Las implicancias globales del conflicto bélico en Oriente Medio amenazan con afectar la economía internacional y crean un clima cauto entre los inversores. Con ese marco, Wall Street superó las caídas iniciales y finalizó con ganancias en sus principales indicadores, mientras que el petróleo fue reduciendo gradualmente la suba a lo largo de la sesión.
Para los activos argentinos, la mayor firmeza se observó en los bonos soberanos, que subieron por sexta rueda seguida, apuntalados por las constantes compras de divisas efectuadas por el Banco Central.
El precio del petróleo crudo -que repunto hasta 7% por la mañana- finalizó con alza 3,2% para la variedad Brent del Mar del Norte, a USD 98,21 el barril para entregar en junio. El barril de crudo ligero de Texas para mayo ganó 1,4%, 97,92 dólares.
Las acciones estadounidenses cerraron cerca de los máximos de la sesión ante las crecientes esperanzas de un acuerdo de paz con Irán, incluso después de que el presidente norteamericano Donald Trump amenazara con destruir los barcos que obstaculizaran el bloqueo estadounidense en el estrecho de Ormuz.
El promedio industrial Dow Jones subió un 0,6% ante la bajada de los precios del petróleo. Mientras tanto, el S&P 500 ganó casi un 1% tras recuperar parte de las pérdidas iniciales. El Nasdaq Composite, con fuerte presencia de empresas tecnológicas, repuntó un 1,2%, impulsado por el mayor alza de las acciones de software en casi un año.
Las bolsas recuperaron las pérdidas iniciales después de que Trump indicara que su administración había sido contactada por Irán el lunes por la mañana “para llegar a un acuerdo”.
Mientras, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires -con alta ponderación de compañías del rubro energía- descontó las ganancias que ostentó la mayor parte de la ronda de negocios, para ceder al cierre un 0,2%, en los 2.991.781 puntos. Dada la caída de la paridad del contado con liquidación, el panel líder obtuvo una ganancia en dólares de 0,2 por ciento.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que son negociados en dólares en Nueva York destacó el ascenso de Globant (+7,8%), escoltado por Bioceres (+4,9%) y Mercado Libre (+3,3%).
“El clima externo vuelve a condicionar el apetito por el riesgo global y de dicho sentido responden los activos domésticos, a partir de la percepción de ‘alto beta’ (volatilidad) que suelen otorgarle los operadores de mercados emergentes, con las señales locales más desplazadas a un segundo plano”, expresó el economista Gustavo Ber.
“El desafío que monitorean los operadores frente a este panorama es la capacidad de que dicha dinámica pueda trasladarse en una acumulación de reservas, para lo cual el Tesoro debería cubrir sus necesidades sin demandar divisas al BCRA, y así es que resulta clave la profundidad que vaya obteniendo desde el financiamiento local”, agregó.
En el plano local, las compras de divisas que efectúa el BCRA en el mercado de cambios -por encima de los USD 5.500 millones en 2026- empuja a favor de los precios de los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales-, que subieron un 1,1% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan restó 22 unidades para la Argentina, en los 528 puntos básicos, un mínimo desde el 20 de febrero.
“Están teniendo un muy buen viento de cola los países emergentes; tanto Argentina como Brasil están subiendo fuerte, por un simple motivo de que se vuelve a abrir un poco el apetito por el riesgo”, dijo Ignacio Murúa, experto del Grupo SBS.
“Hay optimismo respecto a lo que va a suceder en América Latina, justamente ya no mercados emergentes sino que puntualizan en América Latina por sobre Asia y por bastante, y tiene que ver con un ciclo alcista de commodities producto de todo lo que está pasando, que sin duda que América Latina es la región con mayor exportación de ese tipo”, explicó.
“Entendemos que el peligro de armamentos nucleares y misiles de largo alcance próximos a Irán serían un grave peligro para muchos países, en especial para Israel y otras naciones de la región. Por lo tanto, sus posibilidades de negociación serían sumamente limitadas”, reportó VatNet Financial Research.
Respecto al “aspecto económico y financiero, entendemos que no convendría confiarse en una drástica solución positiva si no se producen grandes cambios políticos”, agregó.
“El mix de políticas continúa buscando equilibrar la estabilidad cambiaria y de tasas, mientras crece la presión política en un contexto de actividad débil, donde la desinflación por sí sola podría no ser suficiente para sostener el apoyo”, señaló Adcap Grupo Financiero en un reporte.
“La caída vertical de las tasas de interés presiona sobre el mercado de cauciones y fondos de inversión. La decisión del principal Banco Nación fuerza a los competidores a ajustar sus márgenes de ganancia. El ecosistema financiero se adapta así a un entorno de retornos reales cada vez más acotados”, consideró Wise Capital.
“El BCRA aprovechó la calma cambiaria para suavizar las restricciones al acceso de divisas, normalizando operaciones para individuos y empresas”, agregó.
“La preferencia de los inversores sería que a corto plazo la economía y las reformas vuelvan al centro de la escena, no sólo para despejar el escenario político sino también para que puedan estar acompañadas de una mejora en las expectativas sociales”, dijo un economista a Reuters.