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El destrato a quienes pretenden préstamos en el país más gravoso del mundo

hace 18 horas en infobae.com por Matías Olivero Vila

Los impuestos más altos del mundo provocan que en nuestra vida cotidiana paguemos precios exorbitantes por los productos o que sean inaccesibles. Ejemplo de lo último es el préstamo de dinero.

Desde Lógica lanzamos en redes (@paisconlogica) una serie de spots viralizados en los que el “Tano” Pasman, el famoso hincha de River, explota a su estilo por el peso de los impuestos en compras de rutina. En el tercero, difundido en estos días, Pasman acompaña a su nieto al banco para que tome un préstamo para comprar un auto, resultando un crudo ejemplo del tremendo peso de los impuestos en nuestra vida cotidiana. La incidencia de los impuestos varía según los casos, pudiendo alcanzar el 60% del interés total (ABA/Adeba). Un dislate, aun mayor que el peso en alimentos, telefonía o indumentaria, más del 40% y hasta más del 50% del precio final. El empleado (Andy Olivera) les informa el siguiente tratamiento.

El nieto se frustra al ver que los impuestos le duplican la tasa neta. Por ejemplo, del 40 al 77 por ciento. Se tomó una tasa baja actual con fines comunicacionales, para que no luzca exagerado. Pero, si a una tasa neta de mercado del 72% se suman los tributos indirectos llega al 165%, más del doble. Así, los impuestos totales pueden llegar –más impuestos directos- al 60% de la tasa de interés, en casos de alícuotas de tributos y tasas de interés más altos (ABA/Adeba). Del total de impuestos, dos tercios son nacionales y un tercio locales; pero, post coparticipación, es al revés, dos tercios son recibidos por provincias e intendencias.

Pasman vuelve a enojarse: “al final te compras un auto para vos y otro para el Estado” en impuestos. Es así e incluso peor. A esa tasa de interés se compran tres autos, uno por los tributos a la financiación y otro por los que aplican a la compra del auto (54%, Adefa). La promoción del revés: “compre tres, lleve uno”.

El nieto menciona que estos impuestos siempre estuvieron pero que ahora se deben visibilizar por la Ley del Ticket y que le da bronca que los gobernadores se los oculten. No es para menos. Mientras se muestran los impuestos nacionales en todo el país desde 2025, a 21 meses de la ley, ninguna provincia muestra hoy ingresos brutos y tasas municipales en los tickets. Las cuatro adheridas no reglamentan, otras dos avanzan lento y los otros 18 gobernadores guardan inaceptable silencio. El rechazo generalizado a bajar su gasto público e impuestos es feroz, al punto que hasta se resisten a mostrarlos, pese a que la Constitución los obliga. Pasman descubre que ocultar impuestos ha sido el ardid para que los políticos nos llevaran al deshonroso lugar de los países con los impuestos más altos del mundo. Por ello, desde Lógica exhortamos a la ‘Rebelión del Ticket’, ello es que, mientras los gobernadores (no) se adhieren, los comercios muestren en forma voluntaria los tributos provinciales y municipales en tickets, no habiendo sanciones para tal caso.

La última escena es elocuente. El joven quería un crédito para su primer auto 0 km mediano porque tuvo mellizos, pero los impuestos se lo terminaron convirtiendo en uno pequeño y muy usado. La realidad es aún peor. La gran mayoría se queda sin financiamiento y sin auto. La relación del crédito bancario al sector privado sobre PBI en los últimos cinco años promedió el 12% en Argentina y el 81% en Chile (Banco Mundial), casi siete veces más. Más grave es la situación en créditos a hogares, la relación actual es un ínfimo 5% en Argentina y un 45% en Chile (Trading Economics), nueve veces más. La principal explicación pasa por los impuestos (más el costo de fondeo, inflación, etc.). Es inaceptable que la gran mayoría de gobernadores e intendentes, incentivados por la tolerancia generalizada de los jueces, se hayan ensañado tanto con todos aquellos que pretenden simplemente tomar un préstamo. Su voracidad aniquiló el crédito.

A diferencia de quienes vivenciaron los ’90, toda una generación no tiene la menor idea de los beneficios de algo tan común como tomar un préstamo. Tener este nivel de gasto público y los impuestos más altos, es no solo un gravísimo problema para las empresas del sector formal, sino que, sin ser conscientes, nos afecta fuertemente a todos en la vida cotidiana.

Se está demostrando que los encomiables esfuerzos del actual Gobierno con su batalla cultural no son suficientes. Es imperioso que desde la sociedad civil nos involucremos profundamente exigiendo, como primer paso, que los gobernadores nos transparenten los tributos locales, para luego –conciencia fiscal mediante– exigir que bajen sustancialmente sus gastos e impuestos. Esto para que la sociedad civil ponga los límites a los políticos que la gran mayoría de los jueces renunció a aplicar. Y para así lograr tener impuestos lógicos, gastos lógicos y, en suma, un país lógico.

La democracia en un punto de quiebre