El diálogo de Javier Milei con los economistas Ramiro Castiñeiras y Antonio Aracre que difundió esta semana la TV Pública es revelador de estos tiempos. En el encuentro en el despacho presidencial, nadie finge nada: ni los economistas actúan como periodistas ni el Presidente actúa como si lo fueran. Es casi una reunión social. La pregunta introductoria consistió, por ejemplo, en saber cuál considera Milei que ha sido el principal logro de su mandato. Un mundo ideal. Faltó que les sirvieran el té.
Pero no subestimemos. Hay dos recortes de la entrevista en los que conviene detenerse, y que bien podrían ser encadenados:
1– Milei defendió la integridad de los funcionarios y legisladores del oficialismo que tomaron créditos hipotecarios en el Banco Nación sobre el supuesto de que ese contrato no violenta ninguno de los principios morales (los de Milei). Entonces, el que accedió a esos créditos, se pregunta Milei: “¿Mató gente? ¿Alguien perdió la libertad? ¿Violó la propiedad?”.
Inclinado a mirarse en el espejo de Moisés, el Presidente escribió sus propios mandamientos para el ejercicio de la función pública, mandamientos de naturaleza libertaria. Se entiende que estos pueden ser aplicados a los casos de presunta corrupción entre funcionarios que no dejan de perturbar la cotidianeidad del Gobierno.
Javier Milei admitió que "estos últimos meses fueron duros", pero dijo que no cambiará el rumbo
“Cuando vos ponés la moral como política de Estado y hacés lo que está bien, eso te acomoda la economía y la política. Cuando vos te basás en el pensamiento de los griegos, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y los valores judeocristianos, no hay conflicto”, dijo Milei.
2– En la misma charla, y después de dar un largo rodeo técnico, el Presidente reconoció que la economía sufrió una fuerte desaceleración a mediados de 2025, que hubo un impacto en el consumo, en la cadena de pagos y en la recaudación. “La actividad se frenó en seco”, admitió Milei. Y explicó que, ante la suba de las tasas de interés, las empresas se financiaron dejando de pagar impuestos. Trasladó el caso a escala familiar e iluminó casi sin advertirlo una zona oscura: “Se te caen los ingresos. ¿Qué vas a priorizar?, ¿comer o pagar los impuestos?”.
A partir de ese momento, se escuchó un Milei de tono más empático con la situación que atraviesa una enorme mayoría de los argentinos que ha visto licuados sus ingresos, debió bajar la persiana de su pyme, o ha perdido su empleo y pasó a la informalidad.
“La gente sufre. Hay que entender por qué la gente se siente mal. Lo que siente la gente es el impacto en la actividad. Como economistas sabemos que los números representan una especie de promedio. Y que hay gente que no solo puede no estar en el promedio, sino que puede estar en las colas”, admitió el Presidente. Consecuencia de lo cual anticipó un número de pobreza “difícil” en el primer trimestre del año.
El Gobierno difundió el jueves temprano un textual de la entrevista que ofreció Milei a la TV Pública. Por la tarde, el Presidente posteó en su cuenta de X un mensaje que reproduce casi textualmente su desarrollo anterior sobre la actualidad económica. “Estos últimos meses fueron duros. Los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos”, dijo. Aunque matizó con sus habituales denuestos al trabajo del periodismo y a la oposición kirchnerista, Milei reconoció la caída de la actividad y la aceleración de la inflación. Y pidió tener “paciencia”.
El Gobierno transita el siempre difícil tercer año de gestión en medio de dos fuegos.
Por un lado, advierte que la Justicia avanza con inusual firmeza en al menos tres investigaciones sobre presuntos hechos de corrupción que involucran al vértice del poder político: al Presidente y la secretaria general de la Presidencia Karina Milei, en los casos de la estafa $Libra y los sobornos en él área de discapacidad, y al Jefe de Gabinete de ministros Manuel Adorni, sobre su controvertida situación patrimonial. En estas horas, el fiscal Franco Piccardi pidió que se vuelva a indagar al extitular del Andis, Diego Spagnuolo, y el juez Ariel Lijo levantó el secreto bancario y fiscal de Adorni y su mujer.
Por otro lado, como se sabe, la economía marcha a dos velocidades. Muestra dinamismo en sectores como el campo, energía y minería, claves para la acumulación de dólares, pero de bajo impacto en la generación de empleo. Y se prolonga el estancamiento en sectores empleo intensivos como el comercio, la construcción y la industria manufacturera. Ganadores y perdedores del modelo. Lo mismo pasa con el consumo: crece a tasas récord el de bienes durables, como los autos y motos, en este último caso, por el crecimiento del delivery. Se desploma en cambio el consumo masivo. Crece la morosidad de empresas y familias.
Revisemos lo ocurrido estos últimos días. El jueves el Indec informó que la construcción retrocedió 1,3% en febrero respecto del mes anterior y 0,7% interanual; y que la industria cayó 4% contra enero y 8,7% respecto del mismo mes del año anterior. Acumula meses de retracción. El relevamiento del Banco Central corrigió a la suba la inflación de marzo y la proyección anual. El aumento del precio del gas oil y una aparente demora en los pagos de subsidios provocaron esta semana una notable reducción de las frecuencias del transporte público en el área metropolitana. Se vieron colectivos repletos y largas colas en las paradas. El humor social, en juego: en los testimonios empieza a adivinarse algo más que resignación.
El momento de Milei se refleja en todas las mediciones de opinión, también en las que encarga el Gobierno, que se publican casi a diario. Las encuestas muestran un marcado avance de la desaprobación en la gestión y una caída de la confianza en el Gobierno y en la imagen del Presidente. La marcha general de la economía encabeza las preocupaciones de la gente.
La respuesta del Gobierno se había limitado hasta ahora a matar al mensajero. Se ha visto a Milei envuelto en un desenfreno de ataques digitales a la prensa e incluso el Gobierno prohibió el ingreso de un puñado de medios acreditados a la Casa Rosada; periodistas que llevan décadas desempeñando allí sus tareas. La campaña de desprestigio contra la prensa no ha cesado. Y probablemente se acreciente.
Pero este delicado escenario provocó un giro perceptible en el discurso del Presidente. Lo obligó a reconcoer que las cosas no son como las cuenta su ministro de Economía ni como lo venía haciendo él mismo. Milei no presentó ni una autocrítica ni una rectificación del rumbo; por el contrario, lo dio por reafirmado y aseguró que la economía está otra vez levantando vuelo. Sin embargo, el Presidente acusó recibo. Se encendieron las luces amarillas.