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Magna Inacio: “Los datos sobre el descontento con las elites políticas son demasiado claros como para ser ignorados”

hace 5 horas en clarin.com por Clarin.com - Home

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Magna Inacio: “Los datos sobre el descontento con las elites políticas son demasiado claros como para ser ignorados”

-Existe una idea extendida de que cada vez más a gobernantes ven en el sistema democrático liberal un obstáculo para el crecimiento y la seguridad de sus países ¿es así?

La erosión de las reglas democráticas es una preocupación global en la actualidad y es fundamental analizar la dinámica de este proceso en los países de la región, ya que nuestros presidencialismos, la forma en que se dio la difusión de la democracia, la capacidad de los Estados y las desigualdades sociales y políticas, entre otros factores, configuran los contornos de los riesgos potenciales y de las dinámicas que estos procesos pueden asumir en América Latina. Al igual que en otras regiones, vemos que estos riesgos han provenido de presidentes electos. En América Latina, los presidentes cuentan, en general, con amplios poderes para tomar decisiones unilaterales, que utilizan no solo para cambiar políticas, sino también para inhibir la contestación por parte de otros poderes y de las oposiciones. Esto resulta aún más preocupante cuando esa retórica y esas emergencias buscan subvertir derechos fundamentales y las políticas que los hacen efectivos. No son, muchas veces, medidas fácilmente reversibles; pueden dejar huellas más duraderas que el propio ciclo autoritario. Los datos sobre el descontento con la democracia y la desconfianza hacia las instituciones y las élites políticas son demasiado claros como para ser ignorados.

-¿Cuáles son los verdaderos riesgos que corre la región en este nuevo orden mundial?

En este momento, los riesgos son globales y todavía no está claro cómo impactarán de manera diferenciada a cada región. Sin embargo, es evidente que estamos transitando hacia un nuevo orden internacional. La cuestión no es solo qué potencias lo liderarán, sino bajo qué reglas se estructurará, qué márgenes de autonomía tendrán las regiones y qué capacidades internas tendrán los Estados para posicionarse estratégicamente. La transición actual está marcada por la competencia entre Estados Unidos y China, la reconfiguración de cadenas globales de valor, la disputa por recursos estratégicos —energía, minerales críticos, alimentos, biodiversidad— y el debilitamiento del multilateralismo tradicional. América Latina ocupa un lugar relevante en esta ecuación por su dotación de recursos y su peso geoeconómico. Eso abre oportunidades de inserción más ventajosa, pero también riesgos de dependencia renovada, reprimarización o alineamientos poco estratégicos.

- En un mundo cada vez más más violento, desencantado,sobre informado y manipulado por las redes sociales ¿queda espacio para el análisis político?

Sin duda, el escenario contemporáneo hace que el espacio para el análisis político sea más desafiante. Estas condiciones no solo afectan la calidad del debate público, sino que también tienen implicaciones directas en la toma de decisiones, en la percepción ciudadana de la política y en la eficacia de las políticas públicas. Sin embargo, precisamente en este contexto surge una oportunidad crítica: la necesidad de construir formas nuevas y rigurosas de comunicar, divulgar y analizar la política, basadas en evidencia y en métodos sólidos de investigación. Lejos de quedar reducido, el análisis político se vuelve más indispensable que nunca, porque permite interpretar fenómenos complejos, entender las dinámicas de poder y ofrecer perspectivas fundamentadas frente a la sobreinformación y la polarización. Además, este contexto exige formar estudiantes y jóvenes investigadores capaces de combinar habilidades de análisis y comunicación política, que no solo produzcan conocimiento, sino que también sepan traducirlo, contextualizarlo y hacerlo útil para distintos públicos.

-A lo largo de su carrera ha trabajado en el corazón del poder ejecutivo y del legislativo, sobre todo en Brasil ¿vio venir el fenómeno Bolsonaro?

La llegada de Bolsonaro al poder en 2018 fue el resultado de un proceso de múltiples crisis en Brasil. Hubo una ruptura intra-élite en la coalición de gobierno, que culminó en el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff y en una inflexión no electoral del rumbo del Ejecutivo. Paralelamente, la Operación Lava Jato, cuyo proceso posteriormente se reveló viciado desde el punto de vista procesal y políticamente orientado, alimentó la desconfianza en las instituciones y fortaleció sentimientos anti-elite y antisistema en un electorado crecientemente polarizado. Este proceso estuvo acompañado por el deterioro de la situación económica y el aumento de la incertidumbre. Estos factores crearon las condiciones propicias para un cambio en el patrón de polarización política en el país, que dejó de ser predominantemente programática o ideológica y pasó a ser cada vez más afectiva. Entre 1994 y 2015, la polarización entre dos bloques, uno de centroderecha y otro de centroizquierda, se organizó en torno a programas de gobierno. Las diferencias tenían que ver con agendas económicas y sociales que, aun así, empujaban a los partidos hacia el centro político y dieron lugar a reformas constitucionales, institucionales y socioeconómicas que contribuyeron a avances democráticos significativos.Sin embargo, ese arreglo también implicó escándalos recurrentes y altos costos de mantenimiento de las coalición. Las movilizaciones de 2013 —masivas y, en algunos casos, violentas— ya indicaban malestar e impaciencia de parte de los electores con la élite. A partir de 2015, la polarización se volvió crecientemente afectiva, basada en la lógica del “nosotros contra ellos”. Ese sentimiento reflejaba, en parte, el rechazo a políticas redistributivas y a políticas educativas de acción afirmativa, pero también expresaba desgaste político y pérdida de capacidad de la coalición de izquierda para mantener el apoyo entre electores jóvenes y de menores ingresos. El punto central aquí es que el éxito electoral de Bolsonaro consistió en aglutinar esas expectativas y sentimientos, envueltos en una retórica antisistema, anti-política y sin compromiso con la democracia.Para comprender el éxito de Bolsonaro es necesario desentrañar la coalición de grupos que los hace electoralmente viables, porque es precisamente eso lo que impide que sean fenómenos efímeros y les permite consolidarse como fuerzas políticas más resilientes.

Magna Inácio es Doctora en Ciencia Política por la Universidad Federal de Minas Gerais, donde además es profesora del Departamento y del programa de Posgrado. Su trabajo profesional y académico se focalizó en el poder legislativo, en sus relaciones con el poder ejecutivo, en los gobiernos de coalición y en presidencia. Sus investigaciones se centran en el uso creciente de decisiones administrativas por parte de los presidentes, especialmente en gobiernos radicalizados, para modificar unilateralmente políticas y garantías de derechos, con riesgos para el juego democrático. Es la actual Secretaria general de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (ALACIP)

Franco Bronzini

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