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La disparada del precio del combustible que generó la guerra en Medio Oriente ya se hace sentir en el costo de los vuelos de la Argentina al exterior, a tal punto que hay incrementos que hasta rozan el 30% desde que arrancó el conflicto bélico, hace dos meses, con un alza promedio de 15,6%.
Lo que comenzó como una estabilidad relativa en los precios de los tickets aéreos a principios de 2026 se transformó, en menos de 60 días, en una escalada tarifaria que obligó a las compañías a realizar ajustes de doble dígito.
Este fenómeno es el resultado directo de una crisis energética global que reconfiguró la estructura de costos de la aviación comercial. El motor principal de estas subas es el comportamiento del valor del crudo. Mientras que a principios de febrero pasado, el barril de petróleo Brent mantenía una cotización cercana a los u$s 66, la extensión de la guerra disparó la volatilidad.
Para los primeros días de abril, el precio del Brent ya había perforado el techo de los u$s 100, alcanzando los u$s 104. Este salto del 57% en el precio de la materia prima se tradujo de forma casi inmediata en el costo del combustible de aviación (Jet Fuel), que en algunos mercados registró incrementos cercanos al 100%.
Según un informe de la consultora EcoSur, todo esto desembocó en que el precio promedio de los pasajes internacionales desde la Argentina escalara desde los u$s 715 a u$s 824 en promedio.
El trabajo explica que no todos los destinos sintieron el impacto de la misma manera. Si se toman en cuenta los destinos analizados, por ejemplo, el tramo que va de Buenos Aires a Los Ángeles lideró las subas con un incremento del 29%, seguido por el que tiene como destino final Nueva York, que se encareció 23%.
Por debajo quedan las rutas Buenos Aires-Miami (17%), que apenas superaron a los trayectos que van hacia destinos de alta demanda como Madrid, Cancún y Punta Cana, con una suba algo superior al 16%. Estos movimientos no se aplican una vez comprado los pasajes.
El por qué de este impacto tan sensible se centra en la composición de los gastos de una aerolínea. El combustible representa aproximadamente el 40% de los costos totales de la operación en los vuelos de mayor alcance, por lo que afecta más a los internacionales que a los nacionales. A diferencia de otros insumos, no es elástico; las empresas no pueden decidir consumir menos para ahorrar si quieren mantener sus frecuencias.
Además, la coyuntura geopolítica actual llevó a muchas compañías aéreas a evitar ciertos espacios aéreos por seguridad. Esto se traduce en rutas más largas, mayor tiempo de vuelo, escalas imprevistas y un incremento sustancial en las primas de los seguros de caución, lo que termina encareciendo el producto final.
Ante el alza sostenida del combustible las compañías globales adoptaron tres estrategias principales:
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