Una filtración de documentos sobre cortes en la emisión de certificados de ventas externas a raíz de un caso de scrapie, una enfermedad neurodegenerativa mortal que afecta al ganado ovino, echó nuevamente sombras sobre la política sanitaria del gobierno y las desregulaciones que viene aplicando al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
El organismo, encargado de regular y vigilar procesos del agro y alimentarios, incluyendo sanidad animal y protección vegetal, desde los procesos de vacunación, prevención de plagas y transporte de animales y alimentos, también inspecciona importaciones y exportaciones para garantizar la seguridad de consumo.
La inquietud trascendió a raíz de la filtración en el sistema de Gestión Documental Electrónica e importa pues la Argentina detenta la condición de país libre de scrapie. Un documento del viernes 10 de abril referenciado como “Përdida del estatus de país libre de Prurigo Lubar (Scrapie)”, por el cual el Senasa no podrá emitir certificados sanitarios de exportación que afirmen que la Argentina es “país libre de prurigo lumbar Esto podría afectar también ventas externas de lácteos, comida para mascotas y subproductos cárnicos que se colocan en China.
El scrapie, también llamado tembladera o prúrigo lumbar, es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a ovejas y cabras. Sucede que si bien que afecta solamente al ganado ovino, el Senasa emitió certificados “multiespecie” que perderían validez, lo cual paralizaría, cuanto menos temporalmente, algunas exportaciones, como ser lácteos a Argelia y harina de carne y hueso para China, el principal destino de las exportaciones de carne vacuna de la Argentina. Si la Argentina deja de ser un país “libre de scrapie”, todos los certificados emitidos con esa leyenda quedarían anulados y tendrían que gestionarse nuevamente. El alcance de esa re-certificación sanitaria dependerá a su vez de qué mercados o países exijan que los productos animales o alimentos de origen animal sean “libres de scrapie”.
Referido por los productores locales como “tembladera”, el scrapie es una enfermedad de notificación obligatoria. Un establecimiento en la provincia de Santa Fe comunicó un caso en el nacimiento de una oveja con síntomas, que fue derivado a la estación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Castelar, por lo que se esperan diagnósticos.
Según la publicación especializada Bichos de Campo, el origen podría haber sido ovejas de raza Dorper ingresadas desde Paraguay, bajo análisis para confirmar la presencia de esta enfermedad neurogenerativa para lo cual no hay tratamiento efectivo y es mortal. En la Patagonia la mezcla de las razas Dorper y Corriedale (tradicional e histórica de la zona) ha permitido obtener mejores rendimientos cárnicos, aunque menores de lana, que de todos modos es un producto con precios muy bajos en el mercado internacional.
El caso, a su vez, da pábulo a la crítica de quienes consideran excesiva la desregulación aplicada por el gobierno en materia de sanidad animal y el recorte del plantel del Senasa. Por caso, el 11 de marzo pasado el organismo aprobó mediante la resolución 199 un nuevo “marco regulatorio para la Evaluación de Aptitud Alimentaria Humana y Animal de Organismos Genéticamente Modificados (OGM)” y días después recibió una severa crítica de la Federación Agraria Argentina (FAA). Matías Martiarena, uno de sus directores, dijo que la desregulación que instrumenta el gobierno “desarticula un esquema que durante años garantizó estándares sanitarios reconocidos a nivel internacional, y que permitió sostener mercados altamente exigentes” y que la Argentina “no puede darse el lujo de jugar con su estatus sanitario”.
A su vez, China, por volumen el principal mercado de las exportaciones cárnicas de la Argentina detectó 219 casos de aftosa en ganado vacuno en las provincias de Gansu y Sinkiang, en el noroeste de su territorio, fronteriza con Kazajstán, Mongolia y Rusia. Según reportó la agencia Reuters, el Ministerio de Agricultura chino comunicó el viernes 3 de abril que los casos se registraron en dos establecimientos que tenían un total de 6.229 bovinos, que fueron sacrificados.
El virus detectado es de la cepa SAT-1, originaria de África y expandida a Medio Oriente y Asia. Las vacunas disponibles no dan inmunidad contra esta cepa, aunque ya se habrían logrado desarrollar vacunas en un laboratorio especializado. “El brote actual amenaza una amplia región y la prevención y el control se encuentran bajo una gran presión”, afirmó Rosa Wang, analista de Shanghai JC Intelligence Co. Cabe consignar que a principios de este año China había impuesto un cupo a las exportaciones de carne vacuna de la Argentina, Brasil y Uruguay, recortando fuertemente las colocaciones brasileñas.