impulsada por Vaca Muerta, que ya explica cerca del 70% de la producción de crudo -frente al 18% en 2018- y permitió que el output petrolero crezca casi 60% en los últimos siete años. Un informe de Morgan Stanley destaca además que las exportaciones alcanzaron unos 275.000 barriles diarios en 2025, más de cuatro veces el nivel de 2018, consolidando al sector como una fuente clave de divisas.

En ese marco, el banco proyecta un crecimiento adicional de la producción cercano al 12% en 2026 y un superávit energético que podría escalar hasta u$s13.200 millones, tras haber pasado de un déficit de u$s4.400 millones en 2022 a un saldo positivo de u$s7.800 millones en 2025. Este escenario, apalancado por nuevas inversiones y cambios regulatorios, refuerza el atractivo de las empresas vinculadas al shale, que se posicionan como protagonistas de uno de los principales motores de crecimiento del país.

Este reporte coincide con la visión de una de las mesas más influyentes de la City, Allaria, sobre YPF, Vista Energy y Pampa Energía, y vuelve a ubicar a Vaca Muerta como el gran eje de valorización dentro del mercado accionario argentino, ya no solo por el crecimiento reciente de producción sino por lo que podría ocurrir entre 2026 y 2027 si se consolida la expansión shale, mejora la infraestructura para evacuar crudo y gas, y el contexto internacional sigue sosteniendo precios del petróleo más altos que los contemplados meses atrás.

Para YPF, el informe fija un precio objetivo de u$s68 por ADR frente a una cotización actual de u$s43,5, lo que implica un retorno potencial de 58%. En Vista, el cálculo marca un valor de u$s100 frente a un precio de u$s65,9, con una suba esperada de casi 50%. En Pampa Energía, la apuesta resulta todavía más agresiva, ya que el ADR tiene un target de u$s143 contra un precio de mercado de u$s86,7, con un upside de 65%.

Y es que, además, surge una lectura más táctica sobre el sector energético en medio de la volatilidad internacional. Augusto Mamone, agente de research en Numera, sostuvo que "difícilmente" el crudo vuelva de inmediato a los niveles previos al conflicto, aunque aclaró que una resolución rápida podría acelerar parte del ajuste.

Esa combinación refuerza la idea de que, más allá del potencial estructural que Allaria sigue viendo en YPF, Vista y Pampa, el corto plazo también quedará atravesado por la dinámica internacional del petróleo y por cuánto del rally reciente ya fue absorbido por los precios.

El caso de YPF exige una lectura que vaya bastante más allá del resultado neto del último trimestre, porque el rojo de u$s649 millones estuvo condicionado por un cargo extraordinario de impuesto a las ganancias vinculado a la adhesión al plan de facilidades de pago de ARCA en 120 cuotas mensuales por cerca de u$s1.000 millones, una carga que desordenó la comparación contra la estimación previa del bróker, que esperaba una utilidad de u$s190 millones.

Cuando se baja al corazón operativo del balance, la foto cambia de manera considerable dado que las ventas del trimestre alcanzaron u$s4.556 millones, con una caída de 2% frente al período previo y de 4% interanual, aunque quedaron por encima de los u$s4.412 millones que proyectaba Allaria. El EBITDA ajustado se ubicó en u$s1.283 millones, apenas por debajo de la estimación de u$s1.296 millones, pero con un salto de 53% respecto del mismo trimestre del año anterior, lo que confirma que la empresa sigue mejorando su estructura de rentabilidad aun en un contexto de precios realizados menos favorables que en otros momentos del ciclo.

La clave también está en la composición de la producción dado que el shale oil avanzó 15% trimestral y 42% interanual hasta 196 kbbl/d, con un peso del 74% sobre la producción total, mientras que el gas retrocedió por estacionalidad y cerró en 29,6 MMm³/d. Esa transición resulta central porque el mercado empieza a valorar a YPF menos como una petrolera tradicional diversificada y más como una compañía crecientemente apalancada al no convencional, con menores costos y mejores perspectivas de exportación.

El lifting cost cayó 44% interanual hasta u$s9,6 por boe, mientras que en el Core Hub se ubicó en u$s4,2 por boe, nivel que deja a YPF en una zona muy competitiva para capturar valor si el Brent se sostiene en niveles altos. Allaria, de hecho, revisó al alza su supuesto de precio de petróleo y ahora trabaja con un promedio de u$s75 para 2026 y de u$s70 para 2027, cuando antes utilizaba u$s63 y u$s66, respectivamente. Esa corrección mejora tanto el EBITDA proyectado como el flujo de caja libre, y explica por qué el precio objetivo del ADR fue recalculado hacia arriba.

Allaria remarca además que en el arranque de 2026 ya se observó una suba promedio en dólares de 15% en gasoil y naftas, lo que ubicaría los precios domésticos en un nivel compatible con un Brent cercano a u$s80 por barril. Esa dinámica ayuda a recomponer márgenes del downstream después del impacto inicial que suele generar una suba brusca del crudo sobre el negocio de refinación.

Por esto, la valuación de YPF queda en 5,50x FV/EBITDA 2025, 4,14x 2026 y 3,57x 2027, múltiplos que Allaria considera atractivos para una empresa que atraviesa un proceso de transformación productiva, mejora de eficiencia y creciente exposición al negocio exportador.

En Vista la historia es distinta, aunque el motor de fondo es el mismo dado que el mercado no la mira como una petrolera integrada ni como un holding energético, sino como una empresa que ya juega casi por completo el partido del shale y que, a partir de esa especialización, consiguió niveles de crecimiento, margen y productividad que la convirtieron en uno de los nombres más seguidos del sector.

En el cuarto trimestre, la compañía obtuvo una ganancia de u$s85,7 millones, por encima de los u$s68 millones esperados por Allaria, aunque claramente por debajo de los u$s315,3 millones del trimestre anterior. Esa caída secuencial no cambia el cuadro general porque el desempeño operativo siguió siendo sólido. Las ventas totalizaron u$s689,2 millones, con una baja de 2% trimestral pero una suba de 46% interanual, favorecidas por mayor producción y por ventas de inventarios, lo que permitió superar la proyección de u$s664 millones.

El EBITDA ajustado alcanzó u$s444 millones, por encima de los u$s432 millones previstos, con un margen de 64%, una cifra que sigue sobresaliendo incluso dentro del universo de petroleras con exposición al no convencional. La producción promedio escaló a 135.414 boe/d, con una mejora de 7% frente al trimestre previo y de 59% contra igual período del año anterior, mientras que la producción de crudo trepó a 118.285 barriles diarios, un avance de 61% interanual. Dentro de ese total, La Amarga Chica aportó 48.643 boe/d, con un incremento trimestral de 12%, lo que muestra hasta qué punto esa área se consolidó como uno de los motores centrales del crecimiento de Vista.

Cabe destacar que el 63% de las ventas provino de exportaciones y el 100% del petróleo fue comercializado a export parity, lo que le da al negocio una exposición más limpia al precio internacional del crudo y reduce la dependencia de distorsiones propias del mercado argentino. A eso se suma una estructura de costos muy eficiente, con un lifting cost de u$s4,1 por boe, inferior tanto al del trimestre previo como al del mismo lapso de 2024.

El flujo de caja libre del trimestre fue positivo en u$s75,6 millones, aunque en el acumulado anual 2025 el número terminó en terreno negativo, con -u$s1.553 millones, algo que se explica por una estrategia de expansión muy agresiva que incluyó un Capex de u$s1.331 millones y, además, la compra de La Amarga Chica por u$s842 millones. Para 2026, Allaria espera un flujo de caja libre levemente positivo con inversiones por u$s1.588 millones, de modo que la compañía seguiría creciendo fuerte sin resignar el objetivo de empezar a mostrar una generación de caja más equilibrada.

La gran novedad estratégica llegó el 2 de febrero, cuando Vista anunció la compra de Equinor Argentina, cuyo principal activo es la participación en Bandurria Sur y Bajo del Toro, ambas operadas por YPF. El precio pactado fue de u$s712 millones más pagos contingentes y el cierre de la operación se estima para el segundo trimestre de 2026. Según Allaria, esa participación equivale a unos 22.000 boe/d adicionales y a un EBITDA anual de u$s270 millones, una magnitud que representa cerca del 17% del EBITDA actual de Vista.

Ese dato es importante porque le agrega escala y, al mismo tiempo, profundiza el perfil que el mercado premia en esta clase de empresas, ya que en 2026 se consolidaría su carácter de pure shale play, mientras que en 2027 podría comenzar una etapa más marcada por el salto exportador y por un entorno de mejores precios del crudo. Bajo esa lógica, la acción cotiza a 6,86x FV/EBITDA 2025, 4,38x 2026 y 3,98x 2027, múltiplos que siguen dejando espacio para una apreciación adicional si la integración de los nuevos activos sale según lo previsto.

En Pampa Energía aparece, probablemente, la derivación más interesante del informe, porque el retorno potencial que calcula Allaria es el más alto entre las tres petroleras analizadas y obliga a revisar la forma en que muchos inversores siguen leyendo al papel. Durante años fue vista sobre todo como una firma diversificada en electricidad, gas y energía, pero el desarrollo de Rincón de Aranda empezó a modificar esa percepción y a darle un peso creciente al negocio petrolero dentro de la historia de inversión.

La empresa ganó u$s161 millones en el cuarto trimestre, frente a u$s106 millones en igual período de 2024, y muy por encima de los u$s32 millones que esperaba el bróker. La diferencia se explicó, en buena medida, por un cargo positivo de impuesto a las ganancias. Más allá de ese efecto, el cuadro operativo también resultó favorable ya que los ingresos consolidados crecieron 16% interanual hasta u$s507 millones, superando los u$s475 millones proyectados por Allaria, impulsados por el aumento de la producción de crudo en Rincón de Aranda y por mejores precios spot en generación tras la entrada en vigencia de la Resolución 400/25.

El EBITDA ajustado avanzó 26% interanual y alcanzó u$s230 millones, en línea con las estimaciones y, en el acumulado de 2025, las ventas subieron 7% hasta u$s1.998 millones, mientras que el EBITDA llegó a u$s1.009 millones, con una mejora de 8%. Sin embargo, el dato que transforma el caso de inversión está en la producción de crudo, que se disparó 355% interanual hasta 18 kbbl/d, con 17,1 kbbl/d aportados por Rincón de Aranda y 28 pozos en producción.

Ese cambio de escala ayuda a entender por qué la valuación de Pampa muestra tanto recorrido. Allaria le asigna un precio objetivo de u$s143 por ADR y de $9.750 por acción, equivalente a 5,4x FV/EBITDA 2027, con recomendación de compra. En el panel general de la sociedad de bolsa, la acción cotiza a 5,50x FV/EBITDA 2025, 4,14x 2026 y 3,33x 2027, lo que deja ver una compresión de múltiplos significativa a medida que el crecimiento proyectado entra en los números.

Dicho de otro modo, el mercado todavía no parece haber asimilado del todo la velocidad con la que Pampa puede dejar de ser leída como una empresa energética defensiva para pasar a ser valuada también por su perfil de expansión petrolera, una mutación que, si se confirma en producción y caja, justificaría un precio bastante más alto que el actual.

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