La economía transita una dinámica pocas veces vista, desde noviembre del año pasado que se conjuga una apreciación cambiaria junto a una aceleración inflacionaria y caída real del salario en simultáneo. Algo que, según los especialistas, se observó en algunos períodos puntuales pero nunca más allá de cuatro meses seguidos.
“Entre noviembre de 2025 y enero de 2026, datos oficiales del Banco Central y la Secretaría de Trabajo, el tipo de cambio real se apreció 8% y los salarios formales cayeron 4,5%. En febrero y marzo, el tipo de cambio real se apreció otro 7,5%, en tanto que el poder adquisitivo de los trabajadores registrados habría caído un 2% adicional. De esta manera, podemos afirmar que estamos frente a un proceso de apreciación cambiaria con caída del salario real (-17% y -6%, respectivamente), una anomalía para la economía argentina”, señaló un análisis de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
“Como resultado, entre noviembre y marzo, el dólar se abarató 17% en términos reales, pero los salarios habrían perdido más de 6%. De esta manera, entramos en un proceso de apreciación cambiaria con caída del poder adquisitivo, algo bastante excepcional para nuestra economía, sobre todo visto como tendencia, ya que esta dinámica se había verificado en algunos meses puntuales –por caso, entre fines de 2020 y principios de 2021 o fines de 2010 y principios de 2011, por ejemplo–, pero nunca más allá de cuatro meses seguidos”, agregó el informe titulado “Apreciación cambiaria, aceleración inflacionaria y caída de salario real: ¿el trilema imposible?”.
Pero el texto aclaró que, paradójicamente, este contexto da cierto aire a la cuenta corriente, “ya que la caída de la demanda interna reduce las necesidades de importación, contribuyendo al saldo externo”. “Sin embargo, considerando que en los próximos doce meses (abril 2026 a marzo 2027) vencen US$ 17.500 millones de deuda en moneda extranjera, el superávit de cuenta corriente no alcanzaría para cumplir las obligaciones, y el financiamiento externo al Sector Público Nacional se vuelve determinante”, añadió el estudio.
De esta manera, según los economistas del Banco Provincia, la aceleración inflacionaria fue más relevante que la apreciación del tipo de cambio real para la dinámica del poder adquisitivo, que viene en caída en los últimos meses.
El dólar como ancla inflacionaria. Un eje clave de esta inusual dinámica económica se debe a que el tipo de cambio no pudo evitar la aceleración de la inflación. El IPC pasó de la zona de 2% a mediados del año pasado a la de 2,5% en el último trimestre de 2025 y del 2,9% este año. Lo que refleja que los precios se encuentran en franca aceleración.
El próximo martes 14 de abril el Indec dará a conocer el dato oficial de marzo. En caso de que arroje 3%, como estima el mercado, marcaría el décimo mes al hilo que no desacelera el índice y siete meses seguidos arriba del 2%. A su vez, provocaría que el guarismo en los primeros tres meses del año ascienda a 9%. Con este número, la suba de precios ya se devoraría la totalidad de lo que el oficialismo tiene proyectado para todo 2026 en su Presupuesto, que era un aumento de 10,1%.
Esta dinámica inflacionaria encendió algunas alarmas en el Gobierno. Incluso, el propio presidente Javier Milei reconoció en sus redes sociales: “Sabemos que estos últimos meses fueron duros”. Aunque desvió la responsabilidad al kirchnerismo.