En la primera licitación para asumir la importación de gas natural licuado (GNL) tras el retiro del Estado, Trafigura, gigante petrolero y Naturgy, uno de los principales distribuidores de gas en el país, presentaron ofertas tan cercanas que quedaron en un empate técnico. El ganador se anunciará este martes 14 de abril.
Con la adjudicación pendiente que definirá el abastecimiento de GNL para el invierno de 2026, la Secretaría de Energía deberá definir entre dos propuestas cuyo margen económico es inferior al 1%, lo que pone en primer plano la competitividad y el rigor del proceso licitatorio. La diferencia mínima entre las ofertas obliga a activar mecanismos de desempate contemplados en el pliego oficial.
Este lunes, la estatal Energía Argentina (Enarsa, encargada del proceso licitatorio) abrió los sobres de la convocatoria que había lanzado el Gobierno en febrero de este año. La medida marca la salida del Estado de la importación de GNL, un rol que venía cumpliendo de forma directa desde mediados de los 2000, tras casi dos décadas de intervención en el abastecimiento invernal.
Por un lado, Trafigura, con sede en Ginebra y propietaria de las estaciones de servicio Puma, propuso una prima de USD 4,91 por millón de BTU; en tanto, Naturgy, empresa con más de 30 años de operación y 2,5 millones de clientes en Argentina, ofertó USD 4,95, apenas USD 0,04 por encima de su rival.
Hasta el año pasado, el Estado importaba GNL a precios internacionales —entre USD 15 y USD 17 por millón de BTU— y lo revendía en el mercado local subsidiando hasta cerca de USD 2,7. Ahora, la selección de un “agregador privado” supone el traspaso de la operación y el riesgo comercial a manos privadas.
El llamado a competir contempló requisitos de respaldo financiero poco habituales en otras licitaciones sectoriales. El pliego exigía una garantía de mantenimiento de oferta de USD 4 millones, requisito que restringe la participación a compañías internacionalmente consolidadas. Así, Trafigura, uno de los mayores comercializadores de combustibles a nivel global, y Naturgy, un actor histórico en la distribución de gas en el país, quedaron como los únicos operadores calificados.
La licitación se da en un contexto internacional particularmente tenso. El conflicto en Medio Oriente —región clave en la oferta global de GNL— disparó los precios y sumó volatilidad a un mercado ya ajustado. En las últimas semanas, las cotizaciones treparon hasta la zona de los USD 22 por millón de BTU, más del doble de los niveles de febrero, lo que encarece el abastecimiento justo cuando la Argentina debe cubrir el pico de demanda invernal.
Ambas compañías plantearon primas referenciadas en el índice TTF de Rotterdam, principal barómetro del precio del GNL en Europa. De acuerdo con fuentes consultadas por Infobae, al no superar el 1% de diferencia entre las ofertas, el pliego prevé una instancia de desempate donde se revisarán en detalle condiciones comerciales y contractuales antes de la definición final.
Será la Secretaría de Energía, conducida por María Tettamanti, la entidad que deberá definir cuál será la opción elegida. Entre las alternativas posibles, figura la adjudicación inmediata o la declaración de licitación desierta, decisión que dependerá del análisis de los costos y condiciones presentadas por cada operador.
La licitación seleccionará un único operador que, a partir de 2026, se encargará integralmente de la importación, regasificación en la terminal de Escobar y comercialización del GNL entre el 1° de abril al 30 de septiembre, la etapa de mayor consumo interno, marcada por el faltante de producción local y las limitaciones de transporte desde las cuencas productoras al Área Metropolitana de Buenos Aires y el Litoral.
La retirada estatal de la importación de GNL responde a la imposibilidad de cubrir la demanda invernal exclusivamente con la producción nacional que resulta de Vaca Muerta, un obstáculo estructural que desde siempre había resuelto el Estado mediante compras externas y subsidios al precio local.
Ahora, la nueva normativa establece que el operador privado asumirá tanto la logística —coordinación de buques, gestión de inventarios, operación de la terminal— como el riesgo comercial, con contratos de vigencia anual y adjudicación definida en base al menor costo global, tomando el precio internacional y sumando los costos logísticos asociados.
La modificación central implica el fin del subsidio implícito a la importación: el precio máximo del GNL regasificado, de acuerdo con el esquema competitivo oficial, surgirá directamente de la puja entre privados. La resolución, clave para el equilibrio energético nacional, marcará por primera vez en casi dos décadas la ausencia de un rol operativo del Estado en la seguridad del suministro invernal de gas.
Mientras el país busca avanzar con proyectos para exportar GNL en los próximos años, en el corto plazo sigue dependiendo de importaciones para sostener el consumo interno. En ese marco, el traspaso de la compra a un operador privado implica trasladar un riesgo mayor, en un mercado con precios altos y sin certezas sobre su evolución.
En paralelo, las perspectivas de exportación ganan impulso. En la última CERAWeek, el presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró que la compañía consiguió más de dos veces el financiamiento necesario para su proyecto de GNL, que prevé exportar unos 12 millones de toneladas anuales junto a la italiana ENI y XRG, el brazo internacional de la petrolera estatal de Abu Dhabi.
A ese esquema se suma Southern Energy (SESA), liderado por Pan American Energy, que ya firmó un acuerdo con la alemana SEFE para exportar dos millones de toneladas anuales durante ocho años desde 2027. El consorcio incluye además a YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar.
Los proyectos buscan capitalizar el potencial de Vaca Muerta, la segunda reserva mundial de gas no convencional. Pero su desarrollo todavía requiere inversiones, infraestructura y acuerdos comerciales, por lo que la dependencia de importaciones para cubrir los picos de demanda sigue siendo un dato estructural del sistema energético local.