La economía argentina muestra hoy una doble cara cada vez más visible. Por un lado, el mercado no espera un salto brusco del dólar en los próximos meses. Por otro, en los hogares el deterioro ya se ve en atrasos en el pago de impuestos, expensas, servicios y hasta cuotas educativas. Esa combinación resume bastante bien el panorama actual: estabilidad cambiaria de un lado, presión creciente sobre el bolsillo del otro.
Según el relevamiento de Focus Market, las familias acumulan hoy más de $39 billones en deuda, con $32,1 billones en deuda bancaria y $6,9 billones en deuda no bancaria. La expansión del crédito ayudó a sostener el consumo y modificó el patrón de financiamiento de los hogares, pero esa dinámica ya muestra su contracara.
La cartera irregular total pasó de 2,7% en enero de 2025 a 10,6% en enero de 2026. En préstamos personales la mora trepó a 13,2% y en tarjetas llegó al 11%. El deterioro ya alcanzó además gastos corrientes: el no pago de expensas subió de 1,4% a 4,9%, el de cuotas educativas de 0,7% a 3,1% y el de servicios de 2,3% a 5,4%.
Mientras tanto, el REM del Banco Central proyecta una inflación de 3% para marzo, 2,6% para abril y 2,3% para mayo. Recién en agosto la ve por debajo del 2%, con una estimación de 1,8%. Es decir: el mercado no está viendo un alivio rápido en precios, aun cuando la trayectoria esperada vaya a la baja.
En el frente cambiario, en cambio, no aparecen señales de sobresalto inmediato. Los 46 economistas relevados por el BCRA estiman un dólar mayorista promedio de $1.420 en abril y de $1.700 en diciembre. Esa suba esperada de 17,4% para todo el año queda bastante por debajo de la inflación proyectada de 31,8%, lo que ayuda a explicar por qué el Gobierno sigue viendo al dólar como una pieza central del esquema.
En ese contexto, Milei ratificó que no piensa aflojar con el equilibrio fiscal y que sostendrá una política monetaria restrictiva para seguir bajando la inflación. Esa definición importa porque confirma que, pese al desgaste social, el oficialismo no planea cambiar el eje del programa.
La otra apuesta oficial pasa por sumar más divisas. En Vaca Muerta, aun con un petróleo más bajo, las operadoras sostienen que el negocio sigue siendo sólido: en áreas del core el break-even ya está por debajo de los u$s45 y en otros bloques se mueve entre u$s45 y u$s55, por lo que no se prevé frenar proyectos en marcha.
A eso se suma la minería. Tras la aprobación en Diputados de la reforma de la Ley de Glaciares, el sector asegura que podrían destrabarse inversiones por unos u$s30.000 millones. Es una expectativa y no un flujo automático, pero muestra de dónde espera el Gobierno que lleguen más dólares en los próximos años.
En síntesis, la economía muestra hoy dos caras muy marcadas. El Gobierno busca sostener la estabilidad con equilibrio fiscal, dólar contenido y más ingreso de divisas. Pero, la urgencia está en otro lado: en hogares cada vez más endeudados, donde el crédito ya no alcanza para dar alivio y empieza a dejar señales de agotamiento.
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