Abro el diario La Nacion y leo noticias sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, EE.UU. e Israel vs. Irán, y en el medio la destrucción de vidas humanas, viviendas, puentes, etc., mientras por otro lado el hombre llega lo más cerca a la Luna en la expedición Artemis II. Nos toca vivir en un mundo difícil, pero debemos aspirar a que tenemos que hacer lo posible cada uno de nosotros en intentar sacar adelante a nuestro país, a pesar de todas las grandes dificultades que asoman a diario. La búsqueda de la paz debe ser nuestro norte para evitar más desencuentros también entre nuestros compatriotas.
¿Alguna vez se pondrá la política los pantalones largos y dejará de permitir el asentamiento humano en tierras bajas, anegables, o con posibilidad de deslaves y con pronóstico de empeorar por el cambio climático? Las imágenes del GBA, de Bahía Blanca y de Tucumán nos perturban, pero siguiendo el ejemplo de CABA, que acaba de prohibir seguir construyendo en el Barrio 31, habría q definir las zonas no aptas y establecer la prohibición de construir allí, a la vez implementando otras zonas para fomentar la mudanza. Cada intendencia debería elaborar el plan y el Gobierno debería gestionar un préstamo internacional para llevarlo a cabo. Espero que la necesidad de cooptación política a través de las “ayudas” en cada evento no sea el motivo que se mantenga este sojuzgamiento.
Un gasoducto entre cercanías de Ash Sharyah y el Fuerte Dhayah, con puerto natural, evitaría el paso de los barcos petroleros por Ormuz. No sé nada de petróleo ni alta política internacional, pero solo mirando el mapa se puede comprobar la corta distancia que debería atravesar el mismo en la península de Dubái. Pregunto: ¿qué razones existen para que no se haya pensado en algo así?
En el debate sobre la ley de salud mental urge recuperar una mirada clínica seria. Como advertía, la vida implica tensiones internas y vínculos complejos con los otros. Eso es, justamente, el núcleo del trabajo psiquiátrico. La normativa vigente, en su afán de proteger derechos, ha reducido el rol del psiquiatra a una función casi administrativa, como si solo se tratara de “internar o externar”. Esta simplificación desconoce que la psiquiatría –especialmente la dinámica– trabaja sobre las relaciones, la historia del sujeto y sus conflictos. Legislar salud mental sin un rol central de los psiquiatras es un error. Ninguna ley puede sostenerse si ignora el saber clínico. No se trata de restringir derechos, sino de garantizar su ejercicio en condiciones reales. La reforma en discusión es una oportunidad para corregir este desvío y devolver complejidad, responsabilidad y humanidad a la atención en salud mental.
El artículo de Carlos Manfroni ofrece una mirada parcial que termina siendo funcional a una interpretación incompleta de nuestra historia. Al centrarse en la hipótesis de la Propaganda Due, desvía la atención de las causas concretas que desembocaron en el golpe de marzo de 1976. La Argentina de entonces atravesaba una profunda crisis económica y una violencia sistemática ejercida por organizaciones subversivas de raíz marxista, con apoyo externo, que asesinaban y sembraban terror con el objetivo declarado de tomar el poder. Minimizar ese contexto no es un descuido: es una omisión. Frente a ese escenario, amplios sectores de la sociedad toleraron e incluso vieron en el golpe una salida. Esa realidad, incómoda pero ineludible, también integra la verdad histórica. Nada de esto justifica los crímenes posteriores, pero tampoco habilita un relato selectivo donde algunas responsabilidades se diluyen y otras se exageran según conveniencias ideológicas. A cincuenta años, la Argentina sigue atrapada en una narrativa incompleta. Si aspiramos a honrar el “Nunca Más”, debemos hacerlo con verdad plena y responsabilidad compartida. Solo una verdad completa puede cerrar las heridas; las verdades a medias las perpetúan.
Independientemente de que Adorni ya debió haber renunciado y espero que sea procesado en Comodoro Py y que sea investigado junto con todos sus familiares, quiero resaltar el cinismo y la hipocresía de la clase dirigente y de algunos medios de comunicación que, por la pauta que no cobran, se olvidan de decir y se olvidaron y se seguirán olvidando toda la vida que todos los funcionarios de la ciudad de Buenos Aires de los últimos veinticinco años, y de cada provincia, desde ministros, secretarios, subsecretarios, directores y asesores, han cobrado créditos blandos del Banco Ciudad o del banco de su provincia en forma ininterrumpida y nunca la prensa los expuso tan abiertamente como se expone hoy a Adorni. Esto demuestra el cinismo y la hipocresía con la que nos manejamos. Es costumbre de todos los gobiernos, de todas las ideologías, de todos los partidos, dar créditos muy blandos, casi regalados, a los funcionarios políticos. Atentos: sus magros sueldos compensan una cosa por otra. Entonces, cobran poco, pero les dan la plata para que se compren una casa, por ejemplo.
La CGT marchará a la Plaza de Mayo el 30 de abril y advierte por el aumento del “malestar social”
“¿Para qué van a marchar? ¿Qué se ganaría? Si hay malestar social se verifica en las próximas elecciones. No es necesario molestar a la gente con más circo”
© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.